| KONICA-MINOLTA
5D: PRUEBA PRÁCTICA Por: Albert_ Sierra
INTRODUCCIÓN
Konica-Minolta entró en el
sector de las réflex digitales con una propuesta muy atrevida,
la KM-7D. Sus dos grandes argumentos eran el sistema AS (Anti-Shake)
de estabilización de la imagen integrado en el cuerpo de la
cámara y su control de funciones,
realmente extraordinario, con múltiples botones y mandos para
hacer cualquier cambio de forma instantánea e intuitiva. El
Anti-Shake ya se había ensayado en la compacta A2 y funciona
moviendo el sensor en dirección contraria al movimiento de
temblor de la mano. Parece complicado pero es así. Tener este
sistema integrado en el cuerpo de la cámara y no en el
objetivo, como era habitual hasta ahora, implica que cualquier
objetivo que le pongamos a esta réflex se comporta
como un estabilizado, con las ventajas funcionales y económicas
que podéis imaginar. A pesar de sus bondades la 7D se vio lastrada en sus ventas por un precio
elevado, mayor que el de una máquina como la Canon 20D,
indiscutible referencia de este segmento, que además le
aventajaba en 2mpx, 8 frente a 6. Konica-Minolta
es una marca prestigiosa por la calidad de sus productos de gama
alta, pero es pequeña, comercialmente hablando, frente a
gigantes como Canon o incluso Nikon. Para conseguir pellizcarles
una parte del mercado además de ofrecer productos de calidad,
se ha demostrado que debe situar su precio en el mismo nivel o
más bajo que el de sus
competidoras. Y aquí llega la 5D.

KM vuelve a la carga con el lanzamiento de la 5D
intentando buscar un sitio en el segmento inmediatamente
inferior, el de las réflex básicas para el aficionado. Los
argumentos siguen siendo los mismos: Anti-Shake, buen acceso a
las funciones, buena construcción y calidad de imagen, incluso
en sensibilidades altas. La diferencia es que KM parece que ha
aprendido la lección y el precio de la 5D está ahora por
debajo del de la cámara de referència, la Canon Eos 350D, con
lo que se convierte en una opción realmente competitiva.
En esta ocasión, de nuevo ha
sido Foto Casanova [>>Ir>>]
quien nos ha cedido un
ejemplar y quien ha hecho posible esta prueba. Además nos ha
prestado un espectacular 85mm f/1.4 proveniente de su stock de
segunda mano (al cual soy adicto), un tremendo pedazo de vidrio
que despertaba miradas de envidia de casi todos los guiris fotógrafos
que corrían estos días por Barcelona. El que lo quiera, que se
de prisa, que solo había uno...
Pero volviendo a la cámara, ¿tiene argumentos reales para
competir la 5D con los modelos de las grandes marcas? Vamos a
verlo...
CONSTRUCCIÓN Y MANEJO
Al sacar el cuerpo de la caja
la primera impresión es muy positiva, la construcción es sólida
y tiene todo el aspecto de una cámara seria, con un diseño de bloques cuadrados,
poco redondeado que la hace parecer clásica (o antigua dirán
los amantes de la modernez...). Después de quejarme amargamente
de la empuñadura de la 350D, la última cámara que he probado,
el de la 5D es un cambio radical ¡esta me parecía grande!
Bueno, no lo es para manos medianas y grandes, pero para manos
muy pequeñas puede llegar a serlo. La verdad es que con un par
de días de uso llegas a cogerle la postura correcta y se puede
sostener perfectamente la cámara con solo una mano, con cuatro
o incluso tres dedos. El balance es muy bueno incluso con
objetivos pesados. Casi toda la empuñadura y el espacio para el
pulgar están forrados con una lámina de goma que mejora el
tacto y el agarre.

No presenta puntos frágiles y parece que
pueda soportar muy bien el uso intensivo sin desgaste. Lo único
que quedará marcado será la goma de la empuñadura, por
rozamiento o por las uñas en la parte interna. La montura de la
cámara es evidentemente metálica, pero, oh sorpresa, tras el
aro, los encajes son de plástico. No tiene porqué ser malo,
pero para el profesional que va a cambiar de objetivo unas 10
veces diarias sin duda la 7D es la opción prioritaria. Para el
aficionado no tiene más importancia. En conjunto un cuerpo tan sólido
como los mejores, la Nikon D70 o la Olympus E-300.

