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PRELUDIO
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Este lugar, en donde relato algunos pasajes de mi vida, antes de mi transformación en hija de Dios, está creado con un fin, dar testimonio para esclarecer lo mas que pueda los hechos y con ello, ayudar a comprender mejor, todo lo referente en cuanto a mis conocimientos acerca de la existencia cierta de Dios.
Y porque no existe nada oculto, a sus ojos, ni palabra, ni pensamiento que no sea oído por Él, yo os muestro parte de mi vida privada para darla, como testimonio de que esta vida mía, semejante a la de tantos otros, fue necesaria para a través de ella, llegar a otra vida mejor, pero antes de llegar a la mejor, todos tenemos que gastar las vidas que no fueron las correctas, pero estas vidas no fueron inútiles, ya que sirvieron para ir modelando, modificando y perfeccionando la que sería o será la buena vida.
Así que una persona, sea de la condición que sea, haga lo que haga, llegado su momento, Dios la transformará, dándole su verdadera identidad y la administrará para aquello que en verdad, La Santa Deidad la creó.
Trocitos de mi vida anterior, está ilustrada con fotos mías y de algunos familiares, sencillamente está expuesta de esta manera, para dar más datos verídicos a los hechos testimoniales, para hacerlo más ameno, como también veréis en otras estancias, pues me gusta ofreceros las escrituras, acompañadas de imágenes, de esta manera el testimonio, siempre verídico, que os doy, es dado de manera más testimonial, pues está en dos formas, en imágenes y en palabras.
De cualquier modo, así es como Dios/a, me lo indica.
Pues nada hay oculto que Ella La Santa Esencia no conozca y porque estamos en tiempos de conocer la verdad completa, hay que ir sacando a la luz, todo lo que pueda ayudar mejor, con el fin de que crezcan en vosotros los conocimientos ciertos de como es, La verdadera Esencia de Dios/a.
Que Ella os bendiga, es mi pacífico deseo.
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MERCEDES
¿Llegué a esta tierra sin vida?
O tal vez, llegué dormida
Y la mano dura y fuerte de mi Padre
Cayó sobre mí, golpeando mi pequeño cuerpecito.
En definitiva, que llegué a esta tierra,
con dolor y con llanto
y en mi pequeño ser
mi destino se formó,
engendrándose dentro de mí,
la soledad, el dolor y el llanto,
pero también se engendró el amor
y este amor, de mi se apoderó tanto
que deseé vivir siempre en amor
y guardé en un rincón,
dejándolos bien atados,
a mi soledad, mi dolor y mi llanto.
Y llena yo de tanto amor
corrí por este mundo
con un himno de paz en mis labios.
Me sentía yo tan feliz
y la vida me dio tanto
que muy pronto me olvidé que existían,
la soledad, el dolor y el llanto.
Hasta que un mal día, a traición me sorprendieron
el dolor y el llanto,
horrorizada fui hasta donde los tenía guardados,
porque yo no lo podía creer,
pues tenía tanto amor en mis manos,
pero ellos burlándose de mí, me dijeron:
¿Tú no sabes incauta
qué el amor es siempre dolor y llanto?.
Vencida, llegué hasta aquel rincón,
en donde yo los había encerrado,
sola, encontré a mi soledad
y me dijo con tristeza: Amada mía,
aquí te estaba aguardando.
Con cariño la solté
y cogiéndola de la mano, le dije:
Vente conmigo compañera,
en tu soledad, las dos compartiremos
este dolor y este llanto.
Y así, a pesar de tanto desengaño,
el amor que Dios
desde mi nacimiento puso en mi, fue tanto
que me hizo resistir y vencer
en mi soledad y también
con la ayuda de mis seres queridos
a tanto dolor y a tanto llanto.
María de las Mercedes FLOR DE DIOS
RECUERDOS DE MI INFANCIA
Recordando algunos momentos y pasajes de mi infancia...y de mi vida pasada en general....
Desde muy pequeña me gustaba la soledad, era muy pensadora y analizaba todo aquello que me rodeaba, era poco habladora hasta el extremo de que por no practicar la palabra, apenas sabía hablar aunque ya tenía 3 o 4 años. Normalmente aunque estuviese rodeada de personas me sentía sola, a pesar de ser querida y mimada por todas ellas, pues según sus opiniones yo tenía muchos dones y gracia que me diferenciaba de otros niños según decían, yo era una niña buena, callada, bonita y artista, pues al parecer bailaba muy bien, la verdad es que no puedo recordar como es que yo podía bailar para todos ellos y ellas cuando a mi me caían tan mal, supongo que el baile para mí era una necesidad vital, por lo cual no podía evitarlo, pero recuerdo que mis bailes no eran infantiles, los típicos bailes simpáticos que suelen bailar los niños, haciendo la gracia de los mayores con sus monerías, sino que eran bailes profundos como por ejemplo, el amor brujo de Falla, tangos o fandanguillos, en fin, teniendo en cuenta mi corta edad de 3 a 5 años cuando ocurrieron estos hechos, pues de más mayor ya no me podían convencer para que pudiese bailarles, salvo en raras ocasiones, en donde mi hermano José Luis, dos años menor que yo, me cantaba por ejemplo la niña de fuego y los dos interpretábamos una especie de coreografía dramática.
