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BREVÍSIMA INTRODUCCIÓN A LA LENGUA ÍBERA
El conocimiento sobre la lengua íbera es muy limitado, pero hay algunos aspectos que sí se conocen.
De acuerdo
con la documentación escrita, se detectan los siguientes fonemas:
cinco vocales: /a/, /e/, /i/, /o/, /u/
además una o varias vocales nasalizadas (probablemente
alofónicas)
una nasal: /n/ una lateral: /l/
dos erres : una vibrante normal y una 'r'
¿retrofleja o uvular?
dos sibilantes: sibilante normal y sibilante
¿africada o palatal?
cinco oclusivas: /b/, /t/, /d/, /k/ y /g/
(además de dos alófonos de /b/: /p/ y /m/)
Destacan las limitaciones combinatorias de ambas erres y de la lateral. Ninguna de las erres puede encontrarse en inicio de palabra o de lexema (no está claro si lo hace en inicio de sufijo, pero en todo caso sería excepcionalmente). La r acentuada es el signo usual en posición medial plosiva ante oclusiva, aunque tanto l como r pueden encontrarse también en dicha posición. En final absoluto es muy frecuente la r sin acento r (que es poco frecuente en posición medial) y, mientras que en esta posición puede encontrarse la r acentuada, l casi nunca se encuentra en posición final (los únicos casos claros son los formantes onomásticos sekel y tetel e incluso así no como la única grafía de los mismos).
Se documentan también algunos fenómenos de fonética sintáctica. En límite de compuesto son habituales las asimilaciones regresivas de vibrante y lateral ante sonantes (/l/ y /n/): así biur' más nius suelen escribirse simplemente biunius. De igual manera, y sobre todo en antropónimos latinizados, la /n/ final del primer formante y la /b/ del principio de un segundo formante se unen en asimilación nasal resultando el alófono nasal de /b/, /m/. Es decir: /n/ + /b/ > /m/ que en los nombres latinizados es escrita M, mientras que en escritura nativa a veces sólo b, pero en otros casos permanece la grafía nb sin explicitar asimilación alguna.
Respecto a los fonemas sibilantes, tras /l/, /n/ o tras vocal más /i/ sólo se admite s; resultando absolutamente excepcional en tales posiciones la s acentuada.
En cuanto al problema de las oclusivas sordas y
sonoras, es bien sabido que en los antropónimos íberos
que se encuentran en inscripciones escritas en latín una
sibilante previa ensordece a la oclusiva que le sigue (algo evidente en
el caso de b/p), pero hay un hecho que suele ignorarse: no hay
ningún ejemplo conocido de ello con s acentuada.
Las inscripciones en íbero levantino catalán (las que diferencian entre oclusivas "sordas" y "sonoras") muestran también una asimilación progresiva de sonoridad tras /l/ y /n/ (no se documenta el que les siga una oclusiva sorda).
Yo he propuesto la sigueinte descripción para el orden de las palabras en la lengua íbera:
OV ?? Po GenN
NA?? DemN?
Es decir: posiblemente el Verbo tras el Objeto (complemento directo); lengua postposicional
(posiblemente la prefijación se limitaba a la morfología verbal); Genitivo del posesor delante de lo poseído;
posiblemente el Nombre delante del Adjetivo; y probablemente el Demostrativo delante del Substantivo.
A pesar de que deben de haber substantivos "atemáticos" (simples raíces nominales), se documentan dos mecanismos para crear nuevas bases nominales a partir de (por lo menos) otras raíces nominales. El primero es la composición bimembre, sobre la que trataremos en el siguiente apartado, el otro son los sufijos derivativos. No siempre es fácil determinar si un breve "sufijo" es realmente un sufijo, y no una base breve como segundo miembro de un compuesto, pero probablemente son sufijos derivativos los elementos siguientes: -e, -i, -o, -no y -ta. Los sufijos son frecuentes en topónimos (tales como ars-e, iltur-o, bar'ke-no , o iltir'-ta) mientras que encontramos -i en antropónimos tales como sakar'-i. De hecho, la composición es la construcción más frecuente de los nombres de persona, pero aparentemente menos importante que la derivación en lo que respecta a los topónimos.
Probablemente también haya que clasificar como sufijo derivativo al sufijo "primario" -k-, que parece haber sido un sufijo pluralizante.
Es éste el aspecto mejor conocido de la lengua íbera. Existe una clase de compuestos nominales que es el procedimiento más habitual para construir nombres personales; habiéndose identificado unos ciento cuarenta formantes usados para ello, que han sido extrapolados a partir de unos cuantos antropónimos íberos claros atestiguados en inscripciones y textos latinos (especialmente el bronce de Ascoli ), en marcas de propiedad y como el término variable de las inscripciones funerarias.