Si la ponemos
en marcha (solo 1 segundo de espera) y miramos por su visor,
continúan las sorpresas agradables, el visor es excelente,
grande y luminoso, tuve oportunidad de compararlo directamente
con el de la Canon 350D (una en cada ojo) y la diferencia es
importante a favor de la 5D. Simplemente con ella se podía enfocar
manualmente con facilidad y con la otra no. Un sensor en el
exterior del visor apaga automáticamente la pantalla cuando
miramos por él. La 5D tiene 9 puntos
de enfoque, uno central, cuatro en cruz a su alrededor y cuatro
más en las esquinas cubriendo aproximadamente 2/3 del
fotograma. Al activarse cada uno de ellos se iluminan brevemente
en rojo. La verdad es que esta iluminación es poco visible en
ocasiones y es recomendable hacer uso de la (insólita) función
de alargar la visión del destello en rojo, desde el menú de
configuración.

La información en el visor es la acostumbrada,
velocidad, diafragma, compensación, etc. y alguna que no lo
es tanto como las barras que nos indican si el AntiShake está
trabajando, o que cuando se cambia un parámetro, como
por ejemplo el ISO o el WB, ¡se ven en el visor los valores! Un
10 para KM. Esto permite hacer los cambios sin despegar el ojo
del visor. La disposición de mandos y botones es bastante
interesante y realmente diferente de la de otras marcas.

Para
empezar el botón de puesta en marcha está en el lado
izquierdo, por lo que se necesitan las dos manos para activarla,
pero este detalle permite liberar espacio para ubicar los
botones correspondientes a las funciones más "fotográficas"
muy cerca del pulgar y el índice: las ráfagas, el ISO, el
bloqueo de exposición, la compensación y el botón Función se
presionan con mucha rapidez. A destacar también que el botón
Función accede a los parámetros fotográficos principales en
el menú y también de forma muy cómoda. En la práctica esto
nos lleva a un manejo de la cámara muy fácil y intuitivo
cuando estamos fotografiando y deseamos cambiar algo. No hay
nada escondido en el fondo de un menú, a todo se accede en como
máximo un par de segundos. Otro ejemplo de esta inmediatez está
en el mando externo de balance de blancos, un dial con un botón
en el centro que permite escogen entre las preselecciones, el
automático, el manual o los grados kelvin (con posibilidad de
variar la magnitud magenta-verde). El resto de botones
se encuentra en la parte izquierda, el acceso al menú, el
cambio de modo de visualización, el borrado y el acceso a la
revisión de imágenes. Una pequeña rueda para cambiar las
selecciones, justo delante del botón disparador y un disco metálico
con las cuatro (en realidad ocho) direcciones y con el botón OK
en el centro al lado de la pantalla completan la lista de mandos
de la cámara. Bajo el objetivo un pequeño botón activa la
visualización de profundidad de campo. Todos los botones tienen un tacto excelente,
preciso y rígido y los diales son muy firmes, casi demasiado y
requieren de algo de esfuerzo para girarlos, lo que previene
cambios accidentales, probablemente después de un tiempo de uso
se dulcificaran un poco, pero no creo que demasiado. El disco
metálico, muy similar al de la KM-A2 que probamos hace ahora 1
año [>>Ir>>] ha sido criticado por algunos probadores,
pero a mi me pareció perfecto, mucho mejor que los habituales
cuatro botones de dirección.
La cámara no tiene un LCD
monocromo que informe de las opciones escogidas y las enseña en
la gran pantalla de 2 pulgadas. En esta tarea se merece un
sobresaliente, gracias al gran tamaño de los números y símbolos,
a los dos modos de visualización, uno más simple y otro más
completo y también, porqué no, por una pijada que encima es útil,
la visualización gira si pones la cámara en vertical...
 
Lamentablemente este sobresaliente se ve rebajado notablemente
cuando utilizamos la pantalla para la revisión de imagen: en
cuanto a nitidez es solo correcta, pero el ángulo de visión es
demasiado estrecho tanto en vertical como en lateral, y lo más
problemático, no es del todo fiel al color real de las imágenes, ni a
su luminosidad y contraste. Los primeros días de la prueba
estaba preocupado por la exposición porque lo que veía en
pantalla era muy inestable, pero al descargar las imágenes en
el ordenador, la exposición era correcta, el problema estaba en la
pantalla.