Bueno, tengo que reconocer que la danza ha sido para mí uno de mis más deseados anhelos (incluso en mis primeros años de juventud fui por un corto período bailarina, dejándolo porque me casé), pero volviendo a mi niñez continúo diciendo que tantas atenciones de la gente hacia mí ( y no me estoy refiriendo a mi mamá, pues ella pobrecita solo tenía tiempo para trabajar, pues gracias a ella podíamos comer, ya que mi papá (Dios lo tenga perdonado y en su santa gloria) era un bala perdida), y como decía anteriormente me refería a las personas de mi barrio que antiguamente todos se conocían y eran los que a mi me mimaban sin medida ni consideración hacia otros niños, por ejemplo, mi hermana o alguna amiga que encontrándonos jugando, algunas personas se dirigían a mí con halagos y piropos, ignorando a las otras niñas de mi grupo, esto a mí me hacía sentir muy desgraciada, con lo cual evitaba siempre que podía comunicarme con las personas mayores, pues no me gustaban nada sus formas de proceder, eran raros y dañinos.
Yo a pesar de mi corta edad profundizaba tanto, analizando y canalizando, que mis sentimientos casi siempre eran heridos, no porque se me hiciera daño a mí, pues como digo todo el mundo me quería, sino por que veía que mis amigas y hermanos no se les quería como a mí, y por esta razón en mi interior rechazaba a toda persona mayor, pues eran egoístas e injustas, ya que se dejaban llevar solo por aquello que a ellos más les complacía, sin pensar en que otros niños y niñas estaban faltos de mimos y caricias, en una palabra, faltos de amor.
Recuerdo cuando mi hermana, 5 años mayor que yo, hizo la Primera Comunión, yo la contemplaba pensando, que bonita está con ese velo y su vestido blanco, parecía una princesa, pensé hoy todos le dirán lo hermosa que está, recuerdo que en silencio yo sonreía y me sentía tan feliz, al pensar que en ese día maravillosos, mi hermana sería la protagonista y nadie por fin hablaría de mí, pero desgraciadamente no sucedió lo que yo deseaba tanto, pues cuando mi hermana y yo y otros niños hacíamos la ronda por el barrio, para que mi hermana diese su estampita a los vecinos, ellos decían hay que bonita estás Carmelita y después me miraban a mí y decían, pero la Merceditas cuando haga la comunión estará tan preciosa, que tristeza sentía yo en silencio por mi hermana y que odio y rabia por aquel ser humano sin sensibilidad, ni tacto por los demás.
Este ejemplo entre otros muchos casos mas, hicieron que yo mantuviese una actitud distante hacia las personas mayores, creo que esta era la principal causa de el porque yo no deseaba hablar, pues de hacerlo hubiera dicho las cosas que pensaba, lo cual no habría sido del agrado de nadie y como yo era tan pequeña, todo era par mí, como terrorífico.
Para postre de mal, por las noches casi siempre tenía la misma pesadilla, un remolino negro corría girando detrás de mí y yo corría y corría para que no me atrapara (este que yo recuerde fue el único sueño de mi niñez), el cual se repetía cada vez que yo soñaba, esta cosa que giraba y a la vez me perseguía velozmente, aunque jamás llegó a atraparme. Oh Dios mío, otra vez soñando esa oscuridad que gira, me persigue y pensaba menos mal que Jesús me está cuidando y pensaba, ojalá se lo pudiera decir a mi mamá, pero no debo de decirle nada malo, porque pobrecita , ella tiene tanto trabajo y no debo de preocuparla, mamá es muy buena y mi hermana Nati también, ella me cuida y me quiere tanto, ¿porqué por la noche me perseguía esta oscuridad?.
Con todos esos miedos y otros y también con cosas hermosas que no cuento, en estos momentos transcurre mi primera infancia y también con una gran lucha interior, en soledad aunque rodeada de tantas personas que en definitiva me amaban, pero que esta forma de amar a mi me hería, y también compartiendo con seres queridos cosas positivas y con la inocente seguridad de saber que Dios y Jesús y los ángeles existían, transcurrieron los primeros años de mi vida.
RECORDANDO A MI ABUELA
Antes de pasar a otros pasajes de mi vida anterior, recobro algunos recuerdos de mi primera infancia por creer que son de un gran valor espiritual.
Mi único vínculo de conexión con Dios, que yo de forma espiritual conocí en mi niñez, fue mi abuela materna, aunque no recuerdo que ella me hablase en algún momento de Dios, pues era como una ermitaña, silenciosa e indiferente al mundo que la rodeaba.
Al parecer quedó viuda siendo muy joven y no volvió a conocer varón, mi abuela vivía en el mismo pueblo que mi madre, pero un poco lejos de mi casa, no era de esas que son zalameras con sus nietos, yo aunque era muy pequeña, me atraía su presencia y sentía gran admiración por ella, con lo cual alguna vez les pedía a algunos de mis hermanos que me llevasen a verla, pues recuerdo vagamente las pocas veces que ella venía a nuestra casa.
