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| OLYMPUS E-300: PRUEBA PRÁCTICA Por: Albert_ Sierra Olympus se lanzó en el 2001 a la piscina de las réflex digitales con una estrategia totalmente diferente a la del resto de marcas, optó por crear un formato y un estándar totalmente nuevo, el 4/3, que era abierto y que en teoría otras marcas de cámaras y objetivos podrían desarrollar si lo deseaban. Como era de esperar, ha sido la propia Olympus la que ha tenido que cargar con todo el trabajo porque las otras marcas que incluso llegaron a firmar acuerdos, no han hecho nada por el 4/3, salvo Sigma que ha adaptado un par de objetivos menores. Ahora se habla de que Panasonic en 2006 podría presentar una réflex, ya lo veremos. Pero volvamos a Olympus. El nuevo estándar se basa en una medida de sensor más pequeña que la del resto de réflex, exactamente de 4/3 de pulgada, o lo que es lo mismo 18x13,5mm. algo más grande que una cuarta parte de la antigua película de 35mm y además en un formato diferente, más cuadrado, 4 de ancho por 3 de alto como las cámaras compactas, en lugar del 3 de ancho por 2 de alto de las réflex tradicionales. El factor de conversión, de 1,5 en Nikon y 1,6 en Canon, en las Olympus es de 2. Es decir que para obtener el campo de visión de un antiguo 50mm, la Olympus utiliza un 25mm. Crear un nuevo estándar desde el principio también implicaba hacer objetivos totalmente nuevos, una gama completa, y este ha sido hasta ahora uno de los puntos conflictivos de esta decisión, con pocas opciones todavía si lo comparamos con las extensísimas gamas de Canon o Nikon. Los antiguos objetivos de las réflex Olympus se pueden utilizar con un adaptador, pero entre que pierden sus automatismos y el factor de conversión tan pronunciado (x2) son de poca utilidad. La marca japonesa empezó presentando en el 2003 una cámara profesional, la E-1, con un planteamiento un tanto peculiar que la ha dejado de alguna manera en tierra de nadie: ha sido demasiado cara para los aficionados y algo limitada para los profesionales, por lo que su penetración en el mercado no ha sido todo lo amplia que merecería. Y digo esto porque la gran mayoría de los que la han probado están contentísimos con ella. Sus limitaciones principales para un uso profesional son un autofocus muy lento para lo que necesita un fotoperiodista, especialmente los deportivos, y tener "solo" 5 mpx. algo escasos para el trabajo de estudio además de ruido en sensibilidades altas ligeramente superior a la competencia. Quien no necesitaba tremendamente estos tres parámetros, está encantado con la cámara: construcción fantástica, sellada frente al polvo, igual que los objetivos, compacta y no muy pesada, calidad de imagen muy alta, especialmente por lo que respecta al color, y otras ventajas. Yo he sido muy escéptico sobre la cámara y sobre las supuestas ventajas de sus objetivos "telecéntricos", pero la verdad es que simplemente con sacarla de la caja te das cuenta de lo bien hecha que está, y su funcionamiento como "herramienta de trabajo" es tan bueno, que difícilmente te desenganchas de ella. Y respecto a la calidad de sus objetivos, pues tengo que reconocer que, efectivamente, son muy buenos. Todos. Pero caros, claro. A finales del 2004 Olympus ha presentado lo que los aficionados esperaban, una réflex de precio similar al de la competencia dedicada a ellos, no a los profesionales. Los que esperaban una versión "rebajada" de la E-1 se habrán llevado una sorpresa porque la E-300 no se parece en nada a la E-1 y si se parece a algo es a la compacta de calidad de la marca la 8080, una decisión peculiar que hay que suponer que pretende ganar clientes de las compactas y diferenciarla claramente de la serie profesional. La nueva E-300 para empezar tiene un nuevo sensor firmado por Kodak de 8mpx y lo que más destaca externamente es que no tiene pentaprisma superior sinó que utiliza unos espejos laterales, a partir de un espejo que también se mueve lateralmente en lugar de hacia arriba como en todas las demás. Visor Porro le llaman, no es broma. Esto le permite tener una forma rectangular, sin salientes superiores, pero la convierte en una máquina bastante ancha y gruesa lateralmente.
