PACIFICADORES

| Hace unos días acabé de leerme en un tiempo muy corto una de las tal vez mejores novelas de este par de monstruos de la literatura española actual que son Eduardo Gallego y Guillem Sánchez. |
Ambientada en su ya conocido universo de la Corporación, y situada algunas décadas después de "Asedro", narra las vivencias de los oficiales de una fuerza de pacificación enviada al planeta Baharna para separar los dos bandos, los Comuneros y los Caballeros del Dragón, después de una cruda guerra civil que afectó casi todo el planeta.
Aunque aparecen varios militares, los protagonistas son dos, el coronel Daniel Hintikka, comandante en jefe de las tropas corporativas en el planeta, y en menor medida, su compañera, la teniente Verena Gray. Se presenta al militar como un hombre con una larga carrera a sus espaldas, que está a punto de retirarse, y que no tiene nada claro que hará entonces. Una serie de acontecimientos colocados estratégicamente por los autores le hacen variar su rumbo previsto, y así, el relato se convierte en una narración de su evolución como persona.
Naturalmente, la novela no es sólo eso. También hay su dosis de intriga, aunque tal vez menor en cantidad que en obras anteriores, pero no en calidad, y de guerra, pero con un nivel mucho más limitado que el de "La Embajada", por ejemplo. Por otra parte, se observa la consolidación de un aspecto que se inició hace algunos libros, y es el de incluir una parte digamos sentimental, que en este ejemplar, ocupa buena parte del libro.
Cosas que no pueden fallar en un libro del Unicorp, y que naturalmente están presentes aquí, son un humor gamberro, que no respeta nada, cierta falta de confianza en los políticos, y la plasmación de las experiencias de los dos autores. Así, el biólogo Eduardo Gallego hace una gran explicación de varios ecosistemas del planeta, algunos de ellos con características ciertamente curiosos, y hace patente cierta conciencia ecológica, que se nota sobretodo en la segunda parte del texto.
Por el lado de Guillem Sánchez, se hace patente su experiencia como militar de élite en alguno de los pasajes más divertidos de la novela. En ellos, el lector aprende como ha de moverse un comando en combate, las cosas que no ha de hacer, y la forma de enfrentarse a un francotirador. Además, las descripciones de algunos de los soldados que aparecen, parecen muy influenciadas por los recuerdos personales del autor.
Se encuentran muchos homenajes en esta novela. Hay algunos muy obvios, como las referencias a la obra de Jack Vance, y un trozo considerable dedicado exclusivamente a la inmortal Iliada de Homero. Pero hay otros, como la aparición de extremidades artificiales, que recuerdan a "La Guerra Interminable". Además, en un momento en que dos personajes hablan de autores de la antigüedad, se hacen un autohomenaje, que no deja de tener gracia.
Finalmente, se hacen muchas menciones a otras obras de los autores, algunos de cuyos personajes se recuperan aquí, con mayor o menor importancia. Así, hacen acto de presencia personajes de "Inmigrantes", "Asedro", "Dar de comer al sediento", "La Embajada", y otros. Creo que eso es una de los aspectos más interesantes del libro para un lector despierto: el localizar todo lo recuperado.
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