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LA ESCRITURA CELTIBÉRICA



    Los celtíberos adoptaron dos variantes de la escritura íbera levantina para escribir su lengua. Esto muestra la importante influencia de la cultura ibérica en esa época, ya que la adopción se efectuó cuando los romanos ya estaban en España. Ello es especialmente válido en lo relativo a la variante tipo Botorrita, creada en la segunda mitad del siglo II a.C. rechazando también la variante previa de la escritura celtibérica.

    La principal diferencia entre las variantes de la escritura celtibérica son los signos usados para las nasales /n/ y /m/. La variante Luzaga utiliza la m íbera para /n/ y la m acentuada íbera (m') para /m/, mientras que la variante Botorrita utiliza la n íbera para /n/ y la m íbera para /m/ (recuérdese que la m íbera NO es /m/).

    Puesto que el semisilabario íbero no resulta apropiado para una lengua celta, sobre todo al no adoptarse una variante catalana (es decir, al tomar como modelo una variante que no marca la oposición de sonoridad entre las oclusivas) y al tener el celtíbero grupos de 'muta cum liquida', existen muchos problemas para convertir la transcripción de las inscripciones en una representación fonémica. Digno de atención es el hecho de que mientras la s acentuada íbera (s') denota una sibilante normal y el grupo /ks/, la s íbera nota un fonema celtibérico probablemente sibilante que proviene de /d/ etimológica en la mayor parte de las posiciones mediales y en posición final (al igual que Untermann yo no creo en la otra propuesta de Villar de que s transcribe también una sibilante sonora; pero merece atención la idea de De Bernardo de que s represente una dental palatalizada, por más que no puedo aceptar que ése sea su único origen). Consecuentemente, la letra celtibérica procedente de la s acentuada íbera se transcribe simplemente s (sin la tilde), mientras que la procedente de la s íbera se transcribe como z o como d con ligeras variantes de 'd' para indicar su valor fricativo.







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