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  CANON EOS 300D: MANEJO

 

  DIMENSIONES Y PESO

¿Es grande o pequeña? Depende de comparada con que... Comparada con el resto de réflex digitales es compacta y ligera, muy cerca de la Pentax *ist. En realidad es muy similar a una réflex analógica con la cual se la puede confundir muy fácilmente, sólo es un poco más pesada. Perfecta para el turista.

Comparada con una compacta digital de gama alta como la Fuji s7000 o la Minolta A1, se nota más grande, pero en realidad ya estamos hablando de tres cámaras que se llevan colgadas del cuello. Otras, más compactas, todavía se pueden guardar en un bolsillo grande (Nikon 5400, Olympus 5060 o Canon G5). Volviendo a las tres grandes, esto no es posible y demandan espacio en una mochila o bolsa de fotografía. Claro está que con la Fuji o la Minolta, la cámara es todo lo que se puede llevar, mientras que con la Canon la cámara puede ser sólo el principio, y por ejemplo, un teleobjetivo será casi imprescindible, con lo que el volumen a cargar empieza a ser considerable.

En la 300D, sorprende realmente el tamaño y peso del zoom 18-55 del kit. Pesa tan poco que parece que esté vacío. Sus dimensiones son también muy compactas, encajando muy bien con el diseño y configuración de la cámara. Por el contrario si dotamos a esta de un objetivo más ambicioso, como puede ser el 28-70 L f2.8 de Canon, el desequilibrio es evidente. Pesa más la lente que el cuerpo de la cámara, resintiéndose la comodidad del manejo. No estamos hablando de un tele-zoom donde esto es previsible, sinó de un objetivo que cubre las focales más habituales. Es el precio a pagar por un cuerpo tan ligero. Por otra parte, esta ligereza, y por tanto su baja inercia, la hace un poco más susceptible a los temblores en el pulso que sus competidoras más pesadas, nada notorio sin embargo.

 

ERGONOMIA

El diseño de la empuñadura es excelente y permite perfectamente aguantar la cámara con cuatro dedos de la mano derecha dejando libre el índice para disparar. Con manos grandes, incluso es posible sostenerla cogida solo con tres dedos y la palma dejando libres el índice y el pulgar lo que permite acceder a varias funciones (ISO, punto de enfoque, WB, etc.). Con manos pequeñas esto es más difícil, pero la empuñadura sigue siendo muy cómoda. La mano izquierda se situará bajo el objetivo sin problemas.

Los botones están situados principalmente en la parte posterior, a la izquierda los del control del LCD y a la derecha los de control de disparo y navegación. Los que mejor responden al uso son los de la izquierda. Los de navegación, cuatro flechas y el "set" central sobresalen demasiado poco y pueden llegar a ser difíciles de accionar con precisión con guantes o dedos gruesos. Detrás del disparador se encuentra un dial dentado de tacto correcto.

 

VISOR

Algo más pequeño que el de las réflex de película, y con espejos en lugar de pentaprisma, había un cierto temor a que no estuviera a la altura. Nada más lejos de la realidad. Es diáfano y perfectamente utilizable. El visor muestra siete puntos de enfoque, algo más grande el central, marcados por un recuadro y un punto. Al activarse uno o varios de ellos se ilumina el punto en rojo. Generalmente son perfectamente visibles (con algún reflejo no demasiado acertado) pero en  encuadres muy iluminados o de colores vivos pueden ser algo difíciles de ver. La Canon 10D en este sentido está mejor dotada y se iluminan en rojo los recuadros, no el punto. La imagen en el visor se ve completa incluso con gafas, sin ángulos muertos, lo que es una alegría para los miopes y hipermétropes del mundo, que somos muchos. El corrector de dioptrías merece su nombre y funciona. Para los que vengan de las compactas con sus ridículos visores de túnel óptico, el visor réflex les va a parecer una pantalla de cine, y es que desde luego este sistema sigue siendo a día de hoy la mejor opción de visualización.  

Los símbolos en la parte inferior se leen sin dificultad y incluyen de izquierda a derecha: bloqueo de exposición, flash, velocidad, diafragma, compensación de exposición, fotogramas restantes en secuencia y confirmación de foco.