Teóricamente el tener un sensor más pequeño debería posibilitar cámaras también más pequeñas. Con la E-300 no es el caso porque su volumen es el mismo del resto de réflex de su categoría (D70, 350D, etc.) distribuido de otra manera, pero no es más pequeña ni ligera que las demás. Lo mismo ocurre con los dos objetivos que se han presentado con ella, de construcción plástica menos sofisticada y precio muy asequible, no son grandes pero, la verdad, pequeños tampoco.
CONSTRUCCIÓN Y MANEJO Dejando de lado su estética (yo la encontraba feísima pero al final me acostumbré) y pasando a su funcionamiento, destacar que su construcción es mixta, metálica para la caja superior y frontal del visor y de plástico de gran calidad para el resto. La empuñadura viene forrada en goma muy cómoda si no fuera por el reborde vertical inferior, que molesta y no tiene función conocida. Se puede sujetar con una mano, pero si el objetivo es pesado es muy incómodo porque está muy a la izquierda. En cualquier caso se nota muy sólida y bien construida. Los mandos principales están bien situados, una rueda de modos en la parte superior, de tacto un tanto simple y dial muy cómodo tras ella, el disparador bien situado y de buen tacto.
En la parte posterior los botones, como habitualmente, a los dos lados de la pantalla, a la izquierda cinco (selección de modo de flash y de balance de blancos los más importantes) y a la derecha formando las típicas flechas cuatro más (selección de ISO, de modo de autofocus, de modo de medición y de compensación), con el OK fuera del centro (mal, es más lógico siempre en el centro) y el acceso al menú y a la reproducción sobre ellas, muy accesibles para el pulgar. El bloqueo de exposición está tras el dial. Respecto a este repartimiento de botones hay que decir que en un primer momento parece poco racional, pero pronto se muestra muy útil porque concentra los cambios más habituales en las cuatro flechas, de acceso inmediato, y proporciona dos más, el modo de flash (con varios modos y varias potencias disponibles, muy bien) y el ISO. Todo esto resulta en un manejo que después de una corta adaptación resulta muy intuitivo y casi se pueden hacer los cambios sin sacar el ojo del visor, de memoria. El botón OK además se puede programar, y aceptar por ejemplo la medición de balance de blancos manual, algo que a mi me gusta tener a mano, pero tiene otras opciones. En definitiva, fácil de usar y completa de opciones. En lugar de tener un pequeño LCD con los parámetros, se utiliza la pantalla posterior, con lo que caben muchos, y holgados, pero hay que girar la cámara hacia arriba para verlos. No me parece que suponga un engorro excesivo. La pantalla es de 1.8", no demasiado grande en los tiempos que corren pero hace su papel, colores correctos, definición suficiente, dificultades para verla correctamente a pleno sol, como es lógico, en resumen una pantalla bastante normal tirando a buena.
