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Campaña contra la exclusión jurídica

A pesar de todo, Hades quiere IGUALDAD ANTE LA LEY¿Por qué los malvados y los privilegiados han de tener también derecho a la tutela de los tribunales y a un juicio justo?

Porque, si este derecho no se garantiza SIEMPRE, a cualquiera se le puede "colgar" la "etiqueta" de malvado o privilegiado y condenarlo injustamente sin darle la oportunidad de defenderse a través de las pruebas y de la razón.

Sustitución de la justicia por los poderes mediáticos, o por opiniones no verificadas, ni contrastadas :
Con la exclusión jurídica, la opinión pública y quienes la controlan sustituyen a la justicia: aquellos así excluídos no pueden acceder a la tutela de los tribunales, ser escuchados ni obligar a la Administración a darles una respuesta razonable.
Los ciudadanos casi nunca pueden salir en los medios de comunicación y contradecir lo que éstos habitualmete repiten o dan por supuesto: quedar privados del derecho a ser escuchados si ningún juez, ni nadie, está obligado a ello.

El Poder y la sociedad montan sus contradictorias farsas :
Con la exclusión jurídica, el Poder y la sociedad pueden montar farsas con las que un sector se aprovecha de otro sector, que permanece indefenso porque quienes intentan pedir justicia mediante la razón y la verdad son marginados antes de obtener una respuesta. Este mecanismo es muy eficaz, pues el ser humano se ve movido más por su instinto de supervivencia, para obtener ventajas biológicas, que por su amor a la verdad, por lo que no quiere ser marginado. La eficacia de este proceso explica que fuera posible el éxito de Hitler en Alemania, cuando de la nada subió al Poder con más de 10 millones de votos: con sus ataques contra los judíos, "justificó" que los "arios" les vejaran y les robaran, con lo que aparecieron millones de beneficiarios de su farsa, sus incondicionales partidarios, con lo que pudo unificar el Poder en una sociedad antes caótica.

La difícil salida de la farsa del Poder :
Salir de la farsa montada con la colaboración del Poder es difícil, ya que, sin la farsa, éste aparecería como culpable, como criminal. En democracia, todavía es peor, pues también aparecería la culpabilidad de las masas que la apoyan. En la farsa de los nazis, aquellos que vejaban y robaban a los judíos aparecían como patriotas y defensores de la raza superior, pero sin la farsa, hubiera sido evidente que eran ladrones y criminales, aprovechados de las circunstancias y farsantes. Éste es un factor clave que impide la salida de la farsa y que pone en evidencia la trascendencia del papel de la Justicia.

La Justicia: "Vencedores o vencidos" (Judgment at Nurenberg) :
Después de ser juzgados y ahorcados los principales jerarcas nazis en Nurenberg, fueron juzgados los principales jueces alemanes, que no fueron nazis, pero que cedieron ante la presión popular y política creada por el nazismo. Entre los testigos de la acusación había un viejo juez que había sido profesor del mismísimo Ministro de Justicia, un prestigioso jurista que acabó autoinculpándose. Este proceso se revivió en la película de Stanley Kramer titulada "Vencedores o vencidos" Judgement at Nurenberg fue su título original, con Burt Lancaster como Ministro de Justicia alemán y Spencer 
    Tracy como juez americano que lo juzga, hospedado en la que fue mansión de un militar ahorcado en el juicio a los nazis, cuya viuda es representada por Marlene Dietrich título que puede hacer referencia a que este tipo de delitos sólo son juzgados cuando el sistema que los crea resulta derrotado, pero no dentro de él.
El caso muestra la trascendencia de la Justicia, pero también su vulnerabilidad. En efecto: el Poder político tiene un acceso a los medios de comunicación que no tiene el poder judicial, por lo que puede apoderarse del discurso de la opinión pública y anular toda oposición razonada. Bajo estas condiciones, los jueces se ven en serias dificultades si quieren aplicar la razón excluída en sus sentencias, ya que tienen al Poder y la sociedad en contra.
Ésta era la situación de la justicia bajo el nazismo y lo es ahora. La diferencia está en que el nazismo sufrió una derrota militar que hizo posible que su corrupción saliera a la luz, mientras que nuestra actual corrupción puede impedir la transmisión de los valores que sustentan la sociedad y provocar su colapso, incluso en condiciones peores que el de la Unión Soviética. Además, el colapso no supone que se pongan en evidencia sus causas.
Judgement at Nurenberg fue su título original, con Burt Lancaster como Ministro de Justicia alemán y Spencer Tracy como juez americano que lo juzga, hospedado en la que fue mansión de un militar ahorcado en el juicio a los nazis, cuya viuda es representada por Marlene Dietrich.

