BIOGRAFÍA

Nacido 1928 en Roma el prolífico Morricone empezó trabajando para radio y televisión. Tras algunas producciones menores, en el 64 año crea, además de su primer score internacional en "La Biblia" de John Huston, la popular música del western de Sergio Leone "Por un puñado de dólares" Aquí ya quedan claras las constantes que lo harán célebre. Juguetón y atrevido este primer Morricone hacía un uso divertido y sorprendente de silbidos, gritos e incluso guitarras eléctricas (no olviden, para ambientar películas del oeste) y consiguió su gran hito con aquel tarareable (aún hoy es referencia continúa) "El Bueno el Feo y el Malo". Durante la década de los 70 Morricone demostró su versatilidad y se convirtió en el músico más recurrido de toda Europa, tanto por directores italianos (como Passolini, los Taviani o Pontecorvo) como del resto, especialmente de Francia para los que compuso excelentes piezas como el "Tema Italiano" de "El clan de los sicilianos" o el bellísimo "Le jeux de lŽamour" de "La banquera". Morricone pasaba, sin ningún complejo, del fresco estribillo pop a un solemne y desgarrador clasicismo. De esa época sin duda su mejor obra es la magnífica y densa partitura (entre un desfile de soldados y una cosecha desastrosa) de la excesiva "Novecento" de Bertolucci.

LA AVENTURA AMERICANA

El prestigio obtenido en Europa, lo hace recalar en USA y pasa de algunas coproducciones lamentables ("Orca la ballena asesina") a sus primeras partituras importantes (el preciosista y algo plomizo fresco "Días de cielo" o el pulso firme de la estupenda "La Cosa" de John Carpenter) Hermosa, melancólica y algo nostálgica, con "érase una vez América" de Sergio Leone, Morricone crea la primera de una serie de obras maestras que lo encumbran en la segunda mitad de los ochenta. "La misión" es sin duda una de las más gloriosas músicas que jamás se han escrito para el cine. Con una inteligencia y una intuición sorprendente Morricone une los sonidos tradicionales de las tribus guaraníes con los cantos sacros europeos en un ejercicio tan arriesgado como deslumbrante, sobrecogedor (los coros de "On earth as it in heaven"). Ese año se le escapaba el Oscar (se lo llevó Herbie Hancock) y también lo haría al año siguiente cuando apoyándose en el mismo estilo de "érase una vez América" (unir raíces italianas con enérgicos y algo granguiñolescos temas sinfónicos) puso música a la brillante "Los intocables" de De Palma. Tras ésta, Morricone cierra los ojos y vuelve a Italia donde compone para "Cinema Paradiso" su obra más bella. Hermosa, de una fragilidad que parece vaya a quebrarse con cada lágrima (Paco Luque, guitarrista de Lagartija Nick es uno de los más fervientes admiradores de esta partitura) la sencilla música de Morricone es una de las obras más tristes que jamás se han escrito para el cine y un estupendo ejemplo de contención y sensibilidad. Un año más se le escapaba un Oscar del que nunca pudo estar más cerca sin ni tan siquiera estar nominado. Quizá Hollywood se dio cuenta de la injusticia y por esa razón han premiado en posteriores años a dos scores que no hacen sino copiar e incluso plagiar indiscriminadamente la música de Morricone. Me estoy refiriendo a Luis Bacalov y "El cartero" y Nicola Piovani y la popular "La vida es bella".

LOS 90

En los vacuos años noventa, el caso de Morricone es particularmente curioso. Reivindicado por una horda entera de músicos británicos (Portishead, Pulp, Thom Yorke y Jonny Greenwoold de Radiohead o Bernard Butler de Suede) en esta década sus buenas obras se pueden contra con los dedos de una mano. No estuvo mal en "Bugsy", donde no obstante abusaba del autoplagio (hay momentos calcados a "Los intocables") en "Lolita" con una deliciosa partitura, aportó encanto y belleza a una imágenes simplemente correctas. Mejor estuvo en "U-Turn" donde con el sentido del humor de antaño, evocaba sus momentos más spaghettis y se amoldaba al divetidísimo film de Oliver Stone de una manera acertadísima y genial. Su ultimo score digno ha sido el de "Bulworth", una descarnada farsa sorbe la política de su amigo Warren Beatty a la que Morricone ha dotado de una atmósfera más propia de cinta de terror. Pronto el maestro recuperará la forma.