El visor a la izquierda, en lugar de en el centro, correcto sin más, la imagen se ve algo más pequeña que en una 300D, por el formato más cuadrado, pero no es significativo. En el visor comprobaremos que la E-300 solo tiene tres puntos de enfoque. Para mi serían suficientes si no estuvieran puestos tan juntos, en realidad acabas utilizando siempre el central, y los dos laterales le sirven de apoyo en casos contados. Si se es de la escuela clásica de enfocar centralmente y reencuadrar, como yo, pues no pasa nada, pero si se pretende utilizarlos como, pongamos, en la Canon 20D, donde están repartidos por todo el fotograma son muy limitados. La información que ofrece el visor es más completa de lo habitual (diafragma, velocidad, flash, balance de blancos, compensación, número de disparos restantes, modo, etc.) La puesta en marcha es relativamente rápida, pero no instantánea, sobre un par de segundos. En este tiempo destella una luz azul en la parte superior de la cámara, con la leyenda SSWF, correspondiente al SuperSonic Wave Filter, nada más y nada menos que un mecanismo que por ultra-vibraciones hace saltar las motas de polvo que se puedan haber situado en la superficie del sensor. Cualquiera que consulte los foros de las réflex de las otras marcas encontrará innumerables incidencias y remedios profesionales y caseros para sacar el polvo del sensor, siempre con un riesgo evidente, que si pinceles, que si aplicaciones, ¡hasta cinta adhesiva han utilizado algunos trogloditas! Los propietarios de Olympus pueden dedicarse a leer todos estos mensajes con una cerveza en la mano porque sus sensores se limpian automáticamente cada vez que se enciende la máquina. Conexiones (USB 1.1, ejem...), tapas y rosca para el trípode correctas, sin nada que destacar excepto la tapa de la tarjeta, sin cierre, expuesta a un enganchón y que se abra, sin embargo el ajuste es bueno y firme y el desastre poco probable. ACCESO A LAS FUNCIONES PRINCIPALES ISO: botón más dial, inmediato. WB: botón más dial, inmediato. Velocidad y diafragma: dial en cada modo, inmediato y en programa se conmuta de una a otra con el botón de compensación. Compensación de exposición: botón más dial, inmediato. Revisión de histograma tras la toma: una m.... La revisión de imagen automática no incluye histograma, entonces hay que esperar unos segundos a que cargue la imagen y activar la revisión normal, entonces sí aparece el histograma. Un desastre, debería ser INMEDIATA. WB personal: como he dicho se puede programar para que sea un solo toque de botón, PERFECTO. A ver si aprenden en Canon. Contraste, saturación y otras cosas, a través de menú, como es normal.
MODOS Y MENÚS Los típicos de programa (modificable), prioridad a diafragma, a la velocidad y manual junto a cinco escenas predefinidas (retrato, paisaje, macro, deporte y nocturna) y el acceso a más modos de escenas. Los modos por cierto llevan un ejemplo y una explicación, para novatos, vaya.
Enfoque algo lento en buenas condiciones de luz, no tanto de motor como de procesado, parece. Hace el enfoque en dos pasos, un movimiento en dirección a la zona de enfoque y un segundo, corto para acabarla de afinar. En luz tenue, el autofocus es poco sensible y le cuesta. Por poner un ejemplo, en un interior iluminado con una bombilla de 100W tiene dificultades para encontrar la distancia. Elevando el flash integrado, en estas condiciones produce un destello de ayuda al enfoque que resulta muy efectivo. El enfoque manual tiene un acceso muy rápido, especialmente si lo programamos en automático más manual con un toque de botón. Su tacto es sorprendente. En realidad es electrónico, porque no hay ligación física entre el anillo que giramos y el movimiento de las lentes sinó que este es electrónico. A pesar de ello, la relación entre el giro manual y el enfoque es muy inmediata y satisfactoria. Los menús se dividen en diferentes pantallas como es habitual, lo que ocurre es que la ordenación es un poco "Olympus". Yo creo que podría ser bastante más clara. El caso extremo es el balance de blancos, en el cual se puede acceder a funciones diferentes desde tres puntos distintos. El visionado de imágenes en el modo play es muy rápido, al igual que la ampliación, hasta 10X, muy bien. En cualquier operación que estemos, si tocamos el disparador, salimos y estamos listos para disparar, perfecto. El control de flash incluye tanto la cortinilla trasera como la delantera. El balance de blancos es de 2 incandescentes, 3 fluorescentes, 4 customs y un manual, más sol, nubes y sombra, muy bien, además de dos controles finos más. El raw se puede acompañar del jpg, con hasta 3 compresiones diferentes, perfecto. En el menú de control de la imagen, además de la saturación, contraste y nitidez habituales, destaca poder escoger modo de color (Srgb o Adobe) y la posibilidad de activar la clave alta o la clave baja, curvas especiales para fotos de elementos muy claros o muy oscuros.
OBJETIVOS La verdad es que en Olympus se portaron de maravilla conmigo y me cedieron un juego completo. Además del 14-45 f/3.5-5.6 del kit, la serie profesional: 11-22 f/2.8-3.5, 14-54 f/2.8-3.5, 50 f/2 macro y 50-200 f/2.8-3.5. Solo nos faltó el 45-150 que no estaba disponible en esas fechas.
