COMO INSTRUMENTO DE DIOS SOY CUERDA QUE UNE CABOS

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Dame tu mano hija mía,

                                                        

caminos duros te esperan.

   

En mis manos encontrarás

el cabo que une tu cuerda.

Mi Espíritu Santo, tu guía será,

y tú, como instrumento serás cuerda,

y como cuerda, atarás

los cabos que los hombres

soltaron en la tierra.

 

Ea pues, hija mía,

mi Espíritu Santo hará

que tú, todo lo entiendas,

y tú podrás anunciar

lo que Dios a ti te ordena.

 

Solo a través de Jesús,

se salvará esta tierra.

 

Tú, une los cabos

que el Espíritu Santo te dirá,

y que la razón,

a los hombres vuelva.

 

Muy pronto, llegará Jesús

como rey de esta tierra,

lo que promete Dios, lo cumple,

lo mío, no son quimeras.

 

Así pues, tú une los cabos,

y quienes tengan oídos, que oigan,

y quienes tengan ojos, que vean,

y quienes estén ciegos y sordos,

que busquen en sus conciencias.

 

Que sepan que el Creador,

siempre tiene instrumentos

en la tierra.

Dame tu mano hija mía,

caminos duros te esperan.

   

Aunque Mercedes me llamo, como instrumento de Dios soy cuerda que une cabos, ya que es Dios quien así lo manda y como mi cerebro a sido iluminado por Él, he podido comprender que yo en realidad soy tres, mi espíritu, que como hijo de Ella&Él, me fortalece y me instruye, mi alma, que al ser limpia de toda impureza, mística y llena de amor vive, pues ella es naturaleza santa, esencia de Ella y de Él, y este pobre cuerpo mío, que como instrumento de Dios unirá los cabos rotos, que a mi en revelación me dé.

 

A las dos hermanas mías, (alma y espíritu) las represento yo en lo que a materia se refiere, mas no soy yo la que sabe en verdad lo que digo, ni tampoco lo que escribo, pues, aunque Sus leyes escritas en mi cerebro están, como una nueva criatura que soy, mi conocimiento sobre Dios todavía es parcial, y además las verdad absoluta, será mi espíritu, el que me la irá dando según planificación de su Ser celestial.

Así que os quiero recordar que, primero fue el Espíritu Santo el que a mi cuerpo se le reveló, preparándolo para su nueva transformación y una vez que esto ocurrió, mi espíritu interior fue renacido de La Santa Deidad y como es hijo de Ella y de Él, la sabiduría es su don, y mi alma que aun estaba impura, por los muchos errores que yo, en este mi ultimo cuerpo cometiera con este nuevo renacer, también se purificó, pues Dios trabajó en ella y en mi, de manera que limpias quedamos las dos y hasta un terrible demonio de éste, mi cuerpo sacó.

Y ahora mi alma sintiéndose pura, en su periodo final de evolución, canta salmos y alabanzas glorificando a mi Diosa o a mi Dios, pues los dos Uno solo son, y yo aunque solo soy el cuerpo, ahora soy cuerda de amor, y El Ser Todopoderoso hace posible que reconozca Sus leyes, pues escritas en mi mente están y  grabadas en mi corazón, como suero de dulce amor.

Así que, en esta tarea mía en el plan de salvación, mi Deidad, hace los milagros, el espíritu Su hijo o hija, que a renacido sobre mi, pone la verdad que nos hará libre y mi alma ya evolucionada pone el amor y éste, mi ultimo cuerpo porque es materia, pone el trabajo en todas las cosas que es voluntad de Dios, y todo es para vuestra salvación y mi propia salvación, pues La Esencia Divina, infinitamente buena, no desea perder ni tan siquiera a uno de Su rebaño y por eso al frente de todo su plan, está el primogénito, el Buen Pastor y también están presentes todos sus hijos santos (como es mi amado espíritu) que unieron y unen cuerda en Su infinito plan de salvación.

 

Y porque es voluntad Divina, y la mía propia, yo como Su instrumento, continúo uniendo cabos con algunos salmos que me han sido inspirados para unir en esta cuerda de amor, cuyo cabo primero es, y siempre será, La Divina Esencia que engendra toda vida verdadera, y que es La Santa Deidad.

Que la infinita Diosa os bendiga, que es como decir, Dios infinito os de Su paz.

 

   

 

EMPIEZA LA CUENTA ATRÁS

Hombre necio que ignoras

la existencia de mi Dios,

y te crees autosuficiente,

y solo eres las cenizas de tu Dios,

y aunque no crees en Él,

lo juzgas sin ningún pudor,

y criticas su existencia,

y lo culpas de tu error.

 

Hombre triste que ignoras

la existencia de mi Dios,

tristes serán tus caminos,

pues triste es vivir sin tu Dios.

 

Él es la luz y la paz,

el porque de tu existencia,

así vivir sin tu Dios

es vivir en la tristeza.

 

Hombre rico que ignoras

la existencia de mi Dios,

y en las riquezas pones

toda tu salvación.

 

Aquí se quedarán tus tesoros,

cuando cenizas tu seas,

solo el Padre&Madre cambiará

tus cenizas en vida nueva.