Mi abuela vivía en una habitación cuya puerta daba a un patio colectivo de varias viviendas y esa habitación era toda su casa, en ella había una especie de rinconera que a la vez era una mesita, creo que de obra, con un hornillo de carbón, la falda de esta rinconera estaba tapada con una cortinilla de tela y su interior era despensa, casi tocándose había un baúl, tal vez con sus recuerdos y pocas mudas negras y a continuación la cama de metal, también negra y muy alta, recuerdo el rebozo de las sábanas muy blancas.
Mi abuela aunque vivía en total recogimiento era muy querida por las personas y la consideraban una mujer santa, algo muy curioso para mí, era contemplar las cuatro paredes de esta pequeña habitación, las cuales estaban llenas de estampas de la Virgen, de Jesucristo y de todos los santos, también colgaban muchos rosarios y crucifijos.
A mí esta contemplación en silencio me embelesaba, pues como digo apenas mi abuela y yo hablábamos y a pesar de mi corta edad, 3 o 4 años, me hacía sentirme como suspendida en un profundo bienestar, mi abuela era una mujer especial, nunca se metía en nada, nuca oí discutir a mi madre y a ella, pues mi madre sentía un gran respeto a su sola presencia, mi abuela era enigmática, dulce y siempre callada y aunque nunca me dijo vamos a rezar, ni tampoco la vi haciendo esta acción, creo que en todo momento rezaba, ella rezaba o se comunicaba con Dios, nunca supe que persona alguna se molestara por alguna palabra de ella, pues era prudente y su voz siempre cuando hablaba, era en tono bajo, según me decía mi madre, yo me parecía a mi abuela.
Como ya he dicho la habitación de mi abuela daba a un patio en el que se encontraba el aseo y también tenía un gallinero, recuerdo lo mucho que me gustaba mirar a mi abuela, cuando ella daba de comer a sus gallinas de su propia mano y si alguna estaba enferma, recuerdo que ella se sentaba en una pequeña silla de madera y cuerda y sobre sus largas y negras faldas y su delantal igualmente largo, sobre sus rodillas, cogía a la gallinita y a la vez que le hablaba le habría el pico y le introducía el alimento, mi abuela jamás mató a una de sus gallinas, estas gallinas eran parte de su familia, yo miraba asombrada a mi abuela, a la vez que me mantenía un poco a distancia, pues tenía miedo y escrúpulos por las gallinas. Ella me decía: "Merceditas no tengas miedo, no pasa nada" y decía Titas, titas, titas.
Estos recuerdos espirituales que guardo de mi abuela, me hacen saber que en aquel tiempo aunque yo era tan pequeña, el espíritu de mi abuela y el mío se amaban de forma sobrenatural, que es como los espíritus por ser naturaleza santa, se pueden amar y reconocer y aunque mi abuela como ser humano, nada me dijo al respecto, ni yo a ella, aunque pequeña, ya por entonces, mas que nunca en mi vida anterior, supe que Dios ciertamente existía, sin ninguna duda.
Este recuerdo que guardo de mi querida abuela, es el único vínculo espiritual que guardo como testimonio de mi niñez, que me hace conocer que en este mundo hubo una persona, la cual yo conocí, mi abuela, que amó a Dios, de la misma forma que yo lo amo, como si Dios quisiera que en ella encontrara todo lo sagrado que en los demás en mucho tiempo no pude descubrir, aunque en mi nueva vida si he descubierto por la gracia de Dios, otros espíritus que me han hablado de su amor a Dios y a todo ser viviente.
Terminando con este recuerdo de mi abuela, diré que mi abuela aunque toda su persona era especial, jamás que yo sepa, hizo nada que pudiese ser considerado humanamente importante, ni recuerdo que de sus labios saliera una palabra que pudiera sonar a sabia, pero sin embargo, en toda su humilde presencia y en todo lo rutinario que hacía, yo ahora en mi nueva vida porque conozco con toda exactitud la vida espiritual, se en el estado de santidad en que en todo momento ella se encontraba, y se que mi abuela era consciente de ello y de la presencia en ella, inamovible de Dios.
Dios te guarda como la santa que eres, amada hermana mía, abuela.

BARCELONA
Un tiempo más tarde, mamá se marchó a trabajar a Barcelona, mis hermanos y yo quedamos al cuidado de mi querida hermana Nati, ella tenía dos hijos muy pequeños, mamá iba y venía y en una de estas yo fui enviada también a Barcelona, a casa de una señora que mi madre conocía, ella cuidaría de mí y me enseñaría las tareas del hogar. Esta señora tenía dos hijas, una de mi edad y otra tres años mayor que yo.
Para mí se terminaron los mimos, pero tal vez por mi carácter independiente y solitario, me hacía sentir esta situación, más segura de mi misma, pues supe reconocer que a partir de esos momentos, no estaría rodeada de gente aduladora pero pude descubrir también con tristeza, que las personas eran tan cambiantes, según les convenía, pues todo lo que anteriormente yo detestaba, que era la preferencia que tenían para conmigo. Ahora comprobé que en esta casa, la señora marcaba injustamente su preferencia hacia sus dos hijas, cosa innecesaria ya que yo aunque pequeña, 10 o 11 años, comprendía que ellas eran sus hijas, mientras que yo era una extraña a su servicio, no obstante por lo pequeña que era pienso que debía de ser más considerada a mí desfavorecida vida, pero esta señora no podía evitar por lo visto, señalar y resaltar estas preferencias con hechos lamentables, como por ejemplo que me cortara el pelo casi al cero, en contra de mi voluntad, mientras que sus dos hijas lucían largas melenas, esta señora me dijo queriéndome consolar, que para trabajar era más cómodo el pelo corto, bonito consuelo dado a una niña de 10 años que además deseaba conservar su pelo.