Respecto a las conexiones y
tapas, la solución es extremadamente limpia, solo una conexión
externa en el lado izquierdo, y otra para la alimentación en la
parte posterior, las dos muy pequeñas y perfectamente selladas
y el resto está dentro de la tapa de la tarjeta de memoria, que
cierra con un doble movimiento y por tanto no se puede abrir
accidentalmente. La conexión USB es 2.0 de verdad y es muy
rápida, ningún problema para descargar. El flash se levanta con una pestaña y es muy
similar al de otras reflex de gama baja y media, suficiente pero
nada del otro mundo. Sube lo suficiente como para evitar los
ojos rojos casi siempre y ejerce las funciones de luz de apoyo
al enfoque cuando es necesario y está desplegado.

Si seguimos desempaquetando, y
extraemos el objetivo sorprende por su reducido tamaño, y también
por su construcción realmente básica, es de plástico (incluso
se ven las rayas del molde), es muy ligero y la montura ni
siquiera es metálica. En su aspecto está al nivel del 18-55
que Canon ofrece como kit y algo por debajo del 14-45 de Olympus.
El giro del anillo del zoom es suave pero poco amortiguado, y el
estrecho anillo de enfoque está situado en la parte frontal y
gira con la misma, de
nuevo como el 18-55 de Canon. Cuando se introduce en la montura
y se gira a su posición normal se oye un sonoro ¡clack! del
conector del motor de enfoque.
ACCESO A LAS FUNCIONES
PRINCIPALES
ISO: botón más dial,
inmediato. WB: botón más dial, inmediato. Velocidad y
diafragma: dial en cada modo, inmediato y en programa se conmuta
de una a otra con el botón de compensación. Compensación de
exposición: botón más dial, inmediato. Revisión de
histograma tras la toma: se puede dejar como página activa de
la revisión automática, si no, es un toque de botón. WB
personal: dial de selección, botón y disparo, PERFECTO. A ver
si aprenden en Canon. Medición puntual: se puede programar un
botón para que la haga. PERFECTO. El resto de funciones fotográficas a través
del botón Función: área de enfoque, tipo de enfoque, medición,
compensación de flash, modo de color (incluye contraste,
saturación y sharpening), PERFECTO. Una de las cámaras de
aficionado con más facilidad de acceso a los controles, solo
superada por las más profesionales KM 7D y por la E-1 de
Olympus a base de un montón de botones.
MODOS Y MENÚS
En cuanto a los modos de
disparo, los normales de automático total, programa
modificable, prioridad al diafragma, a la velocidad, manual y
escenas (solo cinco).
Con el botón Función
accedemos a la selección del área de enfoque, que puede ser
manual, solo el central o automática. En su configuración
manual se selecciona con el disco metálico en ocho direcciones
las cuatro cardinales más los cuatro ángulos y funciona rápido
y bien, igual que el joystick de la 20D. En el tipo de enfoque
podemos elegir entre continuo, simple, automático o mixto
manual más automático. En la medición tenemos la programada,
la promediada y la puntual. También accedemos a la compensación
de flash, y finalmente al modo de color que incluye lo que Canon
denomina parámetros, es decir la combinación de contraste,
saturación y sharpening, con varias preselecciones
modificables. Después de la primera toma de contacto subí un
punto la saturación, porque me parecía algo baja. Al cabo de
un par de días la devolví a su posición central. Todo son
gustos.

