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HISTORIA DE LAS ESCRITURAS PALEOHISPÁNICAS.


    Pese al hecho de que algunos investigadores siguen defendiendo un origen doble para las escrituras paleohispánicas e incluso un origen múltiple (es decir, que provienen tanto del fenicio como del griego y que el tartesio, el meridional y el levantino proceden de éstos independientemente) la mono-génesis, una sola vez y sólo a partir de la escritura fenicia, es clara. Una especie de prueba de esto puede encontrarse en el hecho de que, mientras del origen fenicio se ha publicado un modelo coherente (la última versión por mí), en favor de la teoría del origen múltiple sólo hay breves comentarios, pero ni siquiera se ha intentado un modelo completo.

    Un aspecto importante que muestra que la creación de signos vocálicos en sudlusitano no depende del alfabeto griego es el uso para esta función de signos fenicios distintos. Mientras que en el alfabeto griego el signo para 'e' proviene del 'he' fenicio y el de 'o' del 'ayin' fenicio, el sudlusitano no utiliza 'he' para ningún valor vocálico, sino que su e proviene del 'ayin' fenicio y, consecuentemente, no utiliza 'ayin' para o sino el 'aleph' fenicio.

    Según el testimonio paleográfico, el sistema más antiguo (o arcaico) es el sudlusitano, pues la forma de sus signos es la más similar a la de los fenicios. La forma de sus signos indica que hay que datar la escritura fenicia tomada como modelo en la segunda mitad del siglo IX (ejemplos del modelo fenicio son las bien datadas inscripciones de Kilamuwa y de Tel Dan), así que la escritura sudlusitana (o proto-sudlusitana) originaria debe de haberse formado hacia esta fecha. El lugar donde tuvo lugar esta adaptación fue el sudoeste de la Península Ibérica, probablemente en la zona de la cultura tartesia. Además, las inscripciones sudlusitanas son las más antiguamente atestiguadas, por lo menos desde el s. VI, dos siglos antes de la inscripción en escritura levantina o meridional datada más antigua.

    No está claro si la primera escritura paleohispánica esa un semisilabario como eran las íberas o un alfabeto redundante como era el sudlusitano. Probablemente sí que era un alfabeto y las subsiguientes simplificaciones de la redundancia dieron origen al semisilabario, pues es un proceso muy natural.

    A partir del sudlusitano o de un hipotético proto-sudlusitano se originó el íbero meridional (sus inscripciones son posteriores y sus signos están más alejados del modelo fenicio pero son todavía muy similares a los sudluditanos). El levantino derivó de alguna variante del meridional, muy innovador en la forma de sus signos y en la adición de nuevos signos: los relacionados con la nasalización: m' de la u meridional y m como una n reduplicada. Las inscripciones levantinas más antiguas se han encontrado en el norte de Cataluña (Enserune en Francia, Ullastret en Gerona y Barcelona), así que probablemente estén relacionadas con la zona de influencia griega focea.

    Durante los siglos IV y III hay dos tipos principales de escritura levantina: uno al norte del río Ebro que utiliza signos duplicados para notar la diferencia de sonoridad entre g/k y d/t (el sistema dual o catalán); otro al sur que también tiene similares pares de signos, pero no sólo para las oclusivas. y aparentemente sin ningún significado (el sistema "barroco edetano"). Hacia el 200 a.C. el sistema dual desaparece, las inscripciones íberas de Cataluña dejan de utilizar signos de oclusiva reduplicados.

    De acuerdo con la paleografía, la escritura celtibérica tipo Luzaga derivó de la íbera levantina a inicios del s. II a.C.. Probablemente esto sucedió en Teruel a partir de una variante barroca edetana (Valencia-Castellón); ello explica el que no usen signos de oclusiva reduplicados para indicar las diferencias de sonoridad. Por su parte, la variante celtibérica tipo Botorrita fue creada en la segunda mitad del mismo siglo.



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