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ANÉCDOTAS Y VICISITUDES DE UN BARCELONÉS DE PRO
Mi amigo Leopoldo
por José Luis Salaz
15-5-2004

 

El otro día me paseaba intentando esquivar los resíduos culúmbeos cuando noté que algo me daba en el hombro. Me lamenté de mi torpeza, y al girarme hacia la mancha vi que no era tal, sino que lo que me había dado en el hombro era mi amigo Leopoldo, a quien no veía desde hacía tres años.
Me dio una gran alegría, pues habíamos sido compañeros inseparables en la facultad de medicina y posteriormente en el hospital para enfermedades incuestionables donde ambos formamos equipo.
Decidimos ir a tomar un café y contarnos cosas. En el bar, Leopoldo me confesó que se había divorciado y que había renunciado al catolicismo para abrazar la fe musulmana. Me contó que se había casado de nuevo con una mujer cuarenta años mayor que él, y que había aceptado un nuevo trabajo en una cantera, empezando desde lo más bajo. También se había dado a la bebida y había decidido cometer algunos delitos para así poder ingresar en prisión en calidad de reo.
Deduje que mi amigo había cambiado mucho en poco tiempo y, de camino a mi casa, esquivando resíduos orgánicos arriba y abajo, pensé que me tenía que considerar un hombre afortunado, y di gracias a Dios por no haber dejado de ser católico.

José Luis Salaz es poeta y fotógrafo.

     

© Orteu i Perelló i Salvadó, MMIV