En fin, aunque en verdad no puedo decir que fuera mala, pues no recuerdo malos tratos, ella se preocupaba sobretodo de hacerme pasar desapercibida entre sus amistades y por el contrario le gustaba engrandecer y destacar cualidades de sus dos hijas.
Las personas creyéndose en pos de la verdad y de la justicia que naturalmente ellos se fabrican, según sus intereses, apetitos y egoísmo, por lo tanto se crean su propia verdad, la cual no tiene nada que ver con la verdad justa y cierta y bueno, esta situación gracias a Dios, duró más o menos un año, después mi mamá se separó de mi padre y se vino a Barcelona a vivir.
DON ANGEL
Y una vez vino mi madre se colocó en una casa de cocinera y los señores de esta casa le dieron permiso para que yo pudiese vivir con ella.
Mis tres hermanos que eran muy pequeños todavía, fueron internados en un colegio de Barcelona, pues mamá no tenía piso.
Pues bien, en estos momentos de mi corta vida, en la que tenía unos 11 años, es cuando conozco otro tipo de personas, las cuales me hacen conocer por sus formas de proceder, con mi mamá y conmigo, que también existen seres humanos llenos de humanidad y de gracia bendita, esto hace que yo comience a amar a las personas mayores, hasta el extremo de olvidar mis malos recuerdos.
En esta casa nos quisieron a cambio de nada, ellos me hicieron sentir que era como un miembro mas de su familia, me acuerdo del nombre del cabeza de familia, el bendito hombre se llamaba, Don Angel.
Ahora han pasado muchos años de estos hechos que cuento pero como digo, este hombre que por cierto era ya por entonces muy mayor, tenía don y era un ser angelical, con lo cual hacía honor a su nombre. Bendita sea por Dios esta familia, allá en donde se encuentre.

QUERIDA MAMA
Como anteriormente dije, mamá y yo vivíamos en casa de Don Angel, fueron tiempos bastante agradables, yo hacía clases de declamación y danza, era independiente aunque siempre con el consentimiento de mamá, de otra manera Don Angel, no lo habría permitido, pues él también tenía sus reglas, en cuanto a mi libre albedrío, ya que se preocupaba por mí.
Ese tiempo lo recuerdo con gran cariño y como todo lo bueno, transcurrió rápido, así que a la edad, más o menos de 14 años, mamá consiguió su propio piso, lo primero que hizo fue ir a buscar a sus hijos del colegio donde estaba internos y naturalmente tuvo que cambiar de trabajo, ya que no podía estar las 24 horas fuera de casa, pero eso no fue ningún problema para mamá, ella nunca se asustaba por nada, era valiente y luchadora.
Por fin vivíamos en nuestra propia casa, todos juntos, mamá era la cabeza de familia y nuestro sustento, yo la mayor y mis tres hermanos menores: José Luis, un año menor que yo, actualmente felizmente casado y con varios niños, Juan Antonio, dos años menor que yo, también se casó y era muy feliz, con varios hijos, pero actualmente ya no está entre nosotros, pues se marchó según la voluntad de Dios, Elena, la pequeña, nueve años menor que yo, actualmente felizmente casada y madre de dos hijos.
Mi hermana Elena y yo nos amamos muy fuertemente y además nos asemejamos en el carácter y en el físico, en total en esos tiempos, nuestra familia se componía de cinco miembros, ya que no cuento a mis otros hermanos que vivían independientes, porque por aquellos tiempos ya estaban casados.
Y en este agradable ambiente familiar, vivíamos por fin todos juntos, aunque mi pobre madre nunca podía dejar de trabajar, ella se sentía satisfecha, a pesar de la dureza en la que siempre había vivido, no recuerdo que en ninguna ocasión, estuviese enferma, Dios le dio tanta energía y fuerza, para luchar por sus hijos y siempre salía airosa de cualquier circunstancia negativa, aquello que se proponía lo conseguía, tengo tantas historias guardadas, increíbles y llenas de grandeza, de como era mi madre, a pesar de no saber leer ni escribir, mi madre no desfallecía ni un momento y aunque estuvo casada, siempre fue ella la que sacó a sus nueve hijos adelante. Dios tenga perdonado a mi padre de sus abandonos, es mi deseo.
También diré que aunque sé que mi querida madre, creía en Dios, nunca ella me habló de Él, o al menos yo no lo recuerdo, pero mi madre era tan sufridora y tan buena, que con todas sus obras, demostraba su fe en Dios, nunca la vi practicar ninguna religión pero me consta que sentía respeto por todas y por todo lo sagrado.
Dios te guarda, mi querida mamá, allá en un reino mejor que este. Amén.
MIS HERMANOS NATI Y PACO JUNTO CON SUS HIJOS AMADOS SIEMPRE POR MI
Y va transcurriendo el tiempo en el seno de mi familia, humilde pero feliz.