En todos ellos brilla especialmente la homogeneidad del resultado de esquina a esquina y la escasa presencia de los defectos habituales de los objetivos en formato digital: viñeteo, aberración cromática, halos púrpura, etc. En todos están muy bien controlados. Realmente, por construcción y por rendimiento medio la serie profesional merece un reconocimiento y muestra las ventajas de unas ópticas diseñadas directamente para el digital. La sorpresa viene del objetivo del kit, que a pesar de ser muy barato, tiene un rendimiento óptico muy notable, las diferencias con la serie superior están sobre todo en la construcción, muy robusta para los profesionales y simplemente correcta para el 14-45. Como ya hemos dicho, no son ópticas especialmente pequeñas, si tenemos en cuenta su rango de focales, pero si lo son si observamos que tienen diafragmas muy luminosos. El 14-54, por ejemplo, tiene un tamaño similar al 18-70 de Nikon, pero mientras que este es un 3.5-4.5 el Olympus es un 2.8-3.5. Solo el 50-200 puede presumir de ser muy claramente más reducido que los equivalentes de las otras marcas; por lo menos hasta que lo extendemos, porque es larguísimo. Una de las preguntas que muchos se harán es: ¿Hay grandes diferencias entre el 14-45 y el 14-54, vale la pena el gasto extra? En construcción si, la diferencia es muy grande. Por otra parte El 54 tiene 10mm más de tele y 2 diafragmas enteros a su favor, lo que lleva a una foto en tele bastante más cómoda, especialmente en condiciones de luz escasa o con necesidad de velocidades elevadas. Por lo que respecta a la calidad óptica, sorprendentemente la diferencia no es tan grande. No es que el 54 sea mediocre, es que el 45 es bastante bueno, sobre todo para un precio tan ajustado. Las diferencias, como es lógico se ponen de manifiesto en las esquinas a diafragmas abiertos, porque en la parte central y a diafragmas intermedios, son muy reducidas. Un ejemplo a 14mm y f/6.3: el 14-54 a la izquierda y el 14-45 a la derecha. En el centro diferencia a favor del 54, como es lógico pero por poco, en las esquinas bastante más apreciable.
En resumen, en foto estática con buena iluminación el 45 es una muy buena opción por su relación calidad-precio. Para quien necesite un uso intensivo, diafragmas abiertos o velocidades altas (foto en interiores, acción) el 54 da mucho más margen de actuación. Otro de los puntos a tener en cuenta de la serie de objetivos del formato 4/3 es su profundidad de campo, algo superior a la de sus competidoras de formato X1'6 y bastante superior a las de 35mm. Hay que recordar que en los objetivos de cámaras digitales, aunque para entendernos citemos su longitud focal multiplicada por el factor de conversión, siguen siendo objetivos de focales muy cortas, y por tanto con profundidad de campo muy elevada. Por ejemplo, el 50mm macro de esta cámara, se comporta en cuanto a ángulo de visión como si fuera un 100mm tradicional en una cámara de película, en las dos veríamos lo mismo. Pero a efectos de profundidad de campo no. Tiene la misma que un 50mm de película, no la de un 100mm. Esto tiene un efecto positivo: para macro, para retratos, para foto con teleobjetivo, donde la reducida profundidad de campo hace el enfoque crítico, tenemos un margen bastante mayor y se puede trabajar con diafragmas muy abiertos. Por contra tenemos un efecto negativo: si queremos fondos muy desenfocados, deberemos trabajar con diafragmas muy abiertos y aun así tendremos dificultades para desenfocar mucho. El 50-200 por ejemplo a diafragmas medios da unos fondos que distraen demasiado.
RETRATOS El resultado es excelente, y las causas son varias. La primera el color. El color de Olympus en general y de la E-300 en particular a mi me resulta especialmente atractivo, y creo que lo será para muchos aficionados. Si tomamos el color Canon como referencia, podremos ver que la Olympus ofrece también unas transiciones muy suaves pero unos tonos algo más densos, no tan ligeros como su competidora. Tampoco llegan a estar sobresaturados como en algunas compactas. Es algo difícil de describir pero fácil de apreciar. Los tonos de piel en iluminación diurna son cálidos y agradables.
