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| CANON
EOS 300D: CONCLUSIÓN
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| La 300D simplemente ha
roto el mercado. Hoy por hoy (enero del 2004) es una
cámara sin competencia. Nikon ha anunciado la D 70, una
seria contendiente, pero no estará lista hasta la
primavera del 2004, o quizás siendo realistas hasta el
verano y entonces seguro que Olympus, Fuji y Minolta
habrán presentado también sus apuestas, e incluso puede
que Canon haya llevado al mercado ¡otra cámara más!
(¿la 500D?). Volviendo al presente, en su nivel de precio encontramos dos cámaras, la Minolta A1 y la Sony 828 que se dirigen al mismo sector del público y con argumentos hasta cierto punto similares, pero con una gran diferencia, tienen un objetivo fijo. De gran calidad, pero fijo. En cambio la Canon ofrece una gama de posibles objetivos que van desde los ojos de pez hasta los teles más largos, y desde precios muy bajos hasta lentes que valen más que un coche. Eso si, el precio y el volumen del equipo ya no serán los mismos... Y otro "pequeño detalle", la 300D da una calidad de imagen que ninguna compacta, ni la A1, ni la 828 parecen en condiciones de igualar. Por prestaciones, por concepto, la 300 D en realidad no compite de igual a igual con las compactas de gama alta, en realidad debería competir con el resto de réflex digitales (Canon 10D, Nikon D100, Pentax *ist, Fuji S2, Olympus E1). En este caso las diferencias no son tampoco despreciables, frente a cuerpos de magnesio y prestaciones pensadas para el uso profesional y semi-profesional, nos encontramos con un cuerpo y unos modos automáticos pensados para el aficionado pero un potencial en calidad de imagen equivalente al resto de réflex (e incluso superior al de un par de ellas) mientras que su precio es bastantes centenares de euros más bajo. Excelente sensor, muy buen color, buen detalle incluso con el objetivo del kit, muy buena rapidez de respuesta y de procesado, muy buen visor, buen autofocus, ruido inexistente a sensibilidades bajas, software incluido, modos para principiante, capacidad de manipulación para el fotografo avanzado, precio imbatible... A pesar de algún problema concreto, por lo menos hasta el próximo verano, la 300 D va a ser la reina de los sueños de casi todos los foto-aficionados digitales del mundo. Para los compradores que provengan de las compactas digitales, la 300D significa la entrada en un mundo nuevo de posibilidades fotográficas, y para todos aquellos que arrinconamos nuestras veteranas réflex para pasarnos a la revolución digital significa, simplemente, la vuelta a casa.
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