Tema: Ahora vuelvo, voy por cigarros

Septiembre 04

48

Pequeño gran honor

 

 

 

 

Al atardecer, una densa humareda oscurecía la llanura cubierta de cadáveres. Ávidos de cabelleras, miles de pieles rojas acallaban con sus gritos de guerra el galope de los caballos. Los casacas azules se defendían sin descanso desde el amanecer, la munición escaseaba y ya pocos confiaban en la llegada de los refuerzos.

 

El general, astuto estratega, comprendió que debía proponer una tregua para ganar tiempo, pero carecía de las hojas rituales. Entonces, arengó a su diezmado regimiento: —¡Resistid mis valientes, yo ahora vuelvo, voy por tabaco!

 

Pero una flecha —algunos dicen que fue un disparo del impulsivo cabo McGregor— le atravesó la espalda y, como sus soldados, murió con las botas puestas.

 

 

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