En iluminación artificial dependerá evidentemente del balance de blancos, pero tirando en raw de nuevo se consiguen resultados muy buenos. Con la luz del flash integrado, los tonos resultantes son ligeramente algo más fríos, como es habitual. Este flash también colabora evitando los ojos rojos al elevarse mucho sobre el cuerpo de la cámara. El flash tiene un comportamiento muy estable y además dispone de control manual de intensidad. Su único inconveniente es una velocidad de sincronización baja, 1/180 frente a 1/500 de la D70, la reina en este punto.
La discreción de la cámara, que no llama la atención, y su funcionamiento bastante silencioso, del cual cabe destacar el movimiento del espejo, bien amortiguado, hace que nos permita tomar retratos espontáneos sin molestar. El autofocus no es el más rápido del Oeste pero para retrato es suficiente. Los objetivos también ayudan. El 14-45 va muy bien en el tramo de teleobjetivo, solo cuenta como inconveniente, como hemos dicho, su escasa luminosidad. El 14-54, su hermano mayor, además de ser más largo en tele, es mucho más luminoso, con un 3.5. y con un desenfocado claramente mejor que el del kit.
NATURALEZA Y ARQUITECTURA De nuevo muy buen resultado. En naturaleza el color de los cielos excelente y los colores terrosos y marrones lucen también muchísimo.
Los verdes en ocasiones son algo menos buenos, si son fríos perfectos:
Pero si son medios, tienden a una cierta calidez y baja saturación, especialmente en días de sol fuerte.
En la foto de paisaje la nitidez y el contraste son generalmente muy necesarios y la Olympus cumple dignamente. El objetivo del kit da muy buen contraste y en cuanto a nitidez, cerrando un par de diafragmas se obtienen resultados bastante nítidos de esquina a esquina en todo el rango del zoom, especialmente en focales medias y largas. Eso sí, si queremos la máxima nitidez deberemos tirar en raw, como veremos en el apartado Técnica. En arquitectura el objetivo del kit presenta la típica distorsión de barril en gran angular, que es perceptible claramente hasta casi los 24mm. en fotos con trama geométrica como la estación de metro, en otros motivos no es apreciable, como en el puente.
El ruido es bajo a 100 y 200 Iso, pero a 400 ya se hace notar en las superficies lisas y en los cielos, por lo que se constituye como la sensibilidad máxima recomendable, como se puede ver en este recorte al 100%.
ESTUDIO Y MACRO ¿Puede llegar a ser una cámara para estudio? Poder, puede, pero la verdad, teniendo en cuenta que pronto la E-1 tendrá sucesora, probablemente con un sensor igual o similar a la E-300, no tiene demasiado sentido, es mejor esperar a la E-3 (o como quiera que se llame), que por un precio asequible (1800 euros?) ofrecerá una construcción más robusta, un visor claramente mejor, mayor rapidez y esperemos que un enfoque más rápido. Lo que si está claro es que con cualquiera de los dos cuerpos, el 50mm macro será una lente casi obligada, por su calidad óptica.
También será conveniente un buen conversor de raw que permita trabajo por lotes de forma continuada ya que el software de la E-300 es muy mono, ya lo veremos, pero está destinado al aficionado, no al profesional. Para los amantes del macro de verdad el 50mm como acabamos de ver es una excelente inversión, pero incluso el 14-45 consigue buenos resultados en la típica foto de florecilla de colorines si utilizamos diafragmas intermedios en este caso f/8 con buena nitidez como podéis comprobar en el recorte al 100%.
REPORTAJE Y ACCIÓN Pasa bastante desapercibida con objetivos pequeños, no llama la atención por su aspecto. Y como hemos dicho (y a diferencia de la Canon 20D...) hace muy poquito ruido al disparar. Solo un leve "crjjjjc" en el retorno amortiguado del espejo. Si no hablamos de acción, la cámara se desenvuelve excelentemente en el reportaje.