Recuerdo que a mi me gustaban mucho las criaturas pequeñas y por eso en mi barrio, todos los niños eran mis amigos, cuando me veían salir de casa, corrían a mi encuentro y yo me los llevaba a un kiosco y les compraba golosinas, los niños y yo teníamos una especie de comunicación que me hacía sentir, como si yo les diese felicidad, cuando me veían me mostraban su cariño de forma que yo sentía la inocente frescura de su sinceridad.
Más tarde cuando los niños crecían, no importaba pues siempre los más pequeños mantenían esta costumbre, así cuando llegué a la edad de 16 años, que fui elegida miss de mis barrios, ellos me llamaban miss y así fue por bastante tiempo y yo seguía con la costumbre de comprarles chucherías, hasta que me fui ha vivir a otro lugar.
Pero de momento vuelvo a los tiempos en que yo tenía 13 años, no sé si lo he dicho pero yo de siempre fui potrillo difícil de dominar ya que no aceptaba riendas, por este hecho en bastantes ocasiones me opuse a la voluntad de mi buena madre, sobretodo en cuestiones de trabajos, ya que a mí me gustaban trabajos especiales, según ella, extraños y peligrosos, como fue el que considero el primer trabajo a mi gusto, el cual era de modelo de pintores, también hice de extra en el cine y algunos pequeños papelitos y continuaba con mis clases de baile y tiempo después trabajé también de bailarina, todos estos trabajos ponían con gran temor a mi madre y fueron la causa de algunos enfados entre nosotras.
Pero a pesar de ello, creo que fui bastante respetuosa e intentaba causarle los menos problemas posibles, dentro de mi natural rebeldía, también pienso que no le demostré bastante, lo mucho que yo la quería, pero fue porque no supe hacerlo mejor, a pesar de ello, ella a mí me amaba (aunque al decirlo, peque de inmodesta) mas de lo que pudiese amar a otros, ella siempre creía que yo era un ser del cual todos abusaban y por este motivo ella y mi hermana Nati siempre salían a mi protección, lo que hacía que yo me enfadara con ellas por su fanatismo hacia mí.
Recuerdo que en ocasiones mi mamá, cuando se refería de mis rarezas con alguien o hablaba conmigo misma, decía: "tú no eres de este mundo, yo te encontré debajo de un puente", y se reía. Bendito sea mi Padre Santo, que tiene a mi madre en su país hermoso, disfrutando de todo lo que Dios le da, ya que en la tierra apenas tuvo nada y ella sabe que su hija Mercedes, aunque continúo en la tierra, trabajo en los planes de Dios. Gracias madre amada, porque tú siempre confiaste en mí y conociste a mi espíritu pues miraste profundamente en mi alma, ojalá todos pudiésemos mirar en el interior de cada ser humano, ocurriría aquello que dijo Jesús: "Amarás a tu prójimo como a ti mismo".
También recuerdo en este sentido a mi hermana Nati, pues ella también miró y vio en mi interior la luz de mi espíritu, reconozco que su protección y amor hacia mí, fue más que de una hermana, de una madre, es la que de entre todos los seres humanos, dijo (refiriéndose a mí a unas personas) algo muy apreciado por mí, porque sin querer lo oí y me sorprendió, y fueron estas palabras: "Cuando miras la cara de Merceditas, le ves su alma".
Yo por entonces, en que oí estos comentarios, ya era una mujer casada y con mis cinco hijos, es tanto el amor que mi hermana y también su marido Paco, que siempre han sentido por mí, que solo pensarlo me hace llorar de felicidad, Dios los bendiga a los dos y también a todos sus hijos que me consta, que han heredado el amor de sus padres, por todos los seres humanos, y aunque en apariencia son tan humildes, en sus interiores atesoran una gran fortuna y la derraman allá por donde van.

TRANSCURRIR DE MI ADOLESCENCIA
Entre curiosidades y asombros,
entre pureza y malicia,
entre ilusiones y cuentos,
entre caricias y besos.
Entre deseos y olvidos,
entre pecados y rezos,
entre orden y desorden,
entre hacer y no hacer.
Entre sufrir y reír,
entre mentiras y verdades,
entre confiar y desconfiar,
entre Dios y Satanás.
Transcurre mi adolescencia.

UN CUENTO DE BELLA PRINCESA
Tantas cosas han pasado, que no quiero ni contar, aunque tal vez algún día las cuente, si es necesario, como testimonio mío que tenga que dar.
Eso lo sabe Dios pero ahora sólo diré que mi adolescencia fue un cuento a veces de bella princesa, otras veces de adolescente, poseída por el instinto del mal y otras, quizás el mayor tiempo, adolescente temerosa de Dios y aunque no hacía su voluntad como norma, mi mejor amigo siempre fue Jesucristo, aunque mi libre albedrío dominó sobre todo pensamiento del más allá, o sea espiritual, dejando pues mi adolescencia abreviada, con estas pocas y extrañas palabras, paso a mi mayoría de edad.

MI TERCER DOLOR: PAQUITO
Así que pasé de la adolescencia, ha ser mamá feliz, pues me casé y tuve cinco hijos, que fueron lo máximo a lo que yo aspiraba en la vida.