 

Hombre sabio que ignoras

la existencia de mi Dios,

y te crees culto y sabio,

y eres solo confusión,

en las ciencias buscas pruebas

del porque de la creación,

pero estas pruebas no existen

porque sabio, solo es Dios.

 

Hombre pobre que lamentas

el olvido de mi Dios,

sin pensar que en la tristeza

está nuestra salvación.

 

Une tus penas y dile

a Jesús tu salvador,

Él las tendrá todas en cuenta

y se las ofrecerá a Dios.

 

¡Hombres necios! ¡Hombres tristes!

¡Hombres ricos! ¡Hombres sabios!

¡Hombres pobres!

 

Uniros como una cuerda

pues el fin está cercano,

y si no estáis en esta cuerda

vuestras almas serán cenizas,

perdidas en las tinieblas.

 

Porque la gloria de Dios

reclama sus almas muertas.

 

Porque la gloria de Dios

reclama tu alma muerta.

PADRE MÍO, SANTO DIOS, DAME FUERZAS

 

Cuando te sientas sin fuerzas,

hurga en tu corazón

y escudriñando en él,

tú encontrarás una puerta,

es como un rayo de luz,

si te atreves a llamar

antes de que a ti te abran,

alguien te pedirá una respuesta

que tú deberás de saber

pues es la clave secreta.

La clave la tengo yo,

pues a mí

ya me abrieron esta puerta.

 

La clave se me dio por inspiración divina

y yo la daré de boca en boca

a todos los que la deseen tener,

esta clave es llave santa

que abre la puerta de Dios,

que mora en el interior de tu alma.

 

Si tú quisieras saber

esto que te digo yo,

cuando te sientas sin fuerzas,

hurga en tu corazón

y entonces podrás obtener

la clave que abre esta puerta,

es clave sencilla de amor,

hasta un niño la puede entender,

nada a cambio tendrás que pagar

solo tienes que decir,

¡Padre mío, Santo Dios, dame fuerzas!

 

Y cuando esta puerta se abra

nada tendrás que decir,

pues Él que lo sabe todo

comprende sin que digas nada,

lo mucho que tú lo lamentas.

 

Y entonces sentirás

que una paz jamás conocida

se ha puesto en tu corazón

como suero de vida eterna,

suero que te anestesia y te calma

y a la vez te da tanta fuerza

que no sabes si reír o llorar,

si cantar o bailar

pero al final lo que en verdad haces

es estar callado y quieto,

llenándote de ese amor

que como yedra por ti trepa.

 

Y mientras oyes su voz

que como lluvia te riega,

es agua que te apaga el fuego

y a tu cuerpo lo serena,

dejándolo como una flor

cuando el rocío la besa

y así sientes como tus pétalos

de terciopelo

a ti te abrazan y te aprietan,

vistiéndote para esta gran fiesta,

fiesta en la que Él vendrá

y a ti te dará su herencia,

herencia que Él distribuye,

a todos aquellos que son de su descendencia.

 

Y como es madre y padre de amor

también inventa un color

para tu traje de fiesta.

Es un día muy especial,

pues tú has llamado a su puerta,

estabas para Él tan perdido

y tanto ha llorado por ti

que hoy se regocija en la gloria

de este amor,

y haciéndose uno contigo,

tú sentirás todo el poder de su fuerza.

 

Esto que te digo yo,

es tan cierto y verdad

que te quiero recordar

por si un día estás sin fuerzas,

la clave que abre esta puerta

que como antes te dije,

solo tienes que decir,

¡Padre mío, Santo Dios, dame fuerzas!

 

DE MI AMOR TU ERES LA CAUSA

 

En mi quietud, Tú me abrazas.

En mi silencio, Tú me hablas.

En mi oración, Tú me ensalzas.

En mi buena voluntad, Tú atas.

En mi contemplación, Tú eres la estampa.

En mi sed, Tú eres mi agua.

 

... Por eso...

 

De mi risa, Tú eres la gracia.

De mi humildad, Tú eres la fuente.

De mi tristeza, Tú eres consuelo.

De mi dolor, Tú eres mi suero.

De mi llanto, Tú eres pañuelo.

De mis súplicas, en Ti solo espero.

De mis lágrimas, Tú eres el agua.

 

...Pero...

 

De mis odios, Tú te apartas.

En mis iras me dejas sin la luz de tu consuelo.

De mis caos, te alejas.

Y olvidas lo mucho que yo te quiero.

 

...Porque...

 

De mi soberbia, te espantas.

De mis exigencias, te olvidas.

De mi avaricia, te alejas.

De todos mis desordenes, te escondes.

Horrorizado por verlos.

 

...Sin embargo...

 

De mi amor, Tú y solo Tú eres la causa.

Y a pesar de todas mis imperfecciones.

Tú amada Madre o lo que es igual, amado

Padre Celestial, esperas pacientemente

 

...Y todo vuelve a comenzar....

 

Y en mi quietud, Tú me abrazas.

Y en mi silencio, Tú me hablas.

Y en mi soledad, Tú eres la presencia inmutable.

Siempre santa y de mi amor, Tú eres la causa.

María de las Mercedes FLOR DE DIOS