Para: Coronel Voren Na’al, director de los Servicios de Documentación de la Nueva República. Coruscant

De: Comandante Carles Quintana, Biblioteca de la Academia Jedi. Yavin IV.

Estátus de seguridad: Delta.

Asunto: Sables de luz.

            

            Después de varias semanas de arduas investigaciones en todas las fuentes a mi alcance y en gran parte gracias a la ayuda de la Maestra Jedi Tionne, responsable de la Biblioteca de la Academia desde su fundación hace ya varios años, al fin estoy en posición de ofrecerle el informe que solicitasteis sobre las características técnicas de los sables o espadas de luz, el objeto que más fácilmente identifica a un jedi y su arma de elección, con el fin de incluirlo en la monumental Enciclopedia Galáctica que su equipo está confeccionando desde hace meses.

            Uno de los principales problemas que se ha presentado al intentar hacer una clasificación del arma, es que existen tantos tipos como jedis vivos. Eso se debe a que no hay establecido un estándar, sino que cada caballero lo construye según sus preferencias personales. A causa de esto, su tamaño puede variar desde los veinticuatro centímetros hasta los treinta. También existen determinados dispositivos que solo se encuentran en algunos casos, como sistemas de diagnóstico y reguladores de longitud. De todas formas, existen una serie de características comunes.

              La primera y más importante es que todas llevan un botón para su activación. Al encenderse, la fuente de energía situada en la parte inferior del mango, emite una carga tremenda de energía pura que es enfocada por una serie de joyas de múltiples facetas en un delgado rayo.

            Este se emite a partir de una lente energética continua con carga positiva colocada en el centro de la empuñadura. Se forma entonces un arco que da la vuelta hacia una apertura de flujo de alta energía cargada negativamente, instalada normalmente en un disco que rodea el emisor y que sirve de protección para la mano o la extremidad equivalente.

La distancia a la que llega el rayo antes de arquearse y regresar al disco, que es la longitud del filo de la espada, está determinada por la amplitud de la energía emitida. La mayor parte de ésta no se pierde, sino que vuelve a la fuente gracias a un superconductor que la canaliza desde el disco a la célula de energía. Aunque el rayo es fluorescente y emite un zumbido, características que también son definidas por la amplitud, no irradia calor perceptible, por lo que no hay perdidas. La única situación en que la descarga tiene lugar es cuando corta algo, tanto vivo como inanimado, pero no al contactar con otro filo de sable. 

En esta circunstancia, se comportan como espadas completamente normales, con la única diferencia de que una no resbala en la otra. El gasto de energía al impactar con un cuerpo depende únicamente del tiempo en que está en contacto con él, pero no es muy elevado, como se desprende del hecho que la carga puede durar años. Para ese momento, existen unos controles en la empuñadura que permiten realizar de forma periódica la recarga. Además, también ajustan la capacidad de la célula energética.  

El zumbido o tono del arma y el color de la hoja dependen de la frecuencia del rayo, que al no haber dos sables exactamente iguales, es única para cada uno. Esta característica define su sensación, que se refiere a su comportamiento cuando corta algo, contacta con un campo de fuerza u otro filo. Exceptuando este último caso, la gran potencia de su filo de energía pura y mortal, permite a estas espadas cortar la mayoría de los materiales conocidos. Con tiempo, incluso puede atravesarse un muro de piedra de metros de espesor. En esto no tiene ninguna influencia que al ser energía, su peso es nulo.

Como se ha señalado anteriormente, una pieza muy importante del artilugio son las joyas, verdaderas responsables de la creación del rayo. Su número es variable, desde una sola hasta tres. El primer caso, que  supone una menor dificultad para la construcción del arma, es el más habitual. Se traduce en que su amplitud  es fija y el tamaño del filo también. En consecuencia, si se coloca en el mango un número mayor, se la puede alterar, con lo que la longitud de la hoja es variable.

Para conseguir un dispositivo así, que se basa en rotar las piedras preciosas o variar la separación entre las mismas, es necesaria una gran maestría en la construcción de sables de luz y años de práctica. No es de extrañar entonces que históricamente hayan sido pocos los casos de rayos de longitud variable. Normalmente hay tres posiciones, una con el tamaño normal de medio metro, otra con un metro y medio de largo y una última como un escalpelo un cuchillo corto. Esta versatilidad confiere una gran ventaja al jedi que lo utiliza, contra un enemigo, ya que no le obliga a luchar siempre desde la misma distancia. 

