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| CANON
EOS 20D: PRUEBA PRÁCTICA Por: Albert_ Sierra
Después de ofrecer hace ya algo más de un año a los aficionados iniciales una réflex muy capaz a un precio realmente asequible, la 300D, a Canon le quedaba la tarea de renovar a su hermana mayor, la 10D y actualizarla para competir, o mejor dicho, seguir liderando el mercado de las réflex "serias" dedicadas a los aficionados más exigentes y a no pocos profesionales. La 10D tenía una muy buena reputación en general y algunas críticas a su poco fiable sistema de enfoque. Bueno, pues la respuesta está aquí, la 20D. En el cuerpo, construcción o menús y pantallas, botones o ergonomía no hay cambios radicales respecto a la 10D si no es para acercarla en algún punto del diseño a su veterana hermana pequeña la 300D. Cualquiera que haya tenido una de estas dos cámaras se sentirá perfectamente cómodo con la 20D y su manejo. Si vamos directamente a las novedades reales en su construcción, encontraremos un flash incorporado que se eleva mucho, evitando de esta manera los ojos rojos (como en la 300D) una gran rueda de control en la parte posterior (como en la 10D) y un diminuto joystick sobre ella que permite fundamentalmente cambiar de punto de enfoque. Otra primicia es precisamente esa, la de los nuevos nueve puntos de enfoque dispuestos en rombo. Pero las más importantes son la nueva montura EF-S de la cámara, hasta ahora exclusiva de la 300D y el nuevo sensor de 8 megapíxels. Evidentemente lo más comentado a priori es esta nueva resolución, que recordemos la iguala en este aspecto a la más"pequeña" de las réflex exclusivamente profesionales de la marca, la 1DMarkII, pero con diferente tamaño de sensor, de factor 1,3 en la 1D y de factor 1,6 en la 20D. Las primeras preguntas evidentes son cual es la ganancia real de resolución que se produce frente a sus antecesoras de 6mpx y si esto implica un ruido más elevado. Las respuestas ya mismo. Tiene algo más de resolución, pero no una barbaridad y el ruido en vez de subir ha bajado, especialmente en las sensibilidades altas. Ya hablaremos de ello con detalle. No ha sido tan comentado y es muy trascendente el hecho de mantenerse en la medida de sensor de 1,6 (22,5x15mm) y incorporar la montura EF-S. En un artículo para la web QueSabesDe hablo de ello con detalle [>>Ir>>]. Es importante no por sus efectos visibles en la cámara, que no son muchos, sinó por lo que conlleva de estrategia de futuro de la marca, la necesaria creación de toda una nueva serie de objetivos Canon dedicados específicamente para esta medida, exclusivos para digital. Hasta ahora han aparecido solo cinco, el 18-55, el objetivo de kit más básico, el 55-200, un teleobjetivo también de gama baja, el 17-85 IS un objetivo que repite en digital las características del exitoso 28-135 IS dedicado a las cámaras de película; el 10-22, de nuevo una réplica aproximada en digital de un objetivo muy popular en película, en este caso el 17-40L y finalmente en la reciente PMA un nuevo 60 macro, equivalente del antiguo 100mm de formato 35mm. Los dos primeros son baratos, pequeños, ligeros y pensados para el aficionado inicial. Los tres últimos ya dan un rendimiento más elevado, han sido fabricados con una construcción bastante sólida (sin llegar al nivel de los L, los profesionales) y son caros. En mi opinión, exageradamente caros. Su precio no se justifica por su calidad, que es indiscutible, sinó porque son los únicos que hay y no tienen competencia posible. De momento. La 20D ha salido a la venta en dos kits diferentes, uno dotada con el 18-55 y el otro con el 17-85. Evidentemente el objetivo más adecuado para esta cámara es el segundo, el primero da un muy buen rendimiento para los 100 euros que vale, pero ponerlo en una cámara que vale 1500... Pese a que pedimos a Canon el segundo kit, nos llegó el primero, y pienso que no es ley de Murphy sinó que muy probablemente el segundo kit está agotado, o casi... Después de algunos mails y llamadas telefónicas, y en gran parte gracias a la amabilidad y esfuerzo de Amaya de Cortabitarte de Canon, nos llegó también un auténtico regalo de Reyes, un 