En el menú de selección de
ISO, que va de 100 a 3200, se incluye una opción de ISO automática
y dos modos especiales, el HI y el LOW, que corresponden a
curvas de luminosidad especiales para motivos claros (high key)
y para motivos oscuros (low key) en los cuales respectivamente
se cuidan las zonas más iluminadas para evitar
sobre-exposiciones y más oscuras para mejorar la reproducción
de las sombras. Los estuve probando con un cierto detenimiento y
pude comprobar su efecto. Es una
opción interesante pero que requiere un tiempo para descubrir
sus verdaderas posibilidades. En la sección "Técnica"
los analizaremos con algo de detalle.
Por lo que respecta al flash
integrado, se puede seleccionar su acción a la segunda
cortinilla, reducción de ojos rojos, flash de relleno y
sincronización lenta. Con un flash dedicado de Minolta (la
zapata no es estándar y solo se pueden calzar los suyos) se
puede trabajar incluso en remoto sin cables y la sincronización
puede ser de alta velocidad en lugar de los 1/160 del flash
integrado.
En el menú propiamente dicho
se listan las diferentes opciones de configuración de la cámara,
divididas en tres submenús, con diferentes páginas cada uno de
ellos, con lo que curiosamente no son fáciles de usar ni
inmediatos. Hay que entrar en cada uno y la organización no
acaba de ser clara, con lo que se hace largo y confuso en su
utilización. Hubiera sido mucho mejor una sola lista como en la
Canon 20D. Este es el único punto realmente criticable en el excelente manejo
de funciones de la cámara. Entre las opciones hay todo tipo de
personalizaciones posibles (incluso la duración del destello de
los puntos de enfoque, como hemos dicho), pero no encontré el
bloqueo de espejo... (Actualización 13 de noviembre: Yaniel
Cepero nos escribe explicando que está integrado en el self-timer
de 2 segundos, gracias) una opción importante para quien fotografíe
con trípode y busque la máxima nitidez. Claro que precisamente
el fuerte de esta cámara es su utilización SIN trípode.
En la revisión de fotos con el
primer toque de botón se va hasta la ampliación máxima,
perfecto, porque es justamente lo que buscamos la mayoría de
las veces, y con el botón de alejar se va paso a paso. Lo que
es menos habitual es que no salte de la foto individual al
mosaico de miniaturas con este botón también, y haya que ir al
de visualización. Para pasar de foto a foto se utilizan los
laterales del disco y para las diferentes pantallas de información
sobre cada foto, el disco hacia arriba. El disco hacia abajo
gira la imagen, algo que puede ser útil pero que queda algo
extraño. Una vez ampliada se puede pasar de foto a foto con la
rueda frontal, ideal para comprobar la nitidez y el enfoque en
fotos tomadas en serie.
Por lo que respecta a la
calidad de imagen, podemos escoger entre raw, raw+jpg, o jpg, y
este en tres compresiones, Extra Fine, Fine y Estandar. Dada la
calidad excelente de la modalidad Fine, utilizamos esta, que nos
da ficheros generalmente de entre 2 y 3 megas.
RETRATOS
Buena nota en conjunto. Su
color no demasiado intenso da tonos de piel muy agradables tanto
con luz solar como con flash. El 18-70 en su rango de
teleobjetivo funciona bien, aunque me dio la impresión, comparándolo con otros objetivos que tenía
disponibles, que
en realidad no es un 70, sinó probablemente algo más cercano a
un 65.
El desenfoque es agradable, la captura de detalle y la nitidez
son correctas, sin sobresalir
especialmente y el Anti-Shake demuestra su utilidad en luz tenue
permitiendo disparos lentos (1/10 en el ejemplo siguiente). Sin
embargo hay que hacer notar que el Anti-Shake elimina los
movimientos de la cámara, pero no los del sujeto, y así con
velocidades lentas y objetos o personas en movimiento el anti-Shake
es inútil.

En el retrato con flash tuve
una anécdota curiosa. Como muchos flashes, la Minolta da un
primer disparo menos intenso que sirve para hacer la medición y
un segundo para iluminar. En la mayoría de cámaras prácticamente
es inapreciable el lapso de tiempo entre uno y otro. En la
Minolta en cambio tarda una décima de segundo, con lo que a
algunos modelos hipersensibles, como en este caso, ¡les da
tiempo a cerrar los ojos! No me pasó nada más que con esta
persona, pero fue un suplicio conseguir un retrato con flash...

Probé también el 85mm f/1.4
que demostró valer su peso en oro para retrato, desenfoque
perfecto a diafragmas muy abiertos, como
en la primera foto nada menos que a f/1.4,
con profundidades de campo mínimas. Nitidez muy buena ya a
partir de f/2.0 como en la segunda foto y superlativa a f/8,
como en la tercera (no tiene máscara de enfoque). Por cierto con flash y sin problemas. A destacar
también el ruido bajísimo de las dos primeras, teniendo en cuenta que
están hechas a 800 ISO.



