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| LA BATALLA DEL
RAW Por: Albert_ Sierra Hace
más o menos un mes saltó el escándalo y QUESABESDE
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lo recogió inmediatamente: Adobe acusaba a Nikon de cifrar sus
archivos RAW y Nikon se defendía argumentando que eran accesibles
como siempre a través de su software para programadores. Muy
bien, pero… ¿nos afecta todo esto a los fotógrafos normales? ¿Tenemos
que escandalizarnos, o es una tormenta en un vaso de agua? Algunas de
las claves, en las líneas que siguen. A
primera vista, puede parecer que ésta es una discusión puramente técnica
que a los fotógrafos de a pie nos deja fríos. La mayoría ni
siquiera entendemos de qué narices están discutiendo. Y
esta aproximación es correcta, en parte, porque este conflicto no
afecta directamente más que a unos pocos profesionales que usan unas
determinadas cámaras (Nikon D2X y D2Hs) y un determinado software
(Adobe Camera Raw en Photoshop), en el cual el balance de blancos que
determinó la cámara no está disponible y se tiene que seleccionar
de forma manual. Algo
que precisamente muchos de estos profesionales ya hacían, porque esa
era una de las ventajas básicas de trabajar en RAW: poder cambiar con
precisión el balance de blancos. En realidad, de entre estos
profesionales sólo afecta a aquellos que hagan conversiones en bloque
manteniendo el balance de blancos de la cámara. Práctica poco
frecuente, la verdad, porque si lo vas a mantener en bloque, casi que
puedes trabajar en JPEG... ¿Y
eso es todo? ¿Tanto ruido para tan pocas nueces? Pues no, porque este
pequeño incidente es simplemente la minúscula punta de un iceberg
enorme, capaz de hundir unos cuantos transatlánticos. Si
nos sumergimos bajo el agua, veremos que bajo esa pequeña apariencia
el iceberg esconde una segunda capa: la batalla entre dos grandes
empresas, Nikon y Adobe, por quedarse con una presa, nuestro dinero.
La imagen es como la del chiste en que el paciente coge por las partes
blandas al dentista que está a punto de intervenirle y le dice entre
dientes: ¿Verdad que no vamos a hacernos daño…? Nikon
querría que compráramos el Capture en vez del Photoshop, y empieza a
poner pequeñas trabas a Adobe. Ésta contraataca muy hábilmente
levantando a toda la comunidad fotográfica en manifestación a las
puertas de Nikon. Entre
otras cosas, es interesante ver cómo se han puesto cara a cara dos
estrategias opuestas: la de la más japonesa de las marcas japonesas,
marcada por el orgullo de empresa y la opacidad, frente a la de la más
estadounidense de las empresas estadounidenses, basada en el
conocimiento exhaustivo del cliente (nosotros) y el prestigio de sus
directivos y creadores (Thomas Knoll, por ejemplo). A
ver quién es más fuerte. De momento, la cosa no ha pasado de un leve
apretón en la entrepierna y un par de movimientos con la jeringuilla
de la anestesia. Y muy probablemente no pasará de aquí, porque las
dos se pueden hacer mucho, pero que mucho daño. ¿Comprarías
Photoshop si no diera cobertura a las cámaras Nikon? ¿Y comprarías
una Nikon si no pudieras utilizar Photoshop con las fotos? Mal
asunto… Si
nos sumergimos un poco más, veremos que ésta no es sino la primera
batalla de una confrontación que todavía no ha empezado realmente,
pero que se empieza a oler en el ambiente: el choque entre las marcas
fabricantes de cámaras y las empresas de software de imagen. Al
parecer, la nueva legislación sobre patentes aplicable al software en
los Estados Unidos, Evidentemente,
las marcas de cámaras podrían pedir un canon económico a las
empresas de software, y éstas lo solucionarían pagando, pero esto
implica también mucho dinero por el que pelearse. La
fotografía digital está formada por estos dos sectores que están
condenados a entenderse, pero antes de hacerlo lucharán entre sí por
cada céntimo de nuestros bolsillos. En cualquier caso, es una guerra
de la cual sólo hemos visto el comienzo. Si
profundizamos todavía más, obtendremos una nueva perspectiva: la del
problema del formato RAW, o mejor dicho, "los formatos" RAW.
Después de unos años de tanteo y gracias al rápido desarrollo y la
espectacular mejora de los programas de conversión de ficheros RAW
(Nikon Capture, Canon Digital Photo Professional, Adobe Camera Raw,
Capture One, RawShooter essentials, etc.), ha quedado claro que
cualquier fotógrafo que aspire a la máxima calidad debe trabajar
sobre este formato. Pero
el hecho es que cada marca -y casi cada cámara- tiene un formato RAW
diferente. En la actualidad, hay activos más de cien, con los
predecibles problemas de compatibilidad y duplicidad interminable de
software. Hace
sólo unos meses se presentaba un formato que pretende llegar a ser un
estándar para la industria fotográfica. Lo ha creado -oh, qué
casualidad- Adobe, lo ha llamado DNG Digital Negative (que listos son
los condenados...) y lo ofrece gratuitamente a la comunidad fotográfica.