17-40L f/4 para probarlo con la cámara. La pregunta: ¿Es tan bueno como dicen? Respuesta: sí, punto. Quisimos probar también una alternativa reciente, en este caso un objetivo muy interesante el 18-50 f/2.8 de Sigma, que nos cedieron por unos días los distribuidores de Sigma en España, Reflecta. La pregunta: ¿Es una buena alternativa el Sigma? Respuesta, sí, lo es, excelente para unas cosas, y no tanto para otras. La posibilidad de contar con estos objetivos y puntualmente con alguno más me ha permitido hacer un artículo específico sobre estos zooms que podréis leer próximamente, algo que empieza a ser tan necesario como las pruebas de cámaras. Así pues, dejémonos de cuentos chinos y vamos a por lo que da de si la 20D en cuanto damos al botón "ON". Como siempre podéis ver las fotos originales a tamaño completo y con los datos de la toma en la sección Galerías [>>Ir>>] CONSTRUCCIÓN Y MANEJO Lo primero que ocurre es que en cuanto la pones en marcha, ya puedes disparar. Inmediatamente. Tardas más tu en llevarla al ojo que ella en ponerse en marcha. Excelente. Lo segundo es que miras por el visor y ves lo normal, un visor ni más grande ni más luminoso que la competencia, los puntos de enfoque dispuestos de forma que ocupan toda la zona central del fotograma y una parte significativa de los laterales, la información bajo el visor es la de siempre (velocidad, diafragma, número de disparos restantes, etc.) y como siempre falta el ISO. Dial de modos en la parte superior izquierda, algunos botones en la parte superior derecha (WB, ISO, DRIVE, etc.) y la rueda principal de selección. En la posterior izquierda más botones, en este caso los de revisión de imagen, y en la posterior derecha la gran rueda de selección y el joystick. De botones y demás poco a comentar, funcionales y sin problemas. De la rueda de selección, sí que hay que hablar. Precisa, suave, rapidísima para moverse por el menú, una delicia. En cuanto al joystick, ha sido una sorpresa, es diminuto pero perfectamente utilizable, permite moverse en la revisión de fotos ampliadas (hasta 10x) y especialmente seleccionar el punto de enfoque. Los que hayáis leído alguna de mis pruebas anteriores ya sabréis que soy de aquellos clásicos que al final acaban activando solo el punto central y reencuadrando. De los puntos laterales siempre enfoca el que no quiero. Bueno pues con este sistema, por primera vez, he usado la selección del punto de enfoque, porque era suficientemente rápida, intuitiva y efectiva como para hacerlo. La pantalla sigue siendo de 1,8", algo justita para los tiempos que corren en que cualquier micro-cámara ya tiene pantalla de 2", pero es lo que hay. Parece la misma de la 300D, porque se comporta igual, buen contraste, color algo cálido, buen ángulo lateral de visión y malo en vertical. Conexiones, tapas y rosca para el trípode correctas, sin nada que destacar.
La construcción del cuerpo de la cámara es muy robusta, de magnesio exterior con una aplicación de goma en la empuñadura para mejorar el agarre en la mano derecha. Va a envejecer muy bien, no parece tener puntos débiles que se puedan degradar o rayar fácilmente. Se aguanta perfectamente con solo una mano y la empuñadura es algo grande pero muy cómoda. El peso se empieza a notar, especialmente si la dotamos de un objetivo como el 17-40L o el 24-70L 2.8. Harán un equipo perfecto, pero pronto recibiréis una carta firmada por vuestras cervicales pidiendo aumento de sueldo. Las mías lo hicieron. ACCESO A LAS FUNCIONES PRINCIPALES ISO: botón más rueda, inmediato. WB: botón más rueda, inmediato. Velocidad y diafragma: rueda anterior, inmediato. Compensación de exposición: rueda trasera, inmediato. Revisión de histograma tras la toma: inmediato, automático y perfecto por la amplitud de la información. WB personal: Exactamente igual que hasta ahora: tomar foto de un motivo neutro (necesitaremos muchas veces desactivar el autofocus) y varios pasos del menú, demasiado lento y engorroso. Parece mentira que en Canon sigan con este procedimiento tan antediluviano cuando debería ser UN SOLO TOQUE DE BOTÓN. Contraste, saturación y otras cosas, a través de menú, correcto.