Las gemas utilizadas en todo este proceso pueden ser tanto naturales como artificiales. Se recomienda hacer servir las del primer tipo, como es el caso de los mejores sables de los jedis de la Antigua República. Pero actualmente son muy raros y cuesta mucho encontrarlos. Como la orden está en rápida expansión y no se dispone de tiempo suficiente para proceder con una búsqueda concienzuda, se han popularizado las joyas sintéticas. Para crearlas, solo es necesario un pequeño horno, unos pocos elementos básicos, mucho cuidado y paciencia. 

En general, los sables de luz  no necesitan demasiados materiales difíciles de encontrar, ni tampoco condiciones especiales. Realmente, pueden ser fabricados en lugares desolados y en condiciones primitivas. Lo mismo puede decirse cuando es necesario repararlos. Lo que si que requiere es el nivel más elevado de artesanía y mucho cuidado para poder colocar cada una de las piezas en el sitio preciso, formando parte el conocimiento de esta técnica de la sabiduría de los jedis. En el caso de que se produzca un error, puede estallar llegando al extremo de herir gravemente al que la está haciendo.

            Según la tradición, estas armas son construidas por sus usuarios a mano como parte de su entrenamiento jedi. Antes de empezar el proceso, se acostumbra a exigir al estudiante una gran habilidad en la Fuerza, solo presente en las últimas fases del adiestramiento. Dura algo más de un mes, consiguiéndose en general un buen sable, donde el jedi pone su impronta personal, sobretodo en el color, la forma y el estilo. Pero existen registros que explican que en tiempos de crisis o en medio de una emergencia, pueden ser fabricados en pocos días. Naturalmente, entonces tienen solo lo imprescindible. 

            Ya se ha comentado que algunos sables tienen variable la longitud de la hoja. Pero ésta es solo una de las muchas opciones. También puede ser que tengan un conmutador de seguridad que apaga el filo si se deja de agarrar. Otros en cambio pueden seguir encendidos, por lo que se pueden tirar. Por defecto, si se coge un sable encendido y se sumerge en un líquido, entra en cortocircuito y se desconecta automáticamente para evitar males mayores. Pero existe la posibilidad de aislar todas las partes susceptibles de sufrir dicho efecto, con lo que puede ser utilizado sumergido.

             Pero tal vez lo más interesante y lo más difícil de conseguir es que el sable disponga de dos filos, de los que surge uno en cada extremo, y que dan una gran ventaja a su usuario en el combate. El mejor ejemplo de esta innovación lo representa el arma del Señor Oscuro del Sith Exar-Kun, que puede observarse a la izquierda.

Inicialmente, era una espada totalmente normal. La modificación que realizó consistió en colocar una segunda matriz de emisión en la otra punta de la empuñadura. Así pudo emitir dos hojas de forma simultanea. Pero ésta no fue la única mejora. También tenía la capacidad de modificar la longitud del rayo, y la intensidad del mismo podía graduarse. En su posición máxima, era como el de cualquier otro sable de luz, con la cualidad de poder cortar a través de materiales densos como piezas de armadura y duracero sin prácticamente resistencia. 

En cambio, en la mínima era solo luz visible sin ninguna capacidad ofensiva ni defensiva. Posiblemente, lo utilizaba para alumbrar sitios oscuros. Aunque se conservan algunos registros que nos informan sobre ella y sus principales características, desgraciadamente, el arma en si fue destruida junto a Exar-Kun en el transcurso del ataque jedi contra la luna de Yavin-4, donde tenía su base. Desde entonces, no se ha podido reproducir el sable, ni construir otro igual.

           En los turbulentos años que precedieron a las Guerras Clónicas, cuando se quiso volver a utilizar sables con dos hojas por todo lo que ofrecía, los sith no encontraron otra solución que unir dos espadas normales por la base, consiguiendo un mango el doble de largo de lo normal. Esto es lo que hizo Darth Maul, uno de los primeros aprendices de Palpatine, cuya arma se observa al lado de estas líneas.  

 

            En conclusión:  Todo y su aparente simplicidad, Los sables de láser son una verdadera obra de arte, mucho más complejos que lo que cree el ciudadano de a pie. Aunque se corrió el grave peligro de que solo existiesen en los libros de historia, ahora que la Orden Jedi ha sido restablecida, se convertirá en un espectáculo relativamente habitual ver uno en funcionamiento, aunque lo cierto es que un jedi solo recurre a ella como último recurso, cuando todo lo demás ha fracasado.

Con Respeto,

 

Carles Quintana

 

BIBLIOGRAFÍA  

 

Descargar el Artículo (7'95 Kb)

 

Escoja la página a la que quiere acceder