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  LOS SECRETOS DE LA SONY DSC R-1   

26 SEPTIEMBRE 2005

Albert Sierra

10 mpx en un sensor de medida APS, con visor electrónico, sin espejo ni prisma, con un objetivo fijo 24-120mm...Si Canon lanzó una bomba, esto es un obús... Una compacta con el sensor de una réflex, una mezcla realmente revolucionaria.

 

 

Sensor APS

La cámara se construye alrededor de un elemento básico, absolutamente nuevo en el mundo de las compactas, el sensor CMOS de 10.3 mpx de tamaño 21.5 x 14.4 mm, es decir aproximadamente el tamaño que hasta ahora han equipado las réflex digitales, muchísimo más grande que el sensor de las compactas de 7 y 8 mpx que existen en la actualidad y que miden como máximo 8.8 x 6.6 mm. ¿Y de donde se ha sacado Sony un sensor con esta tecnología y con este tamaño? De la manga no. Hace ya algún tiempo que Sony experimenta con sensores CMOS en sus cámaras de video, y no hace demasiado que Nikon presentó su cámara profesional D2X, que para sorpresa de casi todos tiene sensor de fabricación Sony CMOS de medida DX (23.7 x 15.7 mm) con 12.8 mpx. Así pues, Sony lo que ha hecho ahora es desarrollar sobre la misma base tecnológica una versión ligeramente más pequeña para equipar la R1.

Las ventajas de un sensor grande son conocidas por cualquier usuario de réflex digital: un mayor rango dinámico (capacidad de captar información en sombras profundas y altas luces en la misma imagen) y sobre todo una mayor sensibilidad, lo que permite imágenes sin ruido en sensibilidades medias y altas. Concretamente en una compacta actual los niveles de ruido a 200 ISO son comparables a los de una reflex a 800 ISO o en algún caso a 1600 ISO.

A destacar también que el sensor tiene un filtrado de color RGB tradicional y abandona el RGBE (rojo, verde, azul y esmeralda) que incorporó la 828 a bombo y platillo como una mejora revolucionaria y que paradójicamente estaba en el origen de algunos de los problemas de imagen de esta cámara.

Pero no es una réflex

Hace ahora un año escribí en un artículo  titulado "el futuro de las réflex digitales" publicado en Que Sabes De [>>Ir>>] lo siguiente: 

Pues quizás haya alguna sorpresa... Sony, por ejemplo. No, no creo que Sony lance una réflex tradicional. De hecho, nunca han hecho nada tradicional. En el ADN de la marca está la innovación y el ser diferentes de los demás. Para lo bueno y para lo malo.

Puestos a especular, no puede descartarse que Sony cree algún día una cámara de objetivos intercambiables (un par de zooms Carl Zeiss, por ejemplo), con visor electrónico y un sensor con un tamaño a medio camino entre las compactas y las réflex actuales. Al fin y al cabo, son los grandes suministradores de sensores del mercado. Repito: esto es una especulación, sin ningún fundamento ni rumor fiable que la sustente, pero yo estoy convencido de que lo harán…

No me equivoqué demasiado. Una réflex normal no es, desde luego. El sistema de espejo y pentaprisma no se ha utilizado y en su lugar tenemos una pantalla y un visor electrónico como en cualquier compacta. Es la primera vez que un sensor de este tamaño tiene salida de imagen en vivo a pantalla en una cámara normal (Canon distribuye solo en Japón una 20D especial para astrofotografía que lo hace y Fuji en la S3 Pro tiene un modo pero en B/N y de solo 30").  

 

 


Como en Sony siempre tienen que innovar, han puesto la pantalla donde no lo había hecho nadie antes, encima. Puede parecer un lugar extraño pero seguro que los que tengáis la Sony 828 lo entenderéis perfectamente. Una de las formas más cómodas de utilizarla era colgada del cuello y con la cámara a la altura de la cintura, con el cuerpo rotante girado hacia arriba. Es una posición muy estable y totalmente discreta y recuerda a la de las cámaras de formato medio (Hasselblads, Bronicas, etc.)