Este es mi tercer dolor, en cuanto al parto me refiero, pues en verdad los tiempos más felices para mí fueron, aquellos en que mis hijos eran pequeños y como angelitos crecieron, este fue el que hizo tres y Francisco lo llamé, fue en verdad un niño feliz aunque me dio bastante que hacer, hoy no lo tengo aquí pues se fue a otro país, hace un tiempo hablé con él y me dijo: "Mamá, ahora si que soy feliz", y me habló del Padre bueno y de Diosa amor, y de nuestro amado Jesús y de todos sus hermanos espirituales.
Y mi corazón sabe de cierto que esto que me dijo es así, porque yo de Dios/a he nacido y La Santa Deidad me da a conocer toda la verdad, por eso sé a ciencia cierta que mi amado hijo Paquito, en las mejores manos está, por siempre y amén.
Su cuerpo material murió a la edad de 28 años, de la enfermedad del sida, pero en su lecho de muerte, su espíritu fue renacido sobre su cuerpo, siendo yo testigo de este hecho milagroso, de su nuevo renacer, que no fue ni de sangre ni de carne, sino que nació de Dios. La boca de mi hijo en esos momentos comenzó a hablarme en parábolas, dejándome a mi atónita, pues entonces no sabía yo, lo que significaba esta transformación sobrenatural, por la cual estaba pasando mi hijo, que como digo me hablaba sin parar en parábola, sólo diré la primera:
"Mercedes, hermana mía, eres pura purpurina" y continuo sus manifestaciones hasta terminar, para después quedar callado e inmóvil, varias horas después, sin pronunciar una sola palabra mas, mi hijo murió.
Bendito seas Dios mío, nuestro buen Padre. Paquito querido hijo, Dios te guarda por siempre. Amén.
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COMO GALLINITA
Y los siete en verdad (mis cinco hijos, mi marido y yo) éramos un buen equipo, yo como gallinita amorosa, bajo mis alas los guardaba y ellos seguros estaban de mí. Años plenos de felicidad fueron estos tiempos en verdad, en los que mis amados hijos sabían que en mí podían confiar y sentirse seguros.
Naturalmente era así porque mi esposo y yo, éramos uno en amor y aunque yo era la fuerza máxima, en donde mis hijos se apoyaban, mi fuerza podía ser gracias al amor que mi esposo sentía hacia mí, así en verdad era él quien me fortalecía, pero como ahora he podido comprobar, solo la fuerza de Dios es perdurable, por eso cuando mi marido por ser mortal, por lo tanto imperfecto, perdió su fuerza, todos aunque sentíamos tanto amor, perecimos con él y aunque ya he dicho que desde siempre yo he creído en Dios, cuando vives en un mundo como es el nuestro, tan material, aún los más creyentes sucumben, a consecuencia de todas las ataduras y cadenas que por ignorancia espiritual nos dejamos atrapar. Es ciertamente muy difícil desenvolvernos en la vida, ya que no contamos suficientemente con Dios.
RECUERDO PARA EL QUE FUE EL PADRE DE MIS HIJOS
Con cariño para el que fue el padre de mis hijos, con la seguridad de saber que Dios lo tiene en un mundo sobrenatural, en el período final hacia la perfección.
En ti encontré el amor, más ese amor no supimos cuidarlo, en orden, justicia y espiritualidad, y es por esto que murió, más al ser nacida por mi espíritu, en mi nueva vida ha renacido el verdadero amor y es por eso que olvidando todo lo negativo, por parte de los dos, te amaré eternamente, pues sé que Dios ha perdonado nuestros pecados y nuestros errores, por eso deseo que al igual que el hijo pródigo, pronto disfrutes de el reino glorioso de nuestro Padre y Madre misericordioso Ser sobre todo ser. Amén.

CONOCÍ LA VERDAD DE LA TIERRA SI ES QUE ACASO EXISTIERA
Cuando me casé conocí lo que el mundo material posee de verdad, si es que en verdad en el mundo existe alguna verdad.
Estos tiempos en los que mis hijos eran pequeños, fueron los tiempos más felices que conocí, ya que supe lo que significaba amar a un hombre con sentimientos sinceros, duraderos y profundos y el tener hijos y cuidarlos y darles todo tu ser, dedicarte a todos ellos en cuerpo y alma.
Y ya convertida en madre de cinco hijos, me siento tan feliz que creo tener conmigo toda la verdad, todo el amor, todo lo que un ser humano puede desear y de esta forma caminamos por mucho tiempo, por este camino de amor y de paz, pero de repente cuando menos lo esperas, vino el caos, porque las cosas buenas en este mundo no son imperecederas, ya que somos imperfectos.
Mi marido y yo nos separamos, por tan solo un problema, aunque muy grave, que en estos momentos no diré, de esta manera quedé sola con mis cinco hijos, los cuales contaban con las edades, partiendo de la pequeña que tenía ocho años hasta llegar al mayor que tenía doce, precisamente los mismos años que duró nuestro matrimonio, doce años.
Poco tiempo antes de que esto sucediera, yo había tenido que ponerme a trabajar, bueno en fin, comenzamos un nuevo camino difícil a partir de estos momentos, yo sería padre y madre, pero con otro problema más, que siendo yo joven sentía deseos de vivir mi libre albedrío, después de un fracasado matrimonio, pensé con pensamientos según la carne, ya que no comprendemos apenas el espiritual, hice lo que en aquellos tiempos supe hacer y quisiera o no quisiera, descuidé sin apenas darme cuenta la vigilancia continua que se debe de tener a los hijos.
