Tema: Utensilio de fumador

Junio 04

37

Difuminada

 

 

 

 

 

Meses después de que los búfalos abandonaran la pradera y con el hambre diezmando la tribu, se iniciaba el ritual del Chanunpa Wakan. Los guerreros, sentados alrededor del fuego, escuchaban atrapados por el ritmo hipnótico de los tambores el quejumbroso canto de Querouac el Hechicero. Sus figuras crepitaban en el claroscuro de las llamas mientras Altzée la Bella invocaba con su danza el espíritu de la Tierra ante la mirada de Huatenec el Orgulloso quien, sin atreverse a decírselo, esperaba obtener su amor.

 

De pronto, Querouac el Hechicero se puso en pie y enmudecieron los tambores. Con gran ceremonia aspiró una nube de su adornada pipa, elevó los ojos al cielo y de una bocanada exhaló un enorme búfalo. Señaló entonces el horizonte por donde, recortada por la luna, apareció una manada. Embriagados de júbilo y peyote, todos reanudaron los cantos.

 

Sin embargo, Huatenec el Orgulloso quedó pensativo e inmóvil. Sonrió. Esperó a quedarse solo para tomar la pipa del brujo, inhaló del ancestral instrumento y, con el humo, dibujó en la oscuridad la figura de Altzée la Bella.

 

—¡ Perfecta! — se exclamó y, satisfecho fue a su tipi a esperar.

Mas cuando Yatzée la Vieja entró en la tienda con los labios pintados de jugo de moras, el joven descubrió con la amargura de la hiel del oso que aún tenía mucho que aprender.

 

 

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