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  SONY DSC-F828: ACCIÓN

 

 
En este apartado se hace difícil juzgar a la Sony porque alterna grandes cualidades con severas limitaciones, algo general en toda la prueba pero que aquí se muestra muy claramente.

Comparada con el resto de cámaras digitales no-réflex o de sensor pequeño existentes hoy por hoy en el mercado, es una de las más rápidas sino la que más. Tiene un muy buen autofocus y tres modos de disparo continuo diferentes y 7 disparos en total, una prestación impresionante. Pero claro, en su nivel de precio encontramos también una réflex, con la que, a pesar de tener casi el doble de disparos (7 frente a 4) y en secuencia más rápida, no puede competir de ninguna manera en rapidez de enfoque ni en seguimiento con el visor.

Vayamos por partes. La Sony 828 tiene tres modos de disparo contínuo, el S, de 7 disparos seguidos sin visión en pantalla a 2,5 por segundo, el F de 7 disparos con visión en pantalla entre disparos y 2,3 por segundo y un tercero que monta en una sola imagen las miniaturas de 15 disparos seguidos. Óbviamente el segundo será el más utilizado, mientras que el tercero puede interesar a determinados profesionales para estudiar algún movimiento, etc.

Probamos tanto con autofocus en selección monitor (fija el foco una vez encontrado) como en continuo, y el resultado, aunque diferente en su comportamiento fue similar en cuanto a resultados. Es muy rápido desde 28 hasta 100 o 120 mm, mientras que a 200mm le cuesta más encontrar el punto de enfoque y cuando lo hace, si lo perdemos, o lo variamos ligeramente, en ocasiones solo le cuesta el mínimo tiempo de ajuste de una distancia a otra muy próxima, pero en otras ocasiones, al no encontrarlo hace todo el recorrido de enfoque hasta la distancia mínima y "de vuelta" lo encuentra. Es decir un segundo perdido. 

La realidad es que en tomas donde el objeto no cambie de posición o se aleje o acerque sin necesidad de variar demasiado el encuadre (por ejemplo un vehículo acercándose), la cámara funciona bien con una secuencia muy rápida. En cambio intentar seguir un objeto haciendo una panorámica (un vehículo que pasa por delante de nosotros), se convierte en una misión casi imposible y la causa es la visualización. Durante la ráfaga F (con visión) la cámara después de cada disparo queda bloqueada unas décimas sin imagen, muestra un momento la imagen tomada y vuelve a quedar bloqueada hasta el siguiente disparo y así sucesivamente, de manera que casi no se ven las imágenes que tomamos. Encuadrar así algo que se mueve rápido es muy difícil por no decir imposible. Esta imprecisión (casi no vemos lo que encuadramos) hace que desplacemos del centro de la imagen el motivo principal y por consiguiente que el autofocus falle y enfoque el fondo, por ejemplo. En un visor réflex el tiempo de bloqueo, por el movimiento del espejo, es muchísimo menor y la facilidad para seguir objetos o personas en movimiento muy superior. En la ráfaga S, ligeramente más rápida, simplemente no vemos que estamos fotografiando.

Así pues, si no hay que reencuadrar durante la secuencia, bien, muy bien. Si hay que seguir al objeto, mal...

Podéis ver unos ejemplos en GIF dinámicos, ajustados para que, si todo funciona, se reproduzcan aproximadamente a la misma velocidad a que la 828 realiza las secuencias.

Galeria de Acción con los datos exif y las fotos en tamaño original [>>Ir>>]

   
 
 

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