 

PANTALLA TFT y LCD

En la parte posterior un LCD proporciona permanentemente la información de los ajustes actuales (velocidad, diafragma, fotos restantes, punto de enfoque, balance de blancos, etc.), de casi todos... Faltan el ISO (hay que apretar un botón para que lo muestre) y el parámetro escogido (1 por defecto, 2 neutro, manuales y Adobe Rgb) lo que es una pena porque es información importante. Bajo ella una pantalla TFT de 1.8" de muy buenos resultados. Se ve perfectamente incluso a pleno sol con colores muy ajustados a la realidad. Se puede graduar en intensidad y a mi me resultó más que suficiente en los niveles más bajos de brillo. El ángulo de visión lateral es excelente, no así en vertical, en que es muy estrecho, lo que obliga a girar totalmente la cámara para ver correctamente la pantalla después de cada foto. La 300D tiene un sensor de orientación que marca las fotografías hechas en vertical para que sean mostradas en el sentido correcto en la pantalla. A diferencia de las compactas, la pantalla TFT no puede ser utilizada para encuadrar, porque al ser réflex, el espejo desvía la imagen al visor y no permite que llegue al sensor. Cuando se aprieta el disparo, el espejo se levanta, el obturador se abre y la luz llega al sensor. Es una lástima perder las posibilidades que una pantalla abatible proporciona a las compactas para componer encuadres en posiciones inhabituales pero, señores, las réflex son así y el visor lo compensa de sobras.

La información del LCD

 

OBJETIVO

Es el primero de Canon con montura EF-S, un nuevo estándar que se basa en un espejo más pequeño en el cuerpo de la cámara y deja más espacio al objetivo que se prolonga ligeramente hacia el interior. Esto hace que todos los objetivos EF tradicionales quepan en un cuerpo EF-S (300D) pero que un objetivo EF-S (18-55) no pueda ser utilizado en ningún cuerpo Canon que no sea el de la 300D porque toca en el espejo. El anillo del zoom es amplio ofrece buen agarre y gira con suavidad. El anillo de enfoque es puramente testimonial, es el borde frontal con un ligero dentado. El cuerpo delantero tiene un ligero juego en las guías del objetivo. La montura es de plástico, no de metal. En definitiva una construcción de objetivo económico de gran serie, sin más.  

 

TACTO Y SOLIDEZ

Muy buen tacto en la empuñadura, no resbala ni con las manos húmedas. A pesar de su construcción en plástico, el cuerpo es muy sólido, no flexa, cede ni cruje apretándola y forzándola con una cierta rudeza. Un muy buen diseño y un encaje de piezas perfecto (con nada menos que 14 tornillos a la vista).

 

ENVEJECIMIENTO

Moderadamente resistente a las rayas y al rozamiento. Evidentemente no la maltratamos pero pudimos comprobar que la base, sin protecciones de goma, será seguramente la parte que primero se rayará, al apoyarla en lugares duros, junto con la cubierta del flash, la parte más expuesta. No se marca con facilidad, pero no se puede esperar meterla una semana en una mochila junto con trípode, móvil, navaja suíza y fiambrera de aluminio y esperar que salga sin rayas. Si el dueño no es extremadamente meticuloso, al cabo de un año de uso habitual seguro que mostrará alguna que otra "herida de guerra". También el adhesivo del dial de los modos nos pareció frágil.

 

ACCESO A FUNCIONES PRINCIPALES

ISO: botón más dial, inmediato y con una mano. WB: botón más dial, inmediato pero generalmente con dos manos. Velocidad y diafragma: dial, inmediato. Compensación de exposición: botón más dial, inmediato. Revisión de histograma tras la toma: inmediato, automático y ¡PERFECTO!. WB personal: Tomar foto de un motivo neutro (necesitaremos muchas veces desactivar el autofocus) y varios pasos del menú, demasiado lento y engorroso (debería ser UN SOLO TOQUE DE BOTÓN). Parámetros: a través de menú, lento, y en esta cámara es importante siempre porque es el acceso al contraste.