Al principio todo fue bien, mas o menos ya que ellos eran pequeños, pero llegados a la edad de doce años la pequeña y dieciséis el mayor, comenzaron los problemas, ya eran adolescentes y yo creí que estaban preparados y enseñados por mí para superar las maldades del mundo, en una palabra confiaba en ellos, ya que yo tenía que trabajar, cuidarlos y además divertirme, pero ahora sé que te auto convences porque en definitiva es lo más cómodo para uno mismo pero la verdad de los hechos es que yo no supe hacerlo mejor y lo peor de todo es que tanto yo, como otras personas, creemos que estamos casi siempre haciendo lo correcto, esa es la incoherencia egoísta que padecemos los seres humanos.
Ya que la realidad lo que en verdad debería de ser, si tuviésemos suficiente coherencia y una responsabilidad sensata, es que toda persona adulta que decide ser padre o madre a partir de serlo tienen que olvidarse totalmente de su libre albedrío, que es como olvidarse del bienestar y disfrute de su propia vida, que sin tener hijos se puede disfrutar, como diversiones, amigos, placeres extra "matrimoniales", hábitos como beber alcohol o otros malos ejemplos, o sea, centrar todas sus decisiones y acciones en el amor y la vigilancia continua a sus hijos (como lo hice yo durante todo el tiempo que duró mi matrimonio) ya sean pequeños o adolescentes, no quiero decir que yo estuviese encadenada a todos estos hábitos, pero se que después de mi separación, en ocasiones bajé la guardia (unas obligadas por trabajo, y otras por mi propio disfrute en independencia) y erré por creer que ellos eran responsables, y también erré por creer que yo también tenía derecho a disfrutar de la vida, pero como he dicho anteriormente, una vez que decides engendrar a un hijo, todo en tu vida debería de ser prácticamente anulado, porque tus derechos pasan a ser los derechos de tus hijos, ya que ellos no han pedido venir a esta tierra y tú se lo has impuesto, por eso tienen todos los derechos de exigir tu máxima atención y solo en caso de que tengas la gran certeza de que tus hijos están en unas buenas y seguras manos, disfrutar con tu pareja o marido algunos momentos de intimidad o fiestas.
Jesucristo conociendo este fondo inconsciente y despreocupado que padecemos, pidió por nosotros a Dios de diferentes maneras, una fue esta: "Padre, perdónalos porque no saben lo que hacen".
Tal vez por esta razón, yo he sido perdonada, después de mi arrepentimiento entregado a La Santa Deidad.
Y a partir de la adolescencia de mis hijos, ocurrieron cosas muy trágicas en mi casa, tal vez en otros momentos contaré algo más sobre estas desgracias.

DE PASO POR LA VIDA
Pensé que yo era un árbol
y hasta el cielo crecería,
pensé que con los años
en sabia me volvería,
pero los años pasan
y yo sé menos cada día.
¿Como puedo comprender
que mi árbol hasta el cielo no llegó?
¿Como puedo comprender
que mis hojas estén caídas,
caídas y llevadas por el viento,
sin rumbo por la vida,
quedando mis ramas desnudas y frías?
Pensé que yo era importante
pero solo fue una ilusión.
¿Porque todos mis ruegos
hasta el cielo no llegaron?
A pesar de que en ellos puse mi corazón.
¿Porqué todas mis lágrimas
como riego no sirvieron?
A pesar de derramarlas
con tanto amor.
¿Porqué todo lo que dije
de nada sirvió?
Porque todo lo que hice
depende como se interpretó,
así no se como me juzga el mundo,
ni tampoco como juzgarme yo.
Hoy con muchos años, con toda una vida vivida,
me parece que todo pasó en un minuto.
Que estoy de paso por la vida...
Mercedes Tomé Bueno
ENRIQUE
Gracias a la misericordia de Dios, siempre queda una puerta abierta en donde poderte cobijar, me siento tantas veces salvada por Dios y tantas otras consolada y guiada por mi amado Jesucristo que esto que ahora digo, lo comprendía yo como lo puede comprender cualquier persona que crea en Dios, sin necesidad de haber sido renacida por su espíritu, como ahora lo soy yo, por lo tanto no hablo de sentir a Dios de manera sobrenatural, que es como lo conozco y lo siento ahora, en mi nueva vida, sino con mi entendimiento racional según la carne.
Y con este consuelo en medio de la enfermedad de mi hijo y en otros problemas, voy encontrando algún rayo de luz y de esperanza, como por ejemplo el conocer a Enrique, con el cual ya llevamos doce años unidos y seis de los doce comparte conmigo mi nuevo renacer en Dios.
Enrique desde siempre me dio su amor incondicional y poco a poco yo le di el mío, esta unión se fue fortaleciendo de tal forma que gracias a él, superé muchas de mis tristes pruebas, nunca dadas por Dios, que es inmutable en amor, sino por mis propios desajustes en los conocimientos ciertos.

ESPÍRITUS HERMANOS
Enrique fue y es, el más fiel compañero que Dios ha puesto en mi camino, él conoce a mi espíritu y yo conozco el suyo y aunque de momento él no ha sido renacido por su espíritu, Dios le ha dado un don especial, como testigo de Su obra y cooperador en todas las cosas, en las que yo, como instrumento de Dios disponga.