Un gran servicio a la humanidad. Si
lo hacen ellos y lo dan gratis, por algo será, y es precisamente
porque si se llegara a adoptar, su vida sería mucho más sencilla.
Thomas Knoll dirigiría un equipo que haría el mejor programa para su
tratamiento (y que todos compraríamos) y las marcas de cámaras tendrían
algunas armas menos en las manos. Pero…
o mucho me equivoco o pedirles a los fabricantes de cámaras que
adopten el estándar de Adobe es casi como pedirles a Canon y Nikon
que utilicen la misma bayoneta porque así nosotros podríamos montar
los objetivos que quisiéramos en cada una. O sea, poco probable. Que
la única marca que ha declarado que adoptará el DNG de Adobe como
formato nativo sea Leica sólo nos dice que en la compañía alemana
están con el agua al cuello y que se han tenido que agarrar a algo sólido
que tenga lo que a ellos les falta: un futuro asegurado. Pero
todavía podemos bajar más, hasta el fondo del iceberg, y allí la
oscuridad empieza a dar miedo. Cada vez más fotógrafos,
profesionales y aficionados, trabajan en RAW por su versatilidad y
calidad. El
RAW es, indiscutiblemente, el auténtico negativo original de la
fotografía digital porque conserva todos los datos de la toma fotográfica
y permite su "revelado" de formas muy diferentes. Por eso, a
la hora de planificar la conservación a medio y largo plazo de
nuestras fotos, la estabilidad en el tiempo de este formato es
crucial. Si
miramos hacia el futuro, lo que se otea en el horizonte es la
permanencia de dos, tres, cuatro o cinco grandes marcas y la
desaparición o absorción del resto. No hace falta recordar los
nombres ilustres que ya han pasado a mejor vida o los que están hoy
por hoy en situación financiera delicada. Kodak
acaba de anunciar que deja de fabricar réflex profesionales y que dará
soporte a sus clientes durante nada menos que… ¡ 3 años! ¿Y luego
qué? ¿Qué pasará dentro de 10 años con esos ficheros RAW? Y
estamos hablando de una marca que sobrevive. Imaginad qué pasará con
las que desaparezcan. Después
de un par de cambios de sistema operativo, aunque hayamos ido migrando
de soporte en soporte, ¿con qué vamos a abrir los ficheros RAW? Si
la información en cuestión es de De
hecho, hoy ya es muy difícil -por no decir imposible- abrir los
ficheros RAW de algunas de las primeras cámaras digitales
profesionales que se fabricaron, porque las marcas ya las han
descatalogado y nadie actualiza el software para ellas. Sin ir más
lejos, yo he tenido que tirar un escáner que funcionaba perfectamente
porque la marca que lo fabricó, que sigue existiendo y va viento en
popa, considera que es obsoleto. Desde hace un par de versiones de
Windows que no crea drivers para el mismo. La
permanencia de los archivos RAW sí es un problema grave, y no el
cifrado de un balance de blancos. Eso no es más que una pequeña
escaramuza. Lo
que ocurre es que este problema de base difícilmente se hace visible
porque vivimos en la ilusión de los avances que hace la fotografía
digital cada año y sólo miramos lo que está justo delante de
nosotros. No hemos mirado hacia atrás, hacia la breve historia de la
fotografía digital, ni realmente hacia delante, a medio y largo
plazo. Los
que sí lo han hecho, aunque de alguna forma mediatizados por la polémica
Nikon-Adobe, son los creadores del grupo OpenRaw
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que reclama la documentación exhaustiva y abierta de sus códigos y,
si cuela, la creación de un formato único. Ya
he escrito que esto último me parece muy poco probable. Si finalmente
las marcas accedieran a ello, difícilmente sería el formato de
Adobe, sino uno nuevo que ellas mismas acordarían. Otra cosa es que
las marcas lleguen a ofrecer los formatos RAW de forma abierta y sin
restricciones. Con todos, lo dudo, pero con los descatalogados, sería
mucho más accesible e igual de importante; por lo menos, permitiría
la creación de software de "arqueología informática" para
este tipo de tareas. Estamos
sin duda ante un tema muy delicado y en el que, ahora sí, todos nos
jugamos mucho. Nada menos que la conservación de nuestras fotos, es
decir, de nuestra obra y nuestro trabajo, para los profesionales, y de
nuestros recuerdos personales, para todos los demás. Publicado
en la web QUESABESDE
los días 10 y 17 de junio de 2005 [>>Ir>>]
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