En resumen buena nota,
especialmente si utilizamos algún objetivo especial, como el
85mm o los más asequibles 50mm f/1.4 o f/1.7.
NATURALEZA Y
PAISAJE
Para la foto de naturaleza se
necesita un sensor con buena resolución y nitidez, un procesado
que de buen color y objetivos nítidos de esquina a esquina además
de controlar las aberraciones cromáticas. En el caso de la 5D
se dan todos los factores en buena medida. El sensor y el
procesado de la imagen son muy buenos, el objetivo del kit
ofrece una buena captación de detalle con una nitidez correcta. El color puede parecer
algo bajo de saturación en ocasiones pero es muy equilibrado. El ruido en
sensibilidades bajas y medias (100-400) las más utilizadas en
el paisaje, es prácticamente invisible y no constituye un
problema. Unos ejemplos.



La única situación donde
encontramos un ruido por encima de lo deseado en sensibilidades
medias fue en los cielos de tonos oscuros, donde a 400 ISO se
aprecia algo de ruido cromático, pero en niveles aceptablemente
bajos.

El estabilizador de imagen es
una gran ayuda para trabajar con diafragmas algo más cerrados
sin la necesidad de un trípode y poder utilizar profundidades
de campo mayores. Sin embargo, en días ventosos
la vegetación puede salir movida al utilizar velocidades bajas y esto no lo
puede compensar el estabilizador, al igual que en retrato.

El 18-70 se demuestra como un
objetivo bastante versátil y da una calidad correcta, quizás
algo mejor en angular que en teleobjetivo en cuanto a captación
de detalle.
Uno de sus puntos fuertes es que no da aberraciones cromáticas
notables ni en las condiciones más adversas: a contraluz en
angular con el diafragma abierto del todo, como podéis ver en
el siguiente recorte. Un comportamiento sorprendente
para una óptica tan básica y que en este aspecto deja muy por
detrás a objetivos
tan conocidos como el 17-85mm de Canon.
El procesado de la imagen es
muy neutro y los niveles de sharpening o nitidez (en realidad
microcontraste) que aplica la cámara por
defecto son bastante bajos. Para hacer más visible todo el
detalle extraído hay que subir el parámetro de nitidez en la cámara
o, mejor todavía, aplicar máscaras de enfoque algo más
sofisticadas en Photoshop, aquí tenéis un recorte de un jpg
con el sharpening normal de la cámara a la izquierda y con una
máscara de enfoque de 250, 0.3, 0 en Photoshop. Como veis el
resultado es muy bueno.
ARQUITECTURA
En arquitectura necesitamos de
nuevo un
sensor con gran nitidez, buen procesado de color, ruido muy bajo
para las superficies uniformes y poca distorsión en el
objetivo. El sensor tiene un buen procesado con ruido muy bajo y
una buena nitidez si utilizamos objetivos de máxima calidad. En
cualquier caso, de nuevo una moderada máscara de enfoque nos
ayudará sensiblemente.
En el siguiente ejemplo se
puede apreciar la
distorsión habitual en 18mm (equiv. 28.) ligeramente inferior a
la de sus competidores, por ejemplo el 18-70 de Nikon o el 17-85
de Canon.

En este ejemplo podéis ver una muestra de su sorprendente buen
comportamiento en las esquinas en angular, sin aberración
cromática ni degradación del detalle, en este caso a f/5.6.

Unos cuantas más de arquitectura.


Mientras que, como
hemos visto repetidamente, en
gran angular la nitidez del 18-70 es bastante buena, en
teleobjetivo no lo es tanto. Para ver hasta donde llega el
sensor no hay más que ponerle un objetivo delante de la calidad
del 85mm f/1.4: recorte al 100% directo de la cámara a f/8, a
la izquierda el zoom y a la derecha el 85mm.


Desde luego la diferencia es
notable...
En cuanto al balance de
blancos, en interiores con luz
artificial es tan fácil hacer una medición manual que
casi se convierte en una opción inexcusable. A pesar de ello no
hay que despreciar los resultados del balance automático que dio valores bastante correctos,
cálidos como en prácticamente todas las cámaras,
pero todavía dentro de lo aceptable.