MODOS Y MENÚS Los típicos de programa (modificable), prioridad a diafragma, a la velocidad y manual. Aparte de esto una larga lista de modos de escenas para principiantes, útil como recurso rápido de emergencia y el A-DEP, una especie de asegurador de profundidad de campo que sospecho que nadie en todo el mundo ha utilizado nunca. En el menú, ordenación de todas las opciones en uno solo con tres secciones a las que se puede acceder directamente con el botón JUMP o simplemente girando la rueda posterior, lo más rápido. Todos los controles posibles e imaginables desde la asignación de funciones extra al botón SET, al bloqueo de espejo, a todas las posibilidades de flash o autofocus. A destacar que se puede variar el WB por grados Kelvin y además controlar la dominante en los sentidos magenta/verde, utilísimo para los expertos que trabajen en jpg como base, pero si se puede, la verdad, mejor tirar en raw y controlarlo en el postproceso, porque si tienes que controlar el color con precisión, ya me diréis como lo haces con la pantalla de la cámara...
La revisión de imagen es ahora bastante más rápida que en la 300D, y mantiene su esquema de información, con histograma y pantalla de alerta de luces quemadas, cualquiera seleccionable como pantalla de inicio para la revisión automática. La ampliación llega a 10X y se puede pasar de foto a foto con la ampliación activada sin salir de cada una, perfecto para comprobar fotos movidas o enfoques difíciles en una serie. Además se puede borrar la imagen inmediatamente después de realizarla, incluso mientras se graba en la tarjeta. Una implementación perfecta. RETRATOS Sobresaliente sin discusión. El mismo color Canon de siempre, con tonos no muy saturados pero luminosos, buena reproducción de tonos de piel, dependiendo, eso sí, del balance de blancos escogido porque en automático en sombra son algo fríos para mi gusto, y toda la resolución que queramos con los 8mpx y buenos objetivos disponibles, en este caso el 17-40L con un protagonista un poco animal:
Los niveles de ruido son muy bajos en las sensibilidades altas, lo que permite en muchos casos prescindir del flash en interiores. En iluminación artificial el balance de blancos automático sigue dando dominantes demasiado fuertes tanto para incandescente como para los impredecibles fluorescentes y para garantizar el éxito siempre es preferible utilizar el balance de blancos personalizado o bien directamente tirar en raw y postproducir después. El siguiente retrato está hecho a 1600 ISO, con balance de blancos personalizado sobre un vulgar Kleenex. A destacar el ruido bajísimo incluso sobre fondos uniformes.
El autofocus es muy muy rápido, más que el de la 300D, que ya lo era. El disparo continuo también es muy utilizable, con 4 disparos reales por segundo es más que suficiente para cazar hasta al niño más rebelde o al gato más arisco. El flash con el nuevo sistema E-TTL II que ahora toma los datos de distancia para calcular la potencia de iluminación es mucho más estable en sus resultados que en la 300D. Simplemente sin problemas, lo que ya es una gran noticia, pero sigue con una velocidad de sincronización discreta, de 1/250 frente al 1/500 de la Nikon D70, la reina de la foto con flash que incluso aporta modos inalambricos ausentes en la Canon.
NATURALEZA Y ARQUITECTURA De nuevo sobresaliente. Colores perfectos, especialmente los cielos azules y los diferentes tonos de verde con el 17-40L (como en la siguiente foto de la Sagrada Familia), bastante "frio" comparado con los objetivos Sigma, algo más cálidos de reproducción de color.
Con buenos objetivos toda la resolución necesaria, eso si, aplicando una máscara de enfoque en Photoshop o en el programa que se quiera, porque las imágenes directamente salidas de la cámara tienen un aspecto bastante suavizado, casi difuso, típico de las réflex y más todavía de las Canon, pero en la 20D quizás todavía algo más acentuado. Podéis ver en el recorte al 100% de esta imagen la salida con el parámetro 1, el neutro y al lado derecho con una máscara de Photoshop bastante potente: 180,0.6,4.
