Para: Leia Organa Solo, Presidenta de la Nueva República; Comandantes en jefe de la Flota y el Ejército.

De: Comandante Carles Quintana, Director en funciones de la INR (Inteligencia de la Nueva República)

Estátus de seguridad: Alto Secreto

Asunto: Informe sobre las principales características de las armas masivas imperiales                             

  

Señora Presidenta:

            Después de los acontecimientos relacionados con la “Espada Oscura” y la desgraciada muerte en acción del general Crix Madine, anterior jefe de este departamento, recibimos instrucciones de la presidencia con el fin de que redactásemos el presente estudio para estar preparados de cara a una posible reaparición de esas armas. Han sido muchas horas de búsqueda y recopilación, pero aquí tienen el resultado.

            Nuestra primera conclusión es que un gran acierto imperial fue la idea que tuvo el Gran Moff Tarkin, años antes de la batalla de Yavin, de ordenar la construcción de una instalación de investigación en un lugar secreto cuya posición únicamente conocía él, la Instalación de las Fauces, acumulación de agujeros negros en las cercanías de Kessel y de la que pueden encontrar más información en los archivos IGR-4153 y 11/6-IF. Con los años, el equipo de científicos destinados allí desarrolló algunas de las armas más infames jamás construidas en la historia galáctica. Se clasifican en los siguientes tres tipos, ordenados según momento de aparición:

  1. Súper Láser de la Estrella de la Muerte.

  2. Devorador de Mundos.

  3. Destructor de Soles.

           La primera a la que nos referiremos es tal vez la más conocida: el súper láser de las estrellas de la muerte. Desarrollado por Bevel Lemelisk a partir de una idea del Gran Moff Tarkin, estaba pensado para destruir un planeta de un solo disparo.

           Esta arma fue en su momento la más potente jamás construida en su género. Alimentado por un gigantesco reactor de fusión, y como puede verse en el diagrama adjunto, sus ocho cristales de amplificación producían pulsos de turboláser que se unían encima de la lente de enfoque central. La descarga de energía resultante, más poderosa que la de la mitad de la flota imperial en sus mejores momentos, podía destruir instantáneamente un mundo.

            El sistema inicial se perfeccionó en posteriores versiones para que en lugar de las horas que tardaba en recargarse inicialmente, se redujese el intervalo a pocos minutos. También se refinó el sistema de puntería para permitir la regulación del impulso. Así se hizo posible disparar a naves de línea y únicamente destruir continentes en lugar del planeta entero o producir terremotos devastadores.

           El siguiente es el Devorador de Mundos. Ese monstruo de 3 km de largo y 1,5 de alto, fue diseñado a partir de una propuesta para incluir hornos moleculares industriales modificados en naves autónomas que pudiesen romper la superficie de un planeta en sus componentes básicos, a partir de los cuales construir mecanismos útiles. Esta idea del reciclador definitivo fue aprovechada por Umak Leth, que creó esta infame arma, que pretendía ser más eficaz que la Estrella de la Muerte.

          Su funcionamiento consistía en que grandes rayos tractores arrancaban la superficie del planeta y la arrastraban hacia los hornos moleculares que la rompían en sus sustancias básicas.

            Entonces, bajo la dirección de un ordenador central que contenía los planos de toda clase de naves de guerra imperiales, actuaban las factorías automatizadas, que construían nuevas armas, que podían ser de gran tamaño. Incluso se decía que con tiempo, un devorador podía duplicarse a sí mismo.           

           La última arma desarrollada en la Instalación de las Fauces y la más terrible fue el Destructor de Soles. Esta nave, con una longitud de solo 14 metros, parecía poca cosa, pero podía transformar una estrella estable en supernova en cuestión de horas, lo que causaría la aniquilación total de los planetas que la orbitaran. 

           Para conseguir un efecto tan destructor, estaba equipado con once torpedos de resonancia energética, que penetraba hasta el núcleo estelar, donde explotaban, liberando una descarga masiva de energía y plasma que  inestabilizaban la estrella y la hacían entrar en una reacción en cadena de resultados desastrosos.

            Aunque equipado con potentes motores que le permitían realizar ataques relámpago, no se descuidó la defensa, consistente en una coraza molecular cuántica que lo hacía invulnerable a todos los impactos láser y a la explosión de la estrella objetivo de uno de sus torpedos. Así que esta nave era aparentemente imparable.

           Hasta ahora, nos hemos referido a los desarrollos de la Instalación de las Fauces. Pero ha existido una super-arma imperial que no proviene en absoluto de allí: el cañón galáctico. 

           Esta inmensa estación espacial con una longitud de 6,5 Km y una altura en su punto más ancho de 1 Km, situada en órbita alrededor del nuevo mundo capital imperial de Byss, fue la última arma de terror indiscriminado, construida con el fin de dominar la Galaxia.

            Se trataba sobretodo de un lanzador de misiles. Estaban equipados con un hiperpropulsor que les permitía ir de un extremo a otro de la galaxia en pocas horas, escudos energéticos que tenían poco que envidiar a los del Destructor de Soles y una cabeza de guerra desintegradora de partículas. Como indica su nombre, transformaba la materia del mundo objetivo en energía. Dependiendo de la potencia, podían destruir desde una ciudad a todo un planeta sin dejar ningún tipo de rastro.

            Hasta aquí hemos expuesto la evolución de estas súper-armas,  personificación del pensamiento imperial de gobernar más por el miedo a la fuerza que por la propia fuerza. De todas formas, en todos los casos pudimos destruirlas, pero hemos de estar alerta a su posible reaparición en el futuro.

            Y esto es todo. Se ha de señalar que en este informe nos hemos limitado a plasmar los datos técnicos básicos de estas armas sin hablar de sus aplicaciones prácticas y demás aspectos interesantes. Pero disponemos de una versión extendida con apuntes históricos y otros datos, que les haremos llegar inmediatamente si están interesados en ella.

Respetuosamente,

 

Carles Quintana.

 

BIBLIOGRAFÍA   

 

Descargar el Artículo (16'1 Kb)

 

Escoja la página a la que quiere acceder