En cuanto a la exposición, yo
recomendaría estar muy atentos a ella porque
prioriza el punto de enfoque como punto de medición de
referencia y en motivos con fuerte contraste se pueden producir zonas quemadas
con una cierta facilidad, como el pavimento en la siguiente foto.
Es muy conveniente comprobar el histograma en casos de alto
contraste porque la imagen de revisión en pantalla
puede engañar. En casos como este, además de ajustar
exactamente la exposición, la opción de tirar en raw nos
permite dominar mejor las altas luces. Otra alternativa en jpg
puede ser utilizar el modo "High" como veréis más adelante.
Una de las situaciones en que
brilla especialmente esta cámara es en interiores poco
iluminados y sin trípode, muy común en fotografía de viajes.
El estabilizador de imagen y la excelente respuesta en ISO altas
nos permitirá fotos de gran calidad sin demasiado esfuerzo, por
ejemplo en estas fotos de la Catedral de Barcelona, que son las
dos mejores de una serie de seis. Con estos valores
(1/3"-1/5") y
dependiendo del pulso de cada uno, se puede tener una ratio de éxitos
de una o dos de cada tres.
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1/5"
a f/6.3 y ISO 800 |
1/3"a
f/6.3 y ISO 800 |
ESTUDIO Y MACRO
Las grandes ventajas de la 5D,
precio, acceso a funciones, respuesta a ISO altas y
estabilizador, no son precisamente necesarias en el estudio.
Además por robustez la 7D parece una alternativa más adecuada
para el uso profesional. Si se tiene una buena base de objetivos
Minolta, por supuesto puede ser una cámara utilizable, pero
parece más razonable esperar a la más que probable 9D que
debería aparecer en el 2006. Para los no minolteros, hoy en día los 6mpx han quedado
algo justos para trabajo en estudio y ya hay propuestas muy
solventes y relativamente asequibles que van bastante más allá,
como la Canon 5D, la Nikon D200 o la Fuji S3.
En cualquier caso, con un poco
de trabajo en el postproceso es capaz de una nitidez similar a
la de sus competidoras directas, por ejemplo la D70 o la
E-300/500. En estas tres imágenes hemos trabajado con
diferentes programas para sacar el máximo de cada una con su
correspondiente objetivo de kit. A la
izquierda la Konica Minolta 5D partiendo
del jpg y dándole una máscara de enfoque en Photoshop de 250,
0.5, 0. En el centro la Nikon D70 sin máscara de enfoque adicional (no la
necesita), pero corrigiendo niveles y curvas. A la derecha la Olympus
E-300 partiendo de un raw convertido en Adobe Camera Raw con
valor de nitidez 75.
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| Konica Minolta 5D |
Nikon D70 |
Olympus
E-300 |
Nada mal, como podéis ver.
Cierto que los 8mpx de la Olympus permiten algo más de detalle,
pero las dos de 6mpx no están nada lejos.
Para la fotografía de macro a
nivel aficionado, el 18-70 evidentemente no es el objetivo
ideal, como ningún kit, pero en cualquier caso,
para tratarse de un objetivo generalista, se comporta
de forma suficiente para la típica foto de florecillas.

REPORTAJE Y ACCIÓN
Desde luego la 5D en foto de
reportaje o la típica foto de viaje, se encuentra en su
ambiente. Su fácil manejo, su polivalencia y la capacidad de
trabajar bien a ISO muy diferentes y sin trípode, la hace una cámara
especialmente interesante en este ámbito. Un poco ruidosa, eso
sí, el ¡clok! del espejo es fácilmente perceptible. También
el autofocus es algo más ruidoso que la media, pero este lo
oiremos solo nosotros. El
objetivo, como ya hemos comentado es lo suficientemente
versátil para afrontar situaciones muy diferentes.







Si además contamos con un
objetivo como el 85mm podemos trabajar con profundidades de campo
muy reducidas, nitidez muy alta y desenfoques muy suaves, lo que
nos lleva a resultados excelentes.


Trabajando con
estas profundidades de campo tan reducidas gracias a diafragmas
muy abiertos, la capacidad de separación del motivo del fondo
es muy remarcable.

