FABRICANTES DE SUEÑOS 2002-2003

Como cada
año, la AEFCFT ha sacado un libro que recoge los mejores cuentos publicados
en revistas del género durante el período señalado. Así,
los seleccionadores de esta edición, Alberto Cairo, Cristóbal
Pérez-Castejon y Javier Romero, han escogido diez obras, de características
muy diversas. Pero no ocurre lo mismo con su procedencia, ya que siete fueron
publicados en “Artífex Segunda Época” o “Gigamesh”.
Una característica
que me han comentado debe cumplir cualquier “Fabricantes” es mostrar
una visión general de lo que se escribe actualmente. Y a fe mía
que lo han conseguido. Más adelante me referiré al contenido de
los cuentos, pero de momento diré que si por algo se diferencia unos
de otros a primera vista, es por su tamaño. Así, mientras un par
son bastante cortos, uno entra en la categoría de novela corta. Y los
demás están entre los dos extremos.
Otra cosa que también
he oído es que otro objetivo que los seleccionadores persiguen con la
amplia dispersión de temas que abarca el volumen, es que cada lector
encuentre como mínimo una obra que le guste mucho. Así ha sido
en mi caso, aunque naturalmente no diré cual es, para no viciar la opinión
de los futuros lectores. Al fin y al cabo, y como reza el refrán, sobre
gustos no hay nada escrito.
Lo que si que voy a hacer
es ofrecer a continuación una breve reseña de cada uno de los
diez relatos. En todos los casos, después de presentar la obra en si,
comento lo que considero importante, tanto del cuento como del autor. Y sin
más prolegómenos, ahí va:
- “Noticia
sobre un suicidio” de Lorenzo Luengo. Dos amigos entran
en un bar cualquiera y encuentran en la puerta un anuncio avisando de que
tendrá lugar allí una conferencia sobre el suicidio y que al
final el conferenciante se suicidará.
Este es un relato fantástico, en el sentido literal del término,
y la única razón para su inclusión en el “Fabricantes”
que se me ocurre es precisamente la imposibilidad de que la acción
presentada tuviese lugar en nuestro planeta.
- “Bajando”
de Ramón Muñoz. En un futuro cercano, un periodista
científico a sueldo de una publicación que exige resultados,
rastrea el océano en busca de un Architeutis Dux, un calamar gigante,
y al final lo encuentra.
Este cuento, además de ser el más largo de todos, es tal vez
el más emocionante. El protagonista, que gracias a un sistema de realidad
artificial, utiliza las cámaras de su batíscafo como sus propios
ojos, sufre una gran carga de humildad en lo referente a la superioridad de
los humanos sobre las demás especies que pueblan la Tierra.
Además, el autor ofrece al lector muchísima información
sobre esos calamares, conocimiento que siempre resulta de utilidad.
- “Quince
horas de cielo sobre Damasco” de Víctor Conde.
Dentro de algunos siglos, los mundos artificiales al estilo de los actuales
juegos de rol en red son verdaderos planetas y es posible una inmersión
completa en ellos. Desgraciadamente, también son afectados por virus
informáticos.
Este relato es tal vez el que tiene más acción de todos los
del libro. Te atrapa en el primer párrafo y no te deja ir hasta la
última línea, cuando dejas ir un suspiro y puedes volver a respirar.
Vamos, que te lo crees.
- “Origami”
de Santiago Eximeno. Un anciano, viudo y abandonado por la familia,
se dedica a la papiroflexia para pasar el tiempo. Un día que va al
parque que está delante de su residencia, encuentra a un adolescente
con la misma afición y se hacen amigos.
Nos encontramos aquí con una crítica feroz a la gente mayor
que sus hijos han abandonado y nunca visitan. Se palpa en el texto la desesperación
y tristeza que les embarga y te hace pensar en como tratas a tus mayores.
Por otra parte, está el trozo que le da título. Se dice que
los autores dejan parte de si mismos en sus escritos, así que tal vez
Eximeno es un aficionado a las figuras de papel. Por cierto, es aquí
donde está la parte de fantasía. Y cómo rezan las reglas
del género, es algo que tienes que aceptar sin buscarle ninguna explicación.