El ojo

El otro punto importante de la nueva Cyber-shot es su objetivo, equivalente a un 24-120 f/2,8-4,8. Comparado con el que equipaba a su antecesora, la 828 un 28-200mm f/2.0-2.8 puede parecer modesto en rango y luminosidad, pero no debemos olvidar que la medida del sensor que debe cubrir es mucho mayor y que para conseguir un zoom con esos datos (¡200 f/2.8!)  se habría tenido que construir un objetivo enorme y tremendamente caro. Se gana en angular, con un interesante 24mm y desde luego se pierde en teleobjetivo, con un modesto 120 f/4,8. En esta ocasión, si hacemos caso de las imágenes que producen los ejemplares de pre-producción que están repartidos por Europa, se han evitado totalmente los halos púrpura y las aberraciones cromáticas que tanto perjudicaban las fotos de focales extremas en la Sony 828. Si este logro se confirma en los modelos de producción habrá que felicitar a Sony. Para que esto sea posible un factor a tener en cuenta es que el objetivo, al no existir un espejo, puede estar muy cerca del sensor, concretamente a solo ¡2,1mm! no ventiuno, no. Dos coma un milímetros. Esto facilita el diseño de la lente, mejora su rendimiento, incluso en las esquinas y permite luchar mejor contra las aberraciones cromáticas. Parece que con éxito. Desde luego para dotar a una réflex de aficionado de un zoom que dé calidad de esquina a esquina hay que gastarse bastante dinero, casi tanto como el que cuesta la R1 entera... 

La conjunción de la nueva medida de sensor con la longitud focal del objetivo nos proporciona una característica muy especial, exclusiva hasta ahora de las réflex, una profundidad de campo reducida a diafragmas abiertos, o en otras palabras, por ejemplo fondos suavemente desenfocados en retratos, algo casi imposible en una compacta de sensor pequeño.

El cerebro

Por lo que respecta al procesado de la imagen, la novedad más interesante es el AGCS (Advanced Gradation Control System, como odio estos nombres de márketing...) una regulación automática de la curva de luminancia, teóricamente capaz de redistribuir las gradaciones de luces, tonos medios y sombras, en casos difíciles. Algo muy parecido a las curvas manuales que se pueden cargar en algunas Nikon, como la D70 y que tan populares son entre sus usuarios para hacer los tonos medios algo más brillantes. Bueno pues en Sony funciona solo, sin tener que cargarlo desde un ordenador.

Algunos otros detalles hablan de una cámara que guiña el ojo a los aficionados avanzados y que pretende de alguna manera ser una alternativa a las réflex. Por ejemplo el histograma cuádruple (RGB más luminosidad), la alarma de sobreexposición, la posibilidad de activar una retícula ortogonal en el visor para evitar las fotos inclinadas, el modo de color Adobe RGB, etc.

Las piernas

¿Cuales pueden ser sus puntos débiles? Indudablemente la rapidez de respuesta. Difícilmente una cámara con visor electrónico será capaz de resultados excelentes en foto de acción, y la R1 parece una cámara mucho más capaz para la foto de paisaje y reportaje que para el deporte. Para empezar tiene una ráfaga de solo 3 imágenes, una cifra decepcionante. Los autofocus de Sony son de los más rápidos del mercado y en la R1 seguro que también lo será, pero habrá que ver que tan cerca queda del nivel de las réflex equivalentes. El tercer factor es la velocidad de procesado, a que ritmo es capaz de liberar el buffer, especialmente en raw, un formato que utiliza extensivamente el público al que se dirige la cámara, y que difícilmente tolerará una cámara que se bloquee durante largos segundos. 

En resumen 

Altamente innovadora, como digo inaugura una nueva categoría, situada entre las compactas y las réflex, que aspira a recoger lo mejor de cada uno de los dos mundos. Veremos si lo consigue, pero en cualquier caso parece una cámara perfecta para el viaje, por versatilidad y calidad de imagen, una competidora tremenda para cualquier otra compacta del mercado e incluso un reclamo tentador para una parte del público que ahora está centrado en las réflex de aficionado.

Desde luego un servidor ya tiene muchas ganas de probarla...

 

 


Una versión ligeramente retocada de este artículo se publicó en la web QueSabesDe el dia 16 de septiembre [>>Ir>>]