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Sensor
APS La cámara se
construye alrededor de un elemento básico, absolutamente nuevo
en el mundo de las compactas, el sensor CMOS de 10.3 mpx de
tamaño 21.5 x 14.4 mm, es decir aproximadamente el tamaño que
hasta ahora han equipado las réflex digitales, muchísimo más
grande que el sensor de las compactas de 7 y 8 mpx que existen
en la actualidad y que miden como máximo 8.8 x 6.6 mm. ¿Y de
donde se ha sacado Sony un sensor con esta tecnología y con
este tamaño? De la manga no. Hace ya algún tiempo que Sony
experimenta con sensores CMOS en sus cámaras de video, y no hace
demasiado que Nikon presentó su cámara profesional D2X, que
para sorpresa de casi todos tiene sensor de fabricación Sony
CMOS de medida DX (23.7 x 15.7 mm) con 12.8 mpx. Así pues, Sony
lo que ha hecho ahora es desarrollar sobre la misma base tecnológica
una versión ligeramente más pequeña para equipar la R1. Las
ventajas de un sensor grande son conocidas por cualquier usuario
de réflex digital: un mayor rango dinámico (capacidad de
captar información en sombras profundas y altas luces en la
misma imagen) y sobre todo una mayor sensibilidad, lo que
permite imágenes sin ruido en sensibilidades medias y altas.
Concretamente en una compacta actual los niveles de ruido a 200
ISO son comparables a los de una reflex a 800 ISO o en algún
caso a 1600 ISO. A
destacar también que el sensor tiene un filtrado de color RGB
tradicional y abandona el RGBE (rojo, verde, azul y esmeralda)
que incorporó la 828 a bombo y platillo como una mejora
revolucionaria y que paradójicamente estaba en el origen de
algunos de los problemas de imagen de esta cámara. Pero
no es una réflex
Hace ahora un año escribí en
un artículo titulado "el futuro de las réflex
digitales" publicado en Que Sabes De [>>Ir>>]
lo siguiente:
Pues quizás haya alguna
sorpresa... Sony, por ejemplo. No, no creo que Sony lance una réflex
tradicional. De hecho, nunca han hecho nada tradicional. En el
ADN de la marca está la innovación y el ser diferentes de los
demás. Para lo bueno y para lo malo.
Puestos a especular, no
puede descartarse que Sony cree algún día una cámara de
objetivos intercambiables (un par de zooms Carl Zeiss, por
ejemplo), con visor electrónico y un sensor con un tamaño a
medio camino entre las compactas y las réflex actuales. Al fin
y al cabo, son los grandes suministradores de sensores del
mercado. Repito: esto es una especulación, sin ningún
fundamento ni rumor fiable que la sustente, pero yo estoy
convencido de que lo harán…
No me equivoqué demasiado. Una
réflex normal no es, desde luego. El sistema de espejo y
pentaprisma no se ha utilizado y en su lugar tenemos una
pantalla y un visor electrónico como en cualquier compacta. Es
la primera vez que un sensor de este tamaño tiene salida de
imagen en vivo a pantalla en una cámara normal (Canon
distribuye solo en Japón una 20D especial para astrofotografía
que lo hace y Fuji en la S3 Pro tiene un modo pero en B/N y de
solo 30").