Pero si lo importante es entrar en acción, los tres requisitos necesarios son autofocus rápido, una ráfaga rápida y buen comportamiento a altas sensibilidades que permitan siempre velocidades de obturación rápidas, y en todo esto la E-300 no sobresale. El autofocus es muy seguro y efectivo, pero no rápido, es ligeramente más lento que el de sus competidoras, y en foto de acción se llega a notar, hay que "anticipar" el disparo y me costó bastante cogerle el ritmo... La ráfaga es solo correcta, 4 jpg a máxima calidad y entre 6 y 8 en la segunda. Todo a 2.5 disparos por segundo. Debería ser algo más rápida, la verdad, y sobre todo tener más buffer para almacenar por lo menos 8 o 10 disparos. Se pueden conseguir resultados, pero luchando un poco más de lo debido con ella. Aquí tenéis una justo en el momento adecuado (porque anticipé) y una en que apreté en el momento exacto... y la cámara llegó tarde...
NOCTURNAS Buen resultado si cuidamos la exposición, porque es muy sensible a los puntos luminosos en la parte central y puede llegar a subexponer hasta dos diafragmas enteros. Parece hipersensible a esta De nuevo el color es muy bueno, con azules muy intensos.
En las exposiciones largas se puede activar la reducción de ruido por sustracción (dobla el tiempo de exposición) que elimina los hot pixels, pero la verdad es que sin ella tampoco se encuentran demasiados. En exposiciones largas el ruido no aumenta demasiado, pero es conveniente mantener la sensibilidad más baja posible. Trabajar a Iso 800 o 1600 con muy poca luz para mantener exposiciones cortas y poder tirar sin trípode no es la mejor opción en esta cámara, los resultados son que el ruido en ocasiones es demasiado alto y con un moteado de colores, especialmente rojo. En caso de emergencia siempre se puede pasar un programa de reducción de ruido como Noise Ninja, pero no es lo mismo, claro. Un ejemplo a 1600 Iso.
TÉCNICA ¿Tirar en jpg o en raw? Los dos formatos tienen ventajas e inconvenientes. El jpg se puede leer sin problemas en cualquier entorno y ocupa menos, por el contrario es un formato que comprime la información con un porcentaje de pérdida. El raw nos permite modificar aspectos del proceso de la imagen (nitidez o sharpening, balance de blancos, etc.) manteniendo toda la calidad del original, pero no es posible leerlo sino es con programas específicos, que luego permiten su paso a tif y jpg. En realidad el raw es la información que capta el sensor sin ninguna manipulación, son los datos en bruto que podemos luego "revelar" en casa en nuestro ordenador. En el caso de la E-300, por poco que se pueda, tirar en raw compensa, especialmente por la ganancia de definición. Eso si, sobre todo si utilizamos para la conversión Adobe Camera Raw con el cual la diferencia es notoria como veremos. El software que trae la cámara, Olympus Master está muy bien como organizador, incluye montones de opciones de impresión, panorámicas, etc. pero el conversor de raw no es el mejor del universo, es simplemente correcto. Y lento, porque recalcula toda la imagen cada vez que hacemos una modificación. Olympus ofrece un programa de pago, el Studio, con un resultado al parecer mucho mejor.