En realidad el paso de los 6 a los 8 megapíxeles no se nota una barbaridad en la resolución, no hay tanta diferencia. Para que os hagáis una idea, podríais pasar con la misma calidad de una impresión de 30x45 cm. a otra de 35x52,5 cm. Vamos que no es una locura. El ruido como hemos dicho es muy bajo, inexistente en los cielos o superficies uniformes a 400 ISO como en esta última foto. La posibilidad de bloquear el espejo para exposiciones sin vibración la verdad es que ayuda si el trípode no es de los grandes y pesados porque la cámara vibra de forma apreciable con el movimiento del espejo. No os asustéis, en realidad no es nada del otro mundo, algo menos que la Nikon D70 por ejemplo. En exposiciones de paisajes o arquitectura con grandes zonas de sombras y luces muy contrastadas, si se tiene seleccionada la medición evaluativa hay que tener en cuenta que calcula la exposición contando con el punto de enfoque seleccionado como referencia a seguir, y así podemos encontrarnos con exposiciones pensadas para las luces o las sombras de la imagen. Hay que vigilar el histograma y a veces bajar el contraste en estos casos. En la prueba de la 300D ya exploraba este tema con detalle [>>Ir>>]. En esta foto, por ejemplo, al estar el punto de enfoque situado en la zona oscura, tuve que compensar con hasta -1 diafragma para no quemar las nubes.
La distorsión dependerá, evidentemente del objetivo escogido, apreciable a 18mm. con el 18-55 del kit y mínima con el 17-40L. Las imágenes siguientes están tomadas a 800 ISO, (para mi, casi el valor estándar con esta cámara !!!) las dos primeras con el parámetro 1, y por tanto con nitidez, contraste y saturación normales y las dos siguientes del crepúsculo con el parámetro 2, con valor +1 en estos tres campos, con muy buenos resultados, a mi entender. Curiosos los reflejos en plan arcoiris de la primera foto, el culpable es el 18-55.
ESTUDIO Y MACRO Tiene una construcción que le permite ser tenida en cuenta por los profesionales como cámara para el trabajo diario, por calidad de imagen también puede serlo, desde luego. Además con el programa EOS Capture que incluye la cámara, se puede trabajar conectado a un ordenador y transferir las fotos directamente al disco duro, y no olvidemos que la conexión es ya USB 2.0. El programa Digital Photo Professional, el conversor de raw profesional, está también a un buen nivel y refuerza esta utilización profesional. En cuanto al macro, los objetivos que probamos no eran los más adecuados para esta tarea, pero desde luego, en la gama de objetivos Canon no faltan buenos macros, como el novísimo 60mm. y todo tipo de accesorios.
Como se puede ver, ningún problema en el control de la profundidad de campo, con todo el desenfoque en los fondos que sea necesario. Destacar que la primera es a 1600 ISO y que la segunda está hecha a f/2.8 con el 18-50 de Sigma. REPORTAJE Y ACCIÓN Pasa bastante desapercibida con objetivos pequeños, no llama la atención por su aspecto. Hasta que disparamos. No es que sea muy ruidosa, es que el ruido que hace es bastante metálico, el "clack" del espejo se oye perfectamente. Si usamos la ráfaga, entonces sí que llama la atención, tanto por el sonido como por la rapidez. Esta es la otra gran variable. La rapidez del autofocus y del disparo continuo son muy buenas y más que suficientes para cualquier reportaje, y más si lo combinamos con las prestaciones a ISO altas, que nos permitirán trabajar siempre con margen para velocidades rápidas.
Para la foto específicamente de acción, como por ejemplo la foto deportiva, las prestaciones son casi de cámara profesional. Y digo casi, es decir, más que sobradas para cualquier aficionado aunque sea exigente, pero quizás algo cortas para el profesional de verdad, aquel que necesitará 8 imágenes por segundo reales y no cuatro. Las ráfagas en jpg son interminables, claramente por encima de los 20 disparos, mientras que en raw se queda en 6. El problema con estas cifras es que se come las tarjetas como mi hijo las patatas fritas, a todo trapo.