Como en Sony siempre tienen que
innovar, han puesto la pantalla donde no lo había hecho nadie
antes, encima. Puede parecer un lugar extraño pero seguro que
los que tengáis la Sony 828 lo entenderéis perfectamente. Una
de las formas más cómodas de utilizarla era colgada del cuello
y con la cámara a la altura de la cintura, con el cuerpo
rotante girado hacia arriba. Es una posición muy estable y
totalmente discreta y recuerda a la de las cámaras de formato
medio (Hasselblads, Bronicas, etc.) El
ojo El otro punto
importante de la nueva Cyber-shot es su objetivo, equivalente a
un 24-120 f/2,8-4,8. Comparado con el que equipaba a su
antecesora, la 828 un 28-200mm f/2.0-2.8 puede parecer modesto
en rango y luminosidad, pero no debemos olvidar que la medida
del sensor que debe cubrir es mucho mayor y que para conseguir
un zoom con esos datos (¡200 f/2.8!) se habría tenido
que construir un objetivo enorme y tremendamente caro. Se gana
en angular, con un interesante 24mm y desde luego se pierde en
teleobjetivo, con un modesto 120 f/4,8. En esta ocasión, si
hacemos caso de las imágenes que producen los ejemplares de pre-producción
que están repartidos por Europa, se han evitado totalmente los
halos púrpura y las aberraciones cromáticas que tanto
perjudicaban las fotos de focales extremas en la Sony 828. Si
este logro se confirma en los modelos de producción habrá que
felicitar a Sony. Para que esto sea posible un factor a tener en
cuenta es que el objetivo, al no existir un espejo, puede estar
muy cerca del sensor, concretamente a solo ¡2,1mm! no ventiuno,
no. Dos coma un milímetros. Esto facilita el diseño de la
lente, mejora su rendimiento, incluso en las esquinas y permite
luchar mejor contra las aberraciones cromáticas. Parece que con
éxito. Desde luego para dotar a una réflex de aficionado de un
zoom que dé calidad de esquina a esquina hay que gastarse
bastante dinero, casi tanto como el que cuesta la R1
entera... La
conjunción de la nueva medida de sensor con la longitud focal
del objetivo nos proporciona una característica muy especial,
exclusiva hasta ahora de las réflex, una profundidad de campo
reducida a diafragmas abiertos, o en otras palabras, por ejemplo
fondos suavemente desenfocados en retratos, algo casi imposible
en una compacta de sensor pequeño. El
cerebro
Por lo que respecta al
procesado de la imagen, la novedad más interesante es el AGCS (Advanced
Gradation Control System, como odio estos nombres de márketing...)
una regulación automática de la curva de luminancia,
teóricamente capaz de redistribuir las gradaciones de luces,
tonos medios y sombras, en casos difíciles. Algo muy parecido a
las curvas manuales que se pueden cargar en algunas Nikon, como
la D70 y que tan populares son entre sus usuarios para hacer los
tonos medios algo más brillantes. Bueno pues en Sony funciona
solo, sin tener que cargarlo desde un ordenador. Algunos
otros detalles hablan de una cámara que guiña el ojo a los
aficionados avanzados y que pretende de alguna manera ser una
alternativa a las réflex. Por ejemplo el histograma cuádruple
(RGB más luminosidad), la alarma de sobreexposición, la
posibilidad de activar una retícula ortogonal en el visor para
evitar las fotos inclinadas, el modo de color Adobe RGB, etc. Las
piernas ¿Cuales
pueden ser sus puntos débiles? Indudablemente la rapidez de
respuesta. Difícilmente una cámara con visor electrónico
será capaz de resultados excelentes en foto de acción, y la R1
parece una cámara mucho más capaz para la foto de paisaje y
reportaje que para el deporte. Para empezar tiene una ráfaga de
solo 3 imágenes, una cifra decepcionante. Los autofocus de Sony
son de los más rápidos del mercado y en la R1 seguro que
también lo será, pero habrá que ver que tan cerca queda del
nivel de las réflex equivalentes. El tercer factor es la
velocidad de procesado, a que ritmo es capaz de liberar el
buffer, especialmente en raw, un formato que utiliza
extensivamente el público al que se dirige la cámara, y que
difícilmente tolerará una cámara que se bloquee durante
largos segundos. En
resumen
Altamente innovadora, como digo
inaugura una nueva categoría, situada entre las compactas y las
réflex, que aspira a recoger lo mejor de cada uno de los dos
mundos. Veremos si lo consigue, pero en cualquier caso parece
una cámara perfecta para el viaje, por versatilidad y calidad
de imagen, una competidora tremenda para cualquier otra compacta
del mercado e incluso un reclamo tentador para una parte del
público que ahora está centrado en las réflex de aficionado. Desde
luego un servidor ya tiene muchas ganas de probarla...
Una versión ligeramente
retocada de este artículo se publicó en la web QueSabesDe el
dia 16 de septiembre [>>Ir>>]
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