Los jpg directos de la cámara se pueden tratar con máscara de enfoque, pero menos que los de otras réflex. Comparando con Canon, por ejemplo, los ficheros de la 20D vienen con un nivel de sharpening bajísimo y aceptan máscaras muy fuertes, mientras que en esta Olympus ya vienen con una nitidez aplicada superior y aceptan aproximadamente la mitad de intensidad en la máscara. Los ejemplos:
Hay que recordar que el conversor ACR ya no está solo disponible en Photoshop CS o CS2, con el coste que esto implica, inasumible para muchos aficionados, sinó que también se incluye en las últimas versiones de Photoshop Elements. He de suponer que el funcionamiento es igual de bueno, aunque no lo he probado. Otra opción es Raw Shooter Essentials de Pixmantec, pero en el caso de la E-300, a diferencia de con otras máquinas, el resultado no es bueno, quizás debamos esperar a alguna actualización. En cualquier caso, ¿que narices pasa con estos jpg, porqué pierden tanto detalle si el sharpening es alto? Le he dado bastantes vueltas y, combinado con lo que ocurre con el ruido, creo que lo que ocurre es que en el procesado de los jpg, incluso a las sensibilidades más bajas se hace una reducción de ruido, probablemente de luminancia que "se come" el detalle. Este ruido es el que aparece en los ficheros tratados con el ACR incluso a sensibilidades bajas. Porque el segundo capítulo es el ruido. En algunas fotos en jpg a 800 Iso el resultado es bastante bueno, como el los recortes que acabáis de ver, mientras que en otros el ruido cromático es tremendo... La explicación que os daba, el procesado del jpg creo que puede estar detrás de este comportamiento. En determinadas zonas es capaz de eliminarlo fácilmente, mientras que en otras no es capaz. En cualquier caso, tirar en raw es una garantía en esta máquina. ¿Y si la comparamos con sus competidoras? La 300D ya está bastante por detrás en control de parámetros, en rapidez de respuesta y otros puntos, pero no en calidad de imagen. La nitidez del sensor Canon sigue siendo excelente, y su comportamiento a sensibilidades altas todavía claramente superior al Olympus. Y de 6 a 8 megapíxels la diferencia es poca. Dos ejemplos, a la izquierda la Olympus, a la derecha la Canon 300D, el primero a Iso 100 y el segundo a Iso 1600, objetivo del kit en las dos.
La Canon 350D es una competidora directa, pero no hemos dispuesto de ella para hacer una comparación frente a frente. En cualquier caso los resultados serían muy parecidos a la 300D, con una leve mejora en sensibilidades altas (sí, todavía más). Con la Nikon D70 tenemos algún fichero histórico que hemos podido repetir. Izquierda Olympus, Raw en los dos casos, con conversión buscando nitidez muy alta, diafragma f/10 y objetivo del kit en las dos.
Muy igualadas como podéis ver, el mayor tamaño ayuda un poco a la Oly pero el fichero Nikon es muy limpio. Finalmente un reconocimiento para las ópticas. Desde el 11-22 hasta el 50-200, me han dejado todas una impresión excelente, valga un detalle de este último, sin máscara de enfoque ni "apretarlo" para sacarle la nitidez que lleva dentro, para demostrar su calidad.
CONCLUSIÓN La E-300 marca el retorno de Olympus al terreno de las réflex de aficionado, ahora digitales. ¿Es una buena opción? Si, sin duda. ¿Es la mejor del momento? Yo no diría tanto. Tiene virtudes indudables: color excelente, control completísimo de todos los parámetros, precio muy ajustado, construcción muy robusta, silenciosa, pantalla de buena visualización, objetivos de kit baratos y de gran calidad, disponibilidad de objetivos profesionales a precios caros pero similares o inferiores a la competencia, etc. Sin embargo también tiene algunos handicaps: procesado de jpg mejorable, ráfagas algo cortas, ruido a sensibilidades elevadas, autofocus algo lento... Dependiendo del estilo fotográfico de cada uno, estos inconvenientes pueden tener importancia, o ser simples detalles que no entorpecen su funcionamiento. Un compañero del foro de Ojodigital la llama "Oly la fea" y como la protagonista del culebrón sudamericano esconde muchas más virtudes de las que aparenta a primera vista y al final se hace querer, ella y sus objetivos. Por algo será que ha sido la cámara con la que he hecho más fotos de las que he probado. Se lleva un notable alto.
Como siempre en la página GALERÍAS podéis encontrar las fotos a tamaño completo y con los datos exiff. [>>Ir>>]
OTRAS OPINIONES Las dos pruebas más completas están en inglés y son las de las dos mejores páginas del momento: DPReview y Imaging Resource. La tercera, Nitpicker's es una prueba de un entusiasta de la marca con algunas ideas muy interesantes y otros artículos sobre Olympus (E-1, adaptador de objetivos manuales, etc.) muy destacables. DIGITAL PHOTOGRAPHY REVIEW [>>Ir>>] IMAGING RESOURCE [>>Ir>>] PHOTO TIDBITS [>>Ir>>]
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