NOCTURNAS Como es habitual, se puede activar la reducción de ruido por sustracción para exposiciones largas, es decir, tras tomar una toma de más de un segundo, la cámara sigue captando la imagen por un tiempo equivalente al de la exposición (tres, cuatro, veinte segundos, etc.) y procesa los datos del ruido de la segunda para eliminar los hot píxels de la primera. En realidad no es muy necesario porque las imágenes salen directamente de la cámara ya muy limpias. Las exposiciones largas a sensibilidades bajas son buenas, con ruido bastante discreto en las sombras, en este caso 30" a ISO 100:
A 800 y a 1600 son, de nuevo, muy buenas por lo contenido del ruido, como podéis ver en el recorte al 100% de esta foto a 1600 ISO:
Todo esto la hace una cámara especialmente adecuada para las fotos con poca luz a poco que se disponga de un objetivo con buena luminosidad, como un zoom f/2.8, o no lo olvidemos un 50mm. f/1.8 o 1.4.
TÉCNICA ¿Tirar en jpg o en raw? Los dos formatos tienen ventajas e inconvenientes. El jpg se puede leer sin problemas en cualquier entorno y ocupa menos, por el contrario es un formato que comprime la información con un porcentaje de pérdida. El raw nos permite modificar aspectos del proceso de la imagen (nitidez o sharpening, balance de blancos, etc.) manteniendo toda la calidad del original, pero no es posible leerlo sino es con programas específicos, que luego permiten su paso a tif y jpg. En realidad el raw es la información que capta el sensor sin ninguna manipulación, son los datos en bruto que podemos luego "revelar" en casa en nuestro ordenador. En el caso de la 20D, la verdad, se puede tirar en jpg perfectamente. Evidentemente el raw tiene las ventajas ya conocidas de control total sobre la información en bruto, especialmente de balance de blancos, pero los jpg que salen directamente de la 20D son en la gran mayoría de los casos de gran calidad. Cierto que parecen bastante blandos si no subimos el "sharpening" pero con unos parámetros de +1 o +2 pueden cumplir perfectamente, además de la ya típica máscara de enfoque en Photoshop. El color es el típico Canon, brillante y luminoso y solo se le pueden poner pegas a las preselecciones de balance de blancos de incandescente, bastante correcta pero todavía amarillenta y a la de fluorescente. Para esto está el balance de blancos personalizado, que pese a su engorroso método, da resultados bastante exactos. La saturación es correcta tirando a moderada, para los amantes de las fotos vívidas, es recomendable subir un punto la saturación. El contraste no me parece necesario. En cuanto a la nitidez, es cierto que se puede sacar algo más de los ficheros raw procesados en el Plug-In de Photoshop Adobe Camera Raw o en el programa Digital Photo Professional que regala Canon con la cámara, y del que hablaremos ahora mismo, pero la diferencia no es abismal, la verdad. Aquí los ejemplos sobre una foto arquitectónica:
Para mi gusto, la verdad, la tradicional máscara de enfoque en Photoshop hace un magnífico trabajo. Eso sí, crea halos, pero no muy visibles. El Adobe Camera Raw necesita algo más de trabajo para sacarle partido, porque evidentemente modifica el color, la profundidad de las sombras y la saturación de la imagen, pero la nitidez que consigue es muy fuerte. Demasiado para mi... El DPP es mucho más natural y no parece crear tantos halos como la máscara de enfoque o incluso el ACR. Funciona bastante bien, la verdad, aunque yo le pasaría una máscara leve después... Vamos que sobre gustos no hay nada escrito.
