FÁBULAS. LEYENDAS EN EL EXILIO

Desde hace un tiempo, parece que en los cómics anglosajones hay una moda para recuperar personajes de la literatura universal y ponerlos en una situación diferente de aquella para la que fueron pensados. Primero fue el turno de “La Liga de los Caballeros Extraordinarios”, donde se resucitó, en algunos casos literalmente, a cinco creaciones de las novelas europeas de finales del siglo XIX, en sus vertientes de terror, aventura en lugares exóticos, y proto-ciencia ficción.

Y ahora les ha tocado a los cuentos infantiles que la mayoría de nosotros, por no decir todos, conocimos cuando éramos pequeños. En “Fábulas” se echa mano de muchos, desde BlancaNieves hasta un Lobo Feroz que puede tomar forma humana, pasando por una pareja de la Bella y la Bestia que debe mucho a la película del mismo nombre realizada por Disney, y Jack, el de la Habichuela Mágica. Hay muchos más, pero con esta muestra ya es suficiente.

Precisamente aquí estriba uno de los pocos problemas que padece el tebeo, y es que algunos de los personajes pueden ser desconocidos para el lector. En el caso de este cronista, están una mujer llamada Rosa Roja y un calvo con perilla que responde al nombre de Barba Azul, y que parece que tenía la costumbre de matar a sus mujeres en la noche de bodas. Es algo parecido a lo que ocurría en la obra de Alan Moore, con muchos detalles que tienes que ser un experto en el tema para reconocerlos todos.

La gracia del cómic es que la acción pasa en nuestra realidad. Efectivamente, a causa de una invasión por parte de un misterioso “adversario” que está siempre presente, pero que no se detalla hasta la mitad del álbum, todas las “fábulas” o seres de fantasía que no fueron capturados o muertos en combate tuvieron que huir precipitadamente por un portal mágico a la Tierra, donde se instalaron lo mejor que pudieron en espera del día que retornarán a “las patrías” y las reconquistarán.

Como no podría ser de otro modo, el país que han escogido para vivir son Los Estados Unidos, más concretamente un rascacielos en Nueva York, que parece una mezcla del edificio donde vive la Sigourney Weaver en “Cazafantasmas” y la sede del grupo “W”, del cómic “Largo Winch”, y una granja en el Medio Oeste. En el primer sitio viven las fábulas humanas o que pueden pasar por tales y en el segundo, las que no lo son, como los cerdos del cuento “Los Tres Cerditos”.

En muchas de esas narraciones, la magía formaba parte integrante de la historia. Aquí se hace mención de ella en varios momentos, pero sólo se presenta en contadas ocasiones, como unas habitaciones que por dentro son más grandes que por fuera, de la misma forma que el coche que aparece en uno de los libros de Harry Potter, una espada que no falla nunca, un mono con alas y un cuchillo que transmite la maldición del Hombre Lobo.

Este cómic no es una historia aislada, sinó que se trata de la introducción de una serie que continuará, como mínimo, unos meses más. En consecuencia, y de la misma forma que el primer libro de Harry Potter, se realiza en él una presentación de los personajes, de la situación que les rodea y de algunos problemas que padecen. Aunque todo esto es interesante, puede significar un lastre para la verdadera narración.

Se trata de una novela policíaca con todos los ingredientes del género, un policía al estilo de Colombo que fuma mucho, una escena del crimen con pistas para el lector inteligente, las autoridades que dan prisa para la resolución del caso, etc. Para haber, incluso está la conocida “Escena del Salón”, donde el detective explica la verdad. El capítulo donde ocurre incluso se llama así, aunque no se ambiente en un salón, sin al lado de una piscina. Una pequeña broma de los guionistas.

En líneas anteriores, se ha comentado que este cómic tiene varías similitudes con otras obras. Pues bien, la última consiste en un texto al final del álbum con una introducción de la historia, visto desde el punto de vista del Lobo Feroz. Es algo parecido a la novela de Allan Quatermain que se encuentra dividida en los seis álbumes en que está dividida “La Liga de los Caballeros Extraordinarios”.

Y esto es todo. Como resumen, un tebeo interesante que recomiendo a todos los lectores, y al que al parecer se le anuncia una larga vida.

© Carles Quintana i Fernàndez, 8 de febrero del 2004.

 

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