- “La piel
que te hice en el aire” de Rafael Marín. Un
homosexual gaditano que trabaja en el colegio donde estudió, recuerda
su vida desde que era escolar, sobretodo los años transcurridos en
Madrid cuando la “Movida” y como llegó a la situación
actual.
Marín, que sitúa este cuento en su Cádiz natal, parece
que aprovecha para explicar parte de sus experiencias escolares, aunque naturalmente
con nombres distintos. Al menos, algunas de las anécdotas narradas
me han parecido demasiado reales como para ser una invención literaria.
Volviendo al argumento, y además del excelente recuerdo de la Movida
Madrileña, verdadero eje de la historia, el protagonista recibe misteriosas
llamadas a un teléfono cuyo número no aparece en el listín
telefónico. Es esta la parte de fantasía de la historia, aunque
no se trata del típico asesino ni nada por el estilo.
- “Los desprendidos”
de Félix J. Palma. En una ciudad cualquiera, un funcionario
gris con una vida totalmente rutinaria coge cada día el autobús
para ir al trabajo. Pero de repente, algo pasa que todo lo cambia.
Este es un relato muy humorístico y como mínimo te pone de buen
humor, eso sino te ríes directamente. Dejando de lado la total imposibilidad
de lo que pasa, se trata de algo que creo que es altamente deseable.
- “El escurzón”
de José Miguel Pallarés. Un hombre joven que ha emigrado
desde su pueblo natal a Madrid, siente de repente la necesidad irresistible
de volver al sitio donde nació. Allí le espera su destino.
Este es un típico cuento de índole fantástica, referida
al enfrentamiento inmemorial entre dos familias rivales, mezclado con tradiciones
mágicas del maestrazgo aragonés. Mezclado con esto, está
el inevitable comentario a la emigración desde los pueblos, que hace
pensar si Pallarés o sus padres no pasaron por esa experiencia, y se
hace una defensa de las tradiciones frente la invasión del orgulloso
mundo moderno.
- “Visita
guiada a la Ciudad Sumergida” de Santiago Eximeno.
R’lyeh, la ciudad sumergida donde duerme Cthulhu, sale a la superficie
de vez en cuando, momentos que aprovecha una sociedad para hacer en ella visitas
guiadas. Y esta es una de ellas.
Tenemos aquí un claro homenaje a Lovercraft, aunque Eximeno se ha permitido
algunas licencias para enriquecer la acción. De todas formas, la atmósfera
conseguida es perfecta y flota siempre la inquietud tan común en la
obra del escritor de Providence.
- “Dama Eternidad”
de Juan Antonio Fernández Madrigal. Como se deduce del título,
se trata de la vida de una mujer inmortal que siempre está tocando
un instrumento musical, mientras los años pasan a su lado.
Este es un cuento curioso, que no se como clasificar. Primero es la vida de
una chica autista, pero lentamente va cambiando de género a la fantasía.
De igual, forma, la tristeza inicial va siendo sustituida por un optimismo
que acaba inundándolo todo.
- “Instrucciones
para cambiar el mundo” de Félix J. Palma. En
un país donde todo va al revés, un trabajador se enamora de
una mujer excéntrica que se sienta en una silla y trabaja en una mesa.
Este último relato del libro es una digna guinda del pastel. Como el
anterior cuento del autor, éste, que es una parodia de “Un Mundo
Feliz” y otras distopías parecidas, es muy humorístico,
aunque aquí juega con la absurdidad de la situación. Y también
como aquel es optimista.
Y esto es todo. Aunque personalmente
creo que la proporción entre la fantasía y la ciencia-ficción
está desequilibrada a favor de la primera, ahora toca a los lectores
decidir si se ha logrado el objetivo de mostrar una visión amplia de
todo lo publicado en España en el período 2002-2003. Que lo disfrutéis.
Barcelona, a 28 de julio
del 2004.
Carles Quintana i Fernàndez.
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