 

MODOS

Ofrece dos grandes bloques de modos, los de principiante: programa, retrato, paisaje, macro, deporte, retrato nocturno y foto sin flash; y los avanzados: programa, prioridad a la apertura, al diafragma, manual, y Auto-profundidad de campo. La gran diferencia entre unos y otros es que en los primeros todos los parámetros están predefinidos y no se puede activar nada, ni la compensación de exposición. Toques lo que toques, la cámara no cambiará nada. Solo se puede disparar. ¿Una barbaridad? Al contrario. Estoy totalmente de acuerdo con la propuesta de Canon, impedir a toda costa una manipulación incorrecta. Quien desea una cámara totalmente automática porque no tiene conocimientos fotográficos, estos son sus modos, ella lo decide todo y en el 90% de los casos, acierta. Se evita así arruinar todas las fotos de una excursión por haber olvidado deseleccionar una compensación de exposición a +2 o un WB de fluorescente. A mi entender, perfecto para el aficionado más inexperto. Para el avanzado estos modos son, obviamente casi inútiles, porque prácticamente siempre querrá cambiar parámetros (por ejemplo algo tan básico como el ISO). Para ellos, como decíamos, los modos clásicos o como dice Canon "creativos". Los modos automáticos tienen no obstante dos utilidades para el aficionado avanzado. La primera como salida de emergencia de una situación con múltiples selecciones activadas, inadecuadas para una oportunidad repentina. Con un simple click se activa el modo "deporte" o "retrato" y se evita deseleccionarlas una por una. La segunda es cuando se deja la cámara a un amigo:

- Anda, hazme tú una foto que yo no salgo nunca.

- ¿Qué apreto?

- Gira la rueda hasta el símbolo de retrato y ya está, el disparador está delante...No ese, no... Vale, ese.

Y la foto saldrá bien... si no te corta los pies.

Puesta en marcha. Poco más de dos segundos. Rápida.

 

MENUS

La organización de las opciones en menús es correcta y están razonablemente ordenados. Son circulares, es decir, de la última opción, bajando, se regresa a la primera, lo que ahorra manipulaciones. Una de las decisiones acertadas es unir contraste, saturación, tono y nitidez en un sólo menú que permite configurar unos parámetros personales que almacenar. En nuestro caso, por ejemplo, con niveles de contraste diferentes. El parámetro por defecto de la 300D es el 1, que establece contraste, saturación y nitidez a +1. El parámetro 2 es neutro (el mismo de la Canon 10 D). El primero está pensado para que las fotos salidas directamente de la cámara tengan un aspecto más "vivo" y se puedan imprimir o llevar al laboratorio fotográfico a hacer copias directamente sin necesidad de manipulación previa en el ordenador. El segundo parámetro es más adecuado para el retoque y ajuste en el ordenador.

Se puede activar la revisión automática de la foto tomada, con la imagen ocupando toda la pantalla, o con esta dividida entre imagen (con alerta de sobreexposición) y histograma, que es lo que utilicé siempre. La revisión no es lenta, pero tampoco es la función más rápida de la 300D. La revisión automática de la foto se hace en 2,5"  en jpg y 3" en raw. Mientras que en en modo Play, se tardan 1,5" para entrar y 6" para cada serie de 9 imágenes. En raw, curiosamente los tiempos son 3,5" para entrar, 1,5" para ver las primeras 9 y 3,5" para ver las siguientes.  La imagen se puede eliminar inmediatamente, simplemente apretando un botón. En el modo de visualización de imágenes, el zoom es lo suficientemente profundo (nada menos que 10X) para comprobar si la imagen está enfocada. Una vez activado el zoom y revisando un detalle, se puede saltar de foto en foto, con el mismo detalle utilizando el dial superior en lugar de las flechas de la parte posterior que manejan el desplazamiento por la superficie de la foto. Esto permite con un simple toque comprobar en una secuencia si todas las fotos están enfocadas, o si hay alguna versión mejor que otra. Muy, muy útil. Otro grandísimo acierto en la operatividad de la cámara está en que Canon ha establecido que la acción prioritaria es la toma de fotografías. ¿Que significa esto? Pues que en cualquier momento, estemos en modo de revisión de fotos en el LCD, o variando parámetros en el menú, o cualquier otro estado, con la simple presión en el disparador, la cámara abandona automáticamente lo que hacía y se pone en situación de disparo ¡PERFECTO!. Nada de perder una foto porque estábamos en medio de un menú y hay que recorrer tres pantallas para salir. Y no solo eso, cuando volvemos a activar el menú, vuelve a aparecer la opción que estábamos modificando, sin necesidad de entrar de nuevo en las sucesivas pantallas. Un 10 para Canon.

Las cuatro pantallas principales

Revisión a imagen completa y con histograma y vista de miniaturas y zoom hasta 10 X

Selección de parametros
 
 

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