Por lo que respecta a la exposición, hacer notar que frente a marcas como Nikon que procuran evitar las luces quemadas a toda costa, por ejemplo en la D70, lo que provoca en ocasiones la subexposición de los tonos medios, en el caso de Canon y la 20D, la opción es la opuesta, la exposición es la correcta para la mayoría del fotograma aunque se pierdan luces en un punto. Esto nos da imágenes brillantes, pero puede provocar problemas si pretendíamos conservar la información en estos altos brillos. Hay que ser muy cuidadoso y revisar el histograma y la alarma de sector sobreexpuesto en la revisión de fotos para evitarlo, porque puede suceder con una relativa frecuencia. Esto combinado con la exposición ponderada hacia el punto de enfoque produce los resultados siguientes:
En la primera, como os dije, fue necesario compensar con hasta -1 diafragma entero para evitar lo que ocurre en la segunda, luces claramente quemadas. Se podrían haber recuperado un poco si el fichero fuera un Raw. Como os comentaba, Canon ofrece con la 20D un paquete de software bastante completo. Además del Photosticht para crear panoramas, del Photoshop Elements, que es todo un detalle y del conocido Eos Viewer, se incluye el Digital Photo Professional. Este la verdad es que hace bastante honor a su nombre y funciona como es debido.
No es el más rápido del mundo pero permite un manejo fácil y un control exhaustivo de los cambios en los ficheros raw (excepto de la nitidez que se aplica al final en la conversión, y por tanto sin imagen), individualmente y en bloques, y además lo hace con resultados de calidad. Funciona realmente bien. Sin embargo, es una lástima que no incluya un par de funciones básicas de navegación entre ficheros, de movimiento de los mismos por simple recorta y pega y la descarga de imágenes desde la cámara, así podríamos hacer todos los pasos con este programa, pero no es así. Para estos menesteres tenemos que recurrir al retorcido Eos Viewer, que he de reconocer que odio profundamente por lento, incómodo y poco funcional, pero es lo que hay. Con respecto al ruido, ya hemos explicado claramente que que Canon da otra vuelta de tuerca al tema y consigue que ahora los ficheros aceptables sin ningún problema ya no sean los de 400 ISO, como sucede en la 300D, sinó los de 800 ISO. A esta sensibilidad el ruido es todavía moderado y más que aceptable, y los ficheros a 1600 ISO como habéis visto también son muy buenos. El 3200 no, el milagro no llega tan lejos... El ruido es cromático, con manchas de colores muy pequeñas. El ruido de luminancia aparece solo en condiciones extremas, como en ficheros claramente subexpuestos que necesitan ser ajustados o en manipulaciones demasiado fuertes, por ejemplo en este fichero de 1600 ISO, a la izquierda tratado con ACR con la nitidez a 75 o a la derecha con DPP y nitidez al máximo y posteriormente con máscara de enfoque de 100,0,6,0. Una exageración por mi parte, está claro...
CONCLUSIÓN Robusta, buen manejo, versátil, muy rápida de enfoque y de proceso, buen color, buena resolución... ¿Qué más se puede pedir? Se podría pedir una sincronización de flash más elevada, que fuera más silenciosa, ráfagas en raw más largas, una pantalla más grande... y poca cosa más la verdad. Bueno que fuera más barata, pero eso está difícil, me parece. A día de hoy es simplemente una de las mejores cámaras que puede comprar un aficionado sin abrir la vitrina que la tienda tiene dedicada a los profesionales. ¿Está por encima de la Nikon D70? En algunas cosas si, (construcción, color, ruido, megapíxels, jpg directo de la cámara...) pero no en todo (flash, nitidez sin máscara de enfoque, precio...) En realidad no es la D70 su competidora directa, Nikon tiene que presentar todavía a la contendiente real, la sustituta de la D100. No tardará. ¿Es mucho mejor que la 10D? Es más rápida de proceso, tiene mejor autofocus y algo más de resolución, no mucho más. Pero sobre todo es de montura EF-S, lo que permite montar los nuevos objetivos que va presentando Canon. Para quien ya tenga un buen stock de vidrio, difícilmente vale la pena el cambio, para quien piensa comprarlo todavía, pues seguramente sí. La Canon 20D además de hacer bien todo lo que se le pide normalmente a una cámara de estas características, abre nuevas posibilidades en la foto de acción y en la foto con poca luz por su rapidez de ráfaga y su ruido extremadamente bajo. Curiosamente la máxima preocupación que va a provocar esta cámara es ¿que objetivo ponerle? Pero para dar una respuesta razonada, se necesita un artículo entero, que quizás podamos publicar en el futuro. De momento la cámara, la Canon 20D se lleva un sobresaliente.
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