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| Crónica de una crisis que puede acabar muy requetemal | |||
| Ver más noticias del Sr. Perelló | Por el Sr. Perelló, enviado en el Oriente Medio. | 14-2-2004 |
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No sería de recibo comenzar esta
crónica sin felicitar a los responsables de este diario por su
excelente idea de enviar a tres corresponsales, Orteu, Salvadó
y el que esto redacta, Perelló, a cubrir los luctuosos pero espectaculares
actos vandálicos que se están llevando a cabo en tierras
de Simbad el marino. Mi sentido agradecimiento también a Iberia
Fuerzas Aéreas al hacerse cargo del traslado de susodichos corresponsales
a tierras moriscas y al comprometerse a la pronta repatriación
de sus cadáveres, siempre y cuando fuera menester y, óbviamente,
no excedieran el número de tres, con importantes descuentos para
las respectivas familias y con el obsequio de una tarjeta Iberia Plus. |
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SECCIONES |
El que esto subscribe aterrizó esta misma mañana, juntamente a sus compañeros Orteu y Salvadó, en el aeródromo Jawal Am-Qerwatal, actualmente convertido en un lodazal lleno de socavones gracias a la intervención puntual del fuego amigo. La primera impresión, tanto mía como de mis estimados colegas y corresponsales a la sazón de este rotativo, fue de pánico exacerbado, al producirse numerosas y estruendosas detonaciones nada más pisar territorio infiel. Con la ayuda del traductor Nawal Ajquim Pedrerols, fletado para nuestro uso y disfrute por este apreciable periódico, comprendimos que no había motivo para tan evidentes muestras de temor por nuestra parte ya que las supuestas explosiones no eran más que las palabras de bienvenida que dispensaba a través de megafonía el jefe del aeropuerto a los pasajeros del avión de Iberia (exquisito trato) Mejuto-González. Sin más dilaciones que las habituales al volcar el señor Orteu, a causa de su personal perímetro craneal, pudimos salir del aeródromo e iniciar la búsqueda, no exenta de dificultades, de una farmacia de guardia donde el compañero Salvadó pudiera proveerse de varias marcas de conocidos antihistamínicos, grágeas contra la caspa y tabaco de pipa.
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©
Orteu i Perelló i Salvadó, MMIV |