FABRICANTES DE SUEÑOS 2001

Lo primero
que llama la atención de esta selección es la excelente ilustración
dibujada por Manuel Sayar, que ocupa la portada y la contraportada del libro,
por lo que significa de paso del mundo cotidiano, con las paredes decoradas
con retratos familiares y otras cosas totalmente normales, a un universo desconocido
lleno de peligros, ahí está la cabeza cercenada de la oveja en
el suelo, pero que a la vez invita a ser investigado. La puerta acorazada entreabierta
es magistral en este aspecto.
El origen
de los relatos es bastante disperso y sin predominio de ninguna revista. Así,
aunque tres han salido de las filas del “Artífex Segunda Época”,
dos corresponden a Framauro, dos más a Gigamesh, y el farolillo rojo
lo sustenta BEM con sólo un cuento seleccionado. Lo que no está
equilibrado es el género al que se subscriben, ya que únicamente
hay dos obras de ciencia-ficción. En consecuencia, éste es un
Fabricantes “fantástico” en el sentido literal del término.
Curiosamente,
sólo esos dos están ambientados en nuestro futuro. De los demás,
cuatro lo están a lo largo del siglo XX, y eso hace posible identificarse
con el escenario presentado y con los personajes que protagonizan la acción.
Al fin y al cabo, el lector podría ser perfectamente protagonista de
algunos de ellos. Así, los relatos triunfan en el momento en que te preguntas
que harías tú en la situación planteada.
Lo único
que falta por hacer es ofrecer una breve reseña de cada uno de los siete
escritos. En todos los casos, después de presentar la obra en si, comento
lo que considero importante, tanto del cuento como del autor.
Y sin más
prolegómenos, ahí va:
- “Campos
de otoño” de Daniel Mares. En el siglo XXV,
gracias al tratamiento Ponce de León, la gente puede vivir doscientos
años. Eso ha llevado a la creación de ciudades sólo
para ancianos, y en una de ellas se producen extraños asesinatos.
Es posible que la idea de escribir este relato le viniera a Mares al visitar
a un familiar en la residencia, ya que dejando de lado la investigación
policíaca que es el esqueleto del argumento, es patente la crítica
a la situación que padecen algunas personas mayores, a los que sus
descendientes han olvidado.
- “Una
canica en la palmera” de Rafael Marín. Una
niña que se ha mudado recientemente a Cádiz, no tiene amigos.
Pero un buen día, aparece un niño un poco extraño en
un parque cercano a las murallas y nace la amistad entre ellos.
Como ya es costumbre en Rafa Marín, su cuento está ambientado
en su Cádiz natal, y el autor nos transmite sus grandes conocimientos
de la ciudad en muchísimos campos, con lo que prácticamente
lo vives, aunque nunca hayas estado allí.
- “Los
caminos del sueño” de Eduardo Vaquerizo.
Después de una larga misión, una expedición vuelve
al Sistema Solar en una nave modificada por una raza alienígena y
sus tripulantes esperan ser recibidos en la Tierra en olor de multitudes.
Se trata de un relato intimista, en la línea del autor, donde la
acción se sitúa sobretodo en la nave, concentrándose
en la interacción entre los personajes. Naturalmente, también
aparece la tecnología avanzada, pero su papel es secundario.
- “Las
sombras peregrinas” de Ramón Muñoz.
En pleno franquismo, un hombre recorre los pueblos de la andaluza sierra
de Almijara, en Málaga, buscando al monstruo que raptó y devoró
a su hijo.
Este es un cuento de esos donde el autor aprovecha para hacernos visitar
una región, pueblos y costumbres que ya no existen. La mención
al embalse que va a inundar un valle es magistral en este aspecto.
- “Intruso”
de Rodolfo Martínez. En un lugar y momento indefinidos,
un cuentacuentos llega a un pueblo situado bastante al norte. Allí
explica historias como pago por su hospedaje, y también aprende nuevas.
Se pueden decir muchas cosas de este relato, y entre ellas tal vez una de
las mejores es que explica muy bien los cambios que se producen en una pequeña
comunidad aislada cuando aparece un desconocido con noticias del exterior.
Además, con lo de las narraciones contadas por el protagonista, es
de esos escritos con una historia dentro de la historia.
- “La Jauría
de Andamán” de Armando Boix. A partir de
una extraña foto que le envió uno de sus alumnos, un profesor
universitario viaja al archipiélago de las Andamán en busca
de una ciudad perdida.
Es un claro homenaje a la obra de H.P. Lovercraft, ya que el autor ha hecho
un desarrollo muy clásico de los acontecimientos, similar al utilizado
por el solitario de Providence. Pero eso no le resta un ápice de
interés a la narración.
- “Morir
en tu bañera y otras lamentables casualidades” de
Félix J. Palma. Un casanova descubre un día que sus
conquistas mueren de extrañas formas en su bañera e investiga
la razón del suceso.
Como es costumbre en el autor, tenemos aquí un cuento muy divertido.
Y lo mejor no es la bañera propiamente dicha, sino la estupenda parodia
que se hace del Cuerpo de Policía y de algunos de sus representantes.
- “Entre
líneas” de José Antonio Cotrina. Un
estudiante universitario que busca un departamento, se equivoca de puerta
y entra así en un mundo nuevo donde todas sus convicciones se tambalean.
Desde Platón, han sido muchos los escritores que han expuesto que
sólo vemos una pequeña porción de la realidad y que
la mayor parte nos está oculta y espera a ser descubierta. Pues bien,
aquí tenemos otro relato de ese estilo cuya principal virtud es que
explora un camino que es bastante original y no deja de tener su gracia.
En este
punto, una vez que se ha hablado de cada uno de los ocho cuentos que forman
la selección, se puede decir que se ha logrado una gran variedad con
los temas utilizados. Ahora bien, ¿Se ha conseguido el objetivo que aparece
en la contraportada, exponer el mejor material aparecido durante el 2000 en
las publicaciones del género? Esto no lo puedo decir yo, sino que es
el trabajo de los lectores. Buena suerte.
Barcelona,
a 14 de octubre del 2004.
Carles Quintana i Fernàndez.
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