Para foto de acción, si
trabajamos en jpg tenemos ráfagas interminables a tres disparos
por segundo. Con una tarjeta Sandisk Ultra II, en jpg Extra Fine
tenemos 24 fotos en 8 segundos. En Fine, el que hemos utilizado
normalmente, más de 100 seguidas. En raw se hacen 5 en poco menos de 2 segundos
y luego una foto más cada segundo y medio o dos segundos. En raw+jpg se consiguen 3 en un segundo y después una foto más cada segundo y
medio o dos segundos.
El autofocus continuo funciona bastante bien y es
capaz de seguir los objetos en movimiento sin demasiados
problemas. En cualquier caso un teleobjetivo será una compra
casi obligatoria. El 100-300 APO tiene una excelente reputación
entre los usuarios de Minolta. Probé un 70-300 básico de la
marca y la verdad no está en absoluto a la altura de la cámara,
no lo recomiendo, mucho mejor ahorrar y ir a por el APO o a por
un objetivo independiente de calidad.

NOCTURNAS
De nuevo su estabilizador de
imagen nos permite fotos insospechadas. Probé con el 85mm a f/2
tirando a 1/5" en ISO 400 y después de unos cuantos intentos conseguí una
suficientemente nítida.

A 1/13" salió a la
primera. ISO 400.

Buscando el más difícil todavía,
utilicé el 300mm con una velocidad de 1/25" y 1600 ISO a ver que
pasaba.
Una cuarta parte de la serie es aceptable.

Desde luego con motivos en
movimiento no se puede aplicar el estabilizador, pero si hacemos
series un
poco largas y simplemente descartamos todas las que salgan
movidas, los límites para esta cámara están muy altos en la
fotografía con poca luz.
En conjunto, los resultados son
muy buenos. El ruido es bajo incluso a 1600 ISO sin necesidad de
activar la reducción de ruido en exposiciones superiores a un
segundo.
TÉCNICA
¿Tirar en jpg o en raw? Los dos formatos
tienen ventajas e inconvenientes. El jpg se puede leer
sin problemas en cualquier entorno y ocupa menos, por el
contrario es un formato que comprime la información con
un porcentaje de pérdida. El raw nos permite modificar
aspectos del proceso de la imagen (nitidez o sharpening,
balance de blancos, etc.) manteniendo toda la calidad del
original, pero no es posible leerlo sino es con
programas específicos, que luego permiten su paso a tif
y jpg. En realidad el raw es la
información que capta el sensor sin ninguna
manipulación, son los datos en bruto que podemos luego
"revelar" en casa en nuestro ordenador.
Lamentablemente el software que
proporciona KM con la 5D no es una maravilla. Incluye un paquete
de edición de origen Kodak que no merece comentario, un
software de control de la cámara desde el ordenador y una versión
limitada del programa Dimage Master, la versión Lite. Es una
auténtica lástima porque buena parte de la versatilidad del raw se pierde con
este conversor que solo permite escoger entre las parámetros
que tiene la cámara y que además es tan lento que tarda entre
10 y 15 segundos en cada modificación que se hace en la imagen
(en RSE por contra es instantáneo...). Su
utilidad real se limita al retoque de la
exposición.