De esta manera tenemos los formantes atin,balke,bas',beles',bilos,iltir',iltur y tibas' y los nombres personales: atin-beles',beles'-bas',balke-atin,iltu-beles',bilos-tibas',iltir'-bas',iltir'-atin, y así sucesivamente. Véanse los principales formantes de los antropónimos íberos con ejemplos. En raras ocasiones se encuentra una especie de infijo entre los dos elementos. Los infijos identificados son: -i-, -ke-,-ike- y -bo-.
Esta breve descripción teórica es suficiente para una aproximación epigráfica a las inscripciones, pero desde un punto de vista lingüístico restan muchas sutilezas (véase la bibliografía).
La lengua íbera es postposicional y gracias al detallado conocimiento sobre su onomástica ha resultado fácil identificar sufijos nominales, algunos de ellos con un significado aproximado.
-ar y -en: "de" / "para"? Tienen un uso equivalente indicando al propietario de un objeto y al destinatario de un documento. Tiene, por lo tanto, un valor de genitivo y tal vez algunas funciones de dativo.
-sken/-ken: "de"? Este sufijo está atestiguado casi exclusivamente en inscripciones monetales, donde sufija nombres de tribu y probablemente también algunos nombres de ciudad (aunque no es la construcción habitual de los nombres de ciudad en monedas). La comparación con las inscripciones típicas en monedas antiguas y su uso "colectivo" ha sugerido su interpretación como genitivo plural, lo que es comúnmente aceptado. Suele analizarse como -k-en: sufijo de plural + sufijo de genitivo; mientras que para la -s- restante De Hoz ha sugerido que sea un sufijo denominativo para derivar adjetivos étnicos.
-ka : "para" / "hacia" : Sufijando a personas a las que se les ha de entregar una mercancía o dinero, pero con un uso demasiado restringido como para considerarlo un dativo puro, ¿una especie de "destinativo" o de "alativo"?.
-te: "desde" / "por". Indicando al agente de
algunas acciones y al remitente de un documento. valor de agente y/o
ablativo.
Otros sufijos conocidos son -ku (tal vez afín a -te), -ke, -u y -e; pero su función es desconocida. En ocasiones delante de los sufijos puede encontrarse una -i- aparentemente sin significado (?), (así -ika, -ite o -iu).
Aparentemente muchos de estos sufijos podían ser precedidos por el presunto sufijo derivativo el sufijo "primario" -k-. De esta manera, las formas -ki-ka, -ki-te, además de -k-en, serían un plural (¿o "el" plural?) respectivamente de -ka, -te, -en,y así sucesivamente.
Sólo se conocen bien dos, pese a que su categoría morfológica todavía no está clara. La forma ekiar / ekien señala al fabricante de un objeto, equivaliendo al FECIT latino. Y, tal y como ha expuesto Untermann, la forma eban / ebanen señala al constructor de un monumento, especialmente funerario, equivaliendo a CURAVIT (la hipótesis alternativa defendida por Velaza de que significa "hijo" es endeble).
Cabe mencionar también algunas "palabras" aparentemente muy complejas para las cuales la explicación más obvia es que son verbos. Incluso aunque la realidad no suele ser tan simple como eso, especialmente en las lenguas aglutinantes, algunos de estos segmentos realmente parecen verbos: por ejemplo las ubicuas formas con -(e)r'oke-. Yo he sugerido que posiblemente sean típicos "prefijos" verbales (por favor, las comillas son importantes) e-, ba- y se-.
Hay datos sobre el significado y la función de algunas otras "palabras". Las más dignas de atención son los siguientes: lexemas determinantes parecen ser ban (¿"este"?) e ir'-; iltir' e iltur tienen un significado similar a "ciudad"; ar's algo similar a "castillo"/"fortaleza"; seltar es el nombre del monumento funerario o simplemente "stela"; s'alir una unidad monetaria y/o de peso; abiner es el equivalente a esclavo en una inscripción bilingüe; baikar se encuentra sobre recipientes rituales para libaciones. Podrían añadirse otras palabras a esta breve lista, pero con una interpretación más imprecisa.
Una palabra muy bien documentada en íbero (especialmente en marcas de propiedad) es m'i (con la grafía alternativa nai). Su uso sugiere claramente un significado del tipo "esto es" (menos probablemente "yo soy"), pero no está claro si es un verbo, o un pronombre o una partícula deíctica.
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