Enrique ha vivido experiencias en las que Dios me ha mostrado de manera sobrenatural, algunas de sus manifestaciones, él es el destinado por Dios para cuidar de la parte material, de la cual yo ya no tengo ningún interés, pero que para vivir en este mundo, es necesaria.

NUESTRO BUEN PADRE
Así que Enrique se cuida de las necesidades, que puedan tener nuestros cuerpos, mientras que yo me cuido de alimentar su espíritu, que está a la espera de que un día Dios lo haga renacer, pero en verdad quien realmente se cuida de todo, es nuestro buen Padre y buena Madre, que tanto nos ama por siempre y amén.

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PRELUDIO A ES GRANDE ESTE AMOR
Este poema lo escribí mucho antes de mi nueva vida, pero por lo visto el Espíritu Santo ya me había dado el don de la profecía, ya que cuento lo que más tarde en verdad sucedería, esto lo he comprendido ahora cuando en él leo, sucesos que me están ocurriendo actualmente.
Dios nos anuncia continuamente, lo que nos sucederá en el futuro, de muchas formas, aunque no nos demos cuenta de ello. Todo se va anunciando a través de las profecías, que las predice uno mismo u otros y también a través de los signos que nos rodean.
Dedicado al gran amor de mi vida: Enrique:
ES GRANDE ESTE AMOR
Es grande este amor,
el que tú me sabes dar,
lo guardo, como un tesoro
que nadie me puede quitar.
Cuando me miras
como tú sabes mirar,
yo rompo los muros
para que tú puedas entrar,
entrar en mi interior,
en ese interior celestial
donde dos almas y dos cuerpos
son de un mismo material.
Cuando yo extiendo mis manos
y te quiero acariciar,
soy como el viento que corre
en forma de un huracán,
y sellamos nuestros labios,
como lo valles y los montes,
como los ríos y la mar,
y me vuelvo pequeñita,
y tú me enseñas a caminar.
Es grande este amor,
el que tú me sabes dar,
lo guardo como un tesoro
que nadie me puede quitar.
Mercedes Tomé Bueno
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ILUSIONES Y ANHELOS
Ilusiones y anhelos que encadenan a los seres humanos, por no tener los verdaderos conocimientos.
Quise ser luz y he sido sombras
quise ser amor y he sido odio
quise ser alegría y he sido pena
quise ser pureza y he sido impura
quise ser camino y he sido arenas pantanosas
quise ser dulzura y he sido amargura
quise ser agua y he sido sequía
quise ser hermosura y he sido fealdad
quise ser armonía y he sido deformidad
quise ser justicia y he sido injusta
quise ser humilde y he sido soberbia
quise ser honrada y he sido deshonesta
quise ser generosa y he sido egoísta
quise ser alma buena y he sido alma perversa.
Porque la sabiduría no se encuentra en el desear un sinfín de anhelos, sino en saber reconocer aquello que en verdad es bueno, pero ¿cómo se puede reconocer y saber lo que es bueno? Y aunque lo pregunto, no me sirven vuestras respuestas, ya que todo lo que yo confieso, que son mis malas obras, voluntarias o en contra de mi voluntad, también son vuestros pecados, sólo que unos los confesamos y los otros los callan y los ocultan.
Y cuando digo, quise ser (por ejemplo) buena, en verdad creo que muchas veces lo fui, pero no todas y esa es mi pena y me avergüenzo de haber sido tantas veces, todo lo contrario de como yo hubiese querido ser y es por esta razón que digo, que no basta con querer, sino que hay que saber y aunque insisto en la pregunta ¿cómo se sabe? Ahora ya conozco la verdadera respuesta, amando a Dios por encima de todas las cosas, ya que es La Santa Esencia, la única y verdadera fuente de todo amor y de todos los conocimientos inequívocos.
Bebamos pues de esta, su infinita fuente, siempre clara y cierta, ella nos quitará toda sed de anhelos inciertos y aceleraremos nuestros ciclos, en los conocimientos del saber, estando así preparados para hacer aquello que en verdad deseamos ser, lo que es ciertamente nuestra verdadera ilusión.
Dice el proverbio del sabio: "Él sabe y a causa de que sabe, es humilde y modesto, conoce los misterios y porque conoce los misterios, conoce lo infantil de las vanidades terrestres".
Dice Buda: "El anhelo es la fuente de toda tristeza".
Dice Jesucristo: "Yo me he posado en medio del mundo y me he revelado a ellos, en la carne, los he encontrado a todos ebrios, no he encontrado a uno sólo entre ellos, que tuviese sed (de los conocimientos de Dios) y mi alma ha sentido pena, por los hijos de los hombres, porque están ciegos en sus corazones y ven que han venido al mundo vacíos (sin conocimientos verdaderos) pero ahora están ebrios, cuando hayan arrojado su vino (a consecuencia de las reencarnaciones) entonces se arrepentirán".
Que Dios os haga humildes y modestos, para que podáis conocer sus misterios y así calmaréis vuestra sed con los verdaderos conocimientos, que no hacen esclavos sino que nos hacen libres. Amén.
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