Intenté
instalar la versión completa, pero la versión de prueba no
funciona todavía con la 5D, con lo que no pude utilizarlo
adecuadamente. Tiene buena pinta, pero probablemente será
también muy lento en el procesado de raws. Así pues habrá que esperar a que
programas como Adobe Camera Raw o Raw Shooter Essentials, dos de los
mejores actualmente, den soporte al formato de la 5D. En cualquier caso se trata de una cámara que permite
trabajar con facilidad en jpg, por ejemplo con las exhaustivas
opciones de WB o con las curvas específicas Hi y Low para imágenes
de clave alta y clave baja. Vamos a hablar de ellas.
La verdad es que las utilicé
simplemente por probar que era exactamente lo que hacían, y
efectivamente corresponde a lo publicitado. El modo Hi,
correspondiente a unos 200 ISO, está especialmente indicado
para imágenes de clave alta, es decir con una total
predominancia de los tonos claros y promete un rendimiento más
suave y cuidado en las luces, evitando que sean quemadas por
sobreexposición. El modo Low con una sensibilidad de 80 ISO,
es lo contrario, cuida la reproducción con una adecuada gradación
de las sombras para imágenes donde los tonos oscuros son los
mayoritarios. Esto se consigue en el modo Hi con la
subexposición de 1 diafragma (100 a 200 ISO) y la modificación de la curva
que se aplica a los datos de la imagen raw subiendo los tonos
medios para conseguir una
imagen jpg, prácticamente igual pero con mejor respuesta
dinámica en las altas luces. En el modo Low funciona
exactamente al revés, se sobreexpone en un tercio de diafragma
(de 100 a 80 ISO) y se modifica la curva para mantener las
sombras abiertas pero resituando los tonos medios en sus valores
normales. Todo este proceso es algo que algunas Nikon podían hacer
individualmente cargando curvas específicas. Puestos en el día a
día, los resultados son muy interesantes porque no son
aplicables sólo a imágenes de clave alta o baja, sino a
cualquier imagen con un efecto apreciable. En el caso del modo
Hi conservando las luces sin quemarlas tanto, a costa de un casi
inapreciable oscurecimiento general de la imagen. Por contra el
modo Low abre las sombras que en lugar de ser profundas y
oscuras, se convierten en medias y llenas de detalle. Vamos a
verlo:
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Exposición
normal |
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Exposición
Hi, se puede ver perfectamente como en las luces de la
puerta del fondo se conserva detalle, perdido en la
exposición original |
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Exposición
Low, sombras mucho más abiertas |
Otro punto a tener en cuenta
con la 5D y su nitidez es la influencia que en ella ejerce la
ISO seleccionada. Parece claro que la cámara a medida que se
selecciona una sensibilidad más elevada, va bajando los niveles
de sharpening aplicados y es posible que active también una
ligera reducción de ruido por firmware en la conversión a jpg.
En
los siguientes recortes al 100% la reducción de la nitidez se
empieza a notar a 400 ISO y a 800 ya es evidente. Respecto al
ruido, ya se ha comentado, resultados excelentes hasta 1600 ISO
e incluso muy notables a 3200.
CONCLUSIÓN
Desde luego, últimamente casi
todos los productos que están saliendo al mercado en el
segmento del fotógrafo aficionado avanzado tienen una calidad
remarcable. O por lo menos la tienen los que hemos decidido
probar. Porque determinadas cámaras ya ni las pedimos... Konica-Minolta se suma con la 5D a Nikon, Canon y
Olympus a las fábricas que tienen cámaras de muy buena calidad
en los escaparates por un precio medianamente asequible. Por
supuesto ninguna de ellas es perfecta, cada una tiene sus
ventajas y pequeños defectos. En el caso que nos ocupa la
Konica-Minolta 5D tiene muchas cartas a favor: estabilizador
integrado, buen sensor y excelente procesado de imagen, con
niveles de ruido muy bajos en toda la escala de sensibilidades,
visor grande y luminoso, cuerpo con construcción robusta y
magnífico acceso a funciones, precio muy ajustado... ¿Y cuales
son los inconvenientes? pocos, la verdad. Ofrecer 6mpx cuando
otros ya ofrecen 8 (a pesar de que la diferencia en la realidad
es poca), una pantalla que es muy grande pero no rinde lo
debido ni en nitidez ni en fidelidad, un software de procesado
de raw poco útil y finalmente un inconveniente un poco más
etéreo: las dudas que puede provocar invertir en un sistema de
una marca pequeña en tiempos turbulentos. A esto hay que
añadir una gama de objetivos con una
merecida fama de calidad, como hemos podido comprobar con el
85mm f/1.4, pero que tiene también algunos vacíos como la
ausencia de equivalentes digitales para los actuales 28-75mm
f/2.8 o 24-105mm f/3.5-4.5.
Tomando todo esto en cuenta,
cabe concluir que la Konica-Minolta 5D es en definitiva una opción
extraordinariamente interesante dentro de su gama de precios
porque ofrece algo (estabilizador en el cuerpo) que nadie más
tiene y que la convierte por ejemplo una perfecta cámara de viaje.
Si tuviera que ponerle nota la
5D se llevaría un sobresaliente (sin matrícula) y su objetivo
un notable.
Y si dudáis entre la Konica-Minolta
5D y la Canon 350D con el 17-85mm estabilizado, su competidora
técnicamente más cercana, dentro de unos días espero publicar
una comparativa directa
y detallada.
Como siempre podéis consultar
las fotos a tamaño completo con los datos exif en la sección galerías [>>Ir>>]

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