La exclusión jurídica da lugar, pues, al abuso del Poder, que se burla de los derechos de los débiles o de los "caídos en desgracia". O bien permite el linchamiento popular, que es una forma indirecta de abuso del Poder cuando éste se aprovecha de los prejuicios de la sociedad, que consiente por comodidad o, incluso, fomenta por interés .

La peor clase de injusticia es la justicia simulada (Platón)

Con la exclusión jurídica, no hay nadie responsable del respeto del derecho de los ciudadanos, nadie garantiza que los supuestos que producen la exclusión sean verdad, se produce indefensión, se simula la justicia, no puede haber verdadero diálogo porque el mercado (del voto, del dinero, del "número de audiencia") domina la política, en lugar del respeto por la persona. Con la justicia simulada, nadie hay responsable de las farsas que la sociedad monta en defensa de los intereses inmediatos. La clave de la situación es, pues, que no hay nadie responsable, nadie que sepa lo que sucede y lo manifieste. La relaciones sociales determinan mecánicamente el rumbo de la colectividad sin una crítica global, sin una explicación, y los sectores más vulnerables de la sociedad sucumben bajo esta mecánica ciega de mercado.

Lo peor que puede pasar es que no se respeten los derechos de los niños ni los de los profesores, pues entonces la transmisión de valores fracasa.

EJEMPLO:

Nuestros dirigentes NO HAN ENTENDIDO que si han jurado "respetar y hacer respetar la Constitución", no pueden lanzar (¿sus?) "pelotas" fuera con el fin de no respetarla.

Si un Premio Nobel como Camilo José Cela no lo entiende, mucho menos lo ven nuestros dirigentes, para quienes la Constitución es sólo una obligación de los ciudadanos (que están por debajo de ellos) o de algunos oponentes políticos (como los nacionalistas para Aznar).
Pero no ven que ELLOS MISMOS deberían ser los más obligados a respetar la Constitución que han jurado. Bien al contrario, creen que pueden "lanzar (¿sus?) pelotas fuera" cuando quieren pisotear los derechos fundamentales de los ciudadanos indefensos. Observad, si no, cómo trataba Cela el tema en 1993, para quien no parece ningún inconveniente hacer caso omiso de las sentencias de los tribunales sobre la violación del derecho a la igualdad en el caso del Servicio Obligatorio.

Lanzar pelotas fuera

Si, como expone Cela (y los tribunales), el Servicio Obligatorio no se ajustaba a la Constitución, el Estado no podía continuar imponiéndolo pasando de los derechos de los jóvenes, ignorando aquellos que reclamaban su legítimos derecho a no ser discriminados, ni obligarlos en contra de sus derechos constitucionales.

Todavía menos podía violentar a los tribunales ignorando sus sentencia, ni mucho menos coartar a los profesores para que no informaran a los niños de sus derechos, obligándolos a ser cómplices o encubridores de las violaciones de los derechos de los menores confiados a su cuidado.

Estafar a los niños, para robar a los jóvenes, para comprar los votos de los adultos:

Esto es lo que han estado haciendo nuestros dirigentes durante estos 23 años de "Constitución a su conveniencia".

En efecto: el "Servicio Obligatorio", además de obligatorio era sin sueldo, por lo que los contribuyentes adultos (que son los que votan) ahorraban con él un dinerito de sus impuestos. Por lo tanto, no era nada popular revelar que en el Servicio Obligatorio no se respetaba el artículo 14 de la Constitución, por lo que se optó por ignorar y reprimir las reclamaciones al respecto, anulando de hecho el derecho a la tutela efectiva de los tribunales, el derecho a la información, el derecho a la educación en el respeto a los derechos y libertades fundamentales, etc.

Si la ley da la diferencia entre una sociedad política y una banda de ladrones, a los jóvenes se les ha venido robando un año de trabajo, pues, según la Constitución, no se les podía hacer pagar este impuesto en especie sin respetar su derecho a no ser discriminados.

Por lo tanto, se les ha educado en la aceptación de la discriminación y de la violación de la Constitución. Para robarles, se les ha hecho un daño mucho mayor que lo robado, como el ladrón que para robarnos medio paquete de galletas que tenemos en el coche nos rompe el parabrisas y luego nos lo quema para borrar sus huellas. Ver INDEFENSIÓN