VIII TROBADA DE CIÈNCIA-FICCIÓ DE MATARÓ

Cada año, y con este ya van ocho, el ayuntamiento de Mataró, capital de la comarca del Maresme, en Catalunya, organiza a finales del invierno unas jornadas de ciencia-ficción donde sesudos conferenciantes, en su mayoría profesores universitarios, exponen varias ponencias sobre el tema, además de otros actos como presentaciones de libros, un coloquio mientras se toma café y otros.

En la edición de este año, parece que se consolida como sede “Can Palauet”, un palacio medieval que actualmente es la sede del archivo de la ciudad y que dispone de una sala de presentaciones que es ideal. Al acercarnos al edificio, eché a faltar un letrero colgando en la parte exterior del edificio que anunciara las “trobades” y que sirviese para llamar a la atención a los transeúntes que pasaran por la céntrica plaza donde se encuentra.

Pero dentro, el recibimiento fue el mejor de los últimos años. Dispusimos de una identificación a la altura de toda una Hispacon y se nos entregó una carpeta con un bolígrafo, el programa, un mapa de Mataró y lo más importante, un libro azul que contenía los últimos premios Manuel de Pedrolo, que se entregan de forma anual a las mejores narraciones de ciencia-ficción en catalán.

Además, al lado de la mesa de recepción, había dos ordenadores con conexión a internet donde se podían ver, respectivamente, la página web oficial de la “Trobada” y la de BEM. También hay que mencionar que el vestíbulo se convirtió en el principal lugar de encuentro de los asistentes e invitados que llegaban de la calle, así que fue escenario de varias conversaciones muy interesantes.

Aunque los actos habían empezado el jueves 18 con algunas presentaciones de libros, las conferencias no se iniciaron hasta el sábado, con una sobre la ciencia-ficción francesa. Tendría que haberla expuesto Pere Verdaguer, pero no pudo ir, y le sustituyó Toni Segarra, que al menos pudo disponer del material gráfico que estaba previsto. De hecho, el acto fue sobretodo una exposición de imágenes sobre las diferentes obras que se iban mencionando.

Ya entonces, y aunque parte de los asistentes llegaron tarde, en parte debido a un monstruoso atasco en Barcelona, se veía que el público era bastante más numeroso que el de anteriores ediciones. No eran sólo los de siempre, sino que había bastantes nuevos, sobretodo jóvenes, lo que sin duda es muy bueno para años venideros. De hecho, en algunos momentos la sala estuvo prácticamente llena y eso era algo nunca visto.

A continuación, fue el turno de uno de los veteranos de las “trobades”, Manuel Moreno, licenciado en física y profesor en la EUPVG (Escola Universitària Politècnica de Vilanova i la Geltrú). Este hombre y su colega Jordi José, que en esta ocasión no pudo asistir, son expertos en encontrar fallos científicos a las obras del género. Y aquí el objeto de su escrutinio fue el viaje de Tintín a la Luna.

En cuanto esta conferencia acabó, se realizó la ya tradicional comida, que por tercer año consecutivo, fue en el restaurante “La Teulada”, donde se nos sirvió una abundante comida, pudiendo elegir los comensales entre diversas opciones. Como siempre, la gente se enfrascó tanto en la conversación que el siguiente acto se inició más de media hora más tarde de lo que estaba previsto inicialmente. Pero esto también forma parte de la tradición.

Era una “xerrada” que versaba sobre el estado actual de la publicación de ciencia-ficción y la pregunta de si aún se puede aplicar aquello de que a un ciclo ascendente, le sigue otro descendente, y así ad eternum. El coloquio se celebró en el patio interior de la librería Robafaves, una de las más importantes de Catalunya, y contó con la colaboración de Claudio Landete, Pedro García Bilbao, Domingo Santos y Juanma Santiago.

De vuelta a Can Palauet, y tras un discurso de Pedro García Bilbao en plena calle como recuerdo del primer aniversario de las manifestaciones contra la guerra, fue el turno de Lluís Fonseca, también veterano en estas lides. Aunque el título de su conferencia, “Inter Mirífica: una visión metafórica de la ciencia y la tecnología”, anunciaba que sería muy seria, a la hora de la verdad resultó muy interesante e instructiva.

El último acto del sábado, realizado por Jacint Fornols, Josep Pulido y Alba Llobera, estuvo dedicado a la obra de Philip K. Dick y sus adaptaciones cinematográficas. Primero, se emitió un reportaje sobre dichas películas, desde “Blade Runner” hasta “Paycheck” y luego ya se habló más de la biografía y circunstancias vitales del conocido autor estadounidense, que como Van Vogh, fue más conocido después de su muerte.

Y así acabaron las actividades del sábado, que además de todo lo dicho en líneas anteriores, también incluyeron a media tarde un taller para niños y niñas, en la “Plaça de l’Ajuntament”. La idea es que tenían que hacer puzzles con el motivo de Tintín en la Luna. Desgraciadamente no gozó de mucho éxito, tal vez porque los asistentes no habían traído sus hijos pequeños con ellos.

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El domingo, aunque podría esperarse lo contrario, ya que la “Trobada” acababa esa mañana, aún vino más gente, sin duda en parte atraída por el reclamo de Miquel Barceló, profesor de la UPC (Universitat Politècnica de Catalunya) y uno de los artífices de las “Trobades”, que habló de los planetas del Sistema Solar vistos por la ciencia-ficción a lo largo de los años. Como todo lo realizado por esta persona, fue muy instructivo.

Finalmente, fue el turno del biólogo cartagenero Eduardo Gallego, que venía por segunda vez. Su conferencia fue la que tuvo menos relación con el género de todas, ya que habló de la relación entre la evolución y el racismo, y como los científicos desde que esa palabra existen, han usado sus conocimientos para apoyar sus creencias en lo respectivo a la supremacía de la raza blanca, y dentro de ella, del hombre sobre la mujer.

Y hasta aquí llegó la “8ª Trobada”, aunque antes de clausurarla, se hizo la entrega de los VII Premios Manuel de Pedrolo, a la que no asistió este cronista por falta de tiempo.

Como resumen, decir que ha sido la más visitada de todas a las que he asistido y que todas las conferencias, sin excepción, han estado francamente bien. Así que se ha experimentado una clara mejoría respecto ediciones anteriores en estos dos aspectos. El único pero que encuentro es que este año no han habido puestos de las editoriales para vender sus novedades. Es algo que me ha llamado la atención.

Antes de finalizar, quiero dirigirme a los lectores de esta crónica y recomendarles que si les interesan este tipo de acontecimientos, y naturalmente si entienden el catalán, reserven estas fechas en su agenda para el año próximo y que vengan a Mataró. Gozarán de un muy buen recibimiento.

© Carles Quintana i Fernández, 26 de marzo del 2004.

 

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