La hora verdadera es la que marca un reloj de sol de horas iguales.
Hasta el siglo XVIII la vida en Europa se regía por la hora verdadera: el campanero a las doce ponía el reloj de la iglesia en hora con el sol, y todos los demás ponían el reloj en hora con las campanadas.
Este procedimiento es más que suficiente para organizar la vida si no nos preocupan cinco minutos más o menos.
El inconveniente de la hora verdadera es que, si tenemos relojes muy precisos, nos empezamos a dar cuenta de que los días que marca el sol no son todos igual de largos. En septiembre parece que los relojes buenos atrasen veinte segundos por día (aunque en realidad es el sol que cada día pasa por la línea de las doce del reloj de sol veinte segundos antes). Por Navidad ocurre lo contrario, los días duran 24 horas, 0 minutos, 30 segundos del reloj, y si nos guiamos por el sol parece que todos los relojes buenos se hayan puesto de acuerdo para atrasar quince segundos cada día.
Esto sólo les preocupaba, en el siglo XVIII, a los astrónomos y a los navegantes, que tenían unos relojes muy buenos capaces de detectar estas pequeñísimas diferencias en el movimiento del sol. Y era necesario que las tuviesen en cuenta, porque cada error de un segundo en un cronómetro marino provoca en un error de una milla en la posición del barco calculada con el sextante.
En la vida civil, que un reloj de iglesia tuviese un error de veinte minutos no le preocupaba a nadie. Si la misa era a las ocho, cuando las campanadas marcaban las ocho menos cuarto te ibas para la iglesia. Lo importante era poner a todo el mundo de acuerdo en empezar a la misma hora, y si las ocho del campanario eran las ocho y veinte del sol no pasaba nada. No era como ahora que tenemos que poner el vídeo a grabar a las tantas y tantos minutos que es cuando empezará el partido.
Pero en el siglo XVIII los observatorios no podían permitirse el lujo de tener relojes inexactos y de ponerlos en hora con el sol como hacían los campaneros. Necesitaban relojes exactos y otra manera de ponerlos en hora. A este procedimiento se le llama el "tiempo medio". En aquella época sólo había "relojes de tiempo medio" en los observatorios.
Cuando los relojeros empezaron a fabricar relojes tan exactos como los de los astrónomos, y que además cabían en un bolsillo, para comprobarlos no podían usar la hora del sol, sino que necesitaban la hora del reloj bueno del observaorio.
Así que podemos decir que la "hora media" es un invento de los astrónomos que sirve para facilitarles la vida a los relojeros. Desde el siglo XVIII hasta mediados del siglo XX la hora media se determinaba en los observatorios, en los que había un "reloj maestro" de tiempo medio que servía para poner en hora todos los demás relojes.
Se puede decir que la "hora media" es la hora del sol, pero regularizada, añadiéndole una pequeña corrección, que sirve para evitar que los relojes mecánicos parezca que adelantan o que atrasan unos segundos al día según la época del año.
A esta corrección se la llama "ecuación del tiempo" (ahora las "ecuaciones" son otra cosa, pero en el siglo XVIII llamaban "ecuaciones" a las correcciones).
Los astrónomos, para determinar la hora media, tenían dos aparatos: un reloj muy preciso, y un aparato llamado "círculo meridiano". Es largo explicar en detalle cómo funciona un círculo meridiano, pero básicamente sirve para determinar el momento en que el centro del sol pasa por la línea norte-sur, con precisión de décimas de segundo.
Para determinar la hora media, el astrónomo apunta la hora que marca el reloj en el momento en que el centro del sol pasa por el meridiano. Luego saca del libro gordo de Petete las "tablas de la ecuación del tiempo", que es una tabla que dice para cada mediodía la corrección que hay que hacer. Más o menos como ésta:
| fecha | corrección |
|---|---|
| 1 enero 2004 | + 3m 18s |
| 2 enero 2004 | + 3m 46s |
| ... | ... |
| 1 febrero | + 13m 32s |
| 1 marzo | + 12m 16s |
| 1 abril | + 3m 44s |
| 1 mayo | -2m 57s |
| 1 junio | -2m 7s |
| 1 julio | +3m 54s |
| 1 agosto | +6m 17s |
| 1 septiembre | -0m 6s |
| 1 octubre | -10m 26s |
| 1 noviembre | -15m 27s |
| 1 diciembre | -10m 48s |
| 1 enero 2005 | + 3m 40s |
Cuando el sol pasó por el meridiano eran las 12:00:00 de tiempo verdadero, que sumando la corrección, equivalen a 12:03:18 de tiempo medio. Si el reloj del observatorio marcaba en ese instante 12:03:21, es que el reloj iba 3 segundos adelantado con respecto al tiempo medio, y el astrónomo retrasa su reloj tres segundos para que vaya bien.
Al día siguiente el astrónomo a lo mejor verá pasar el sol por el meridiano cuando su reloj marca las 12:03:47. El paso del sol el 2 de febrero debería tener lugar a las 12:00:00 de tiempo verdadero, que según la tabla de correcciones corresponden a las 12:03:46 de tiempo medio. Eso significa que el reloj de tiempo medio ha adelantado un segundo, así que habrá que atrasarlo un segundo para que marque bien.
Esta manera de mantener el reloj en hora con la "tabla de correcciones" por medio es un poco complicada, pero es que si tratásemos de poner el reloj en hora a las 12:00:00 exactamente cuando el sol pasa por el meridiano, sería mucho peor. Para el astrónomo es más cómodo hacerlo como se ha dicho arriba, porque las variaciones de velocidad del sol ya las tiene completamente controladas.
En los tiempos en que casi todo el mundo se guiaba por las campanadas del reloj de la iglesia mayor, que se pone en hora con un reloj de sol, tratar de poner el reloj de la iglesia en hora con el tiempo medio habría sido una complicación innecesaria.
Lo contrario ocurre si mucha gente tiene relojes precisos y existen medios de comunicación que permiten poner todos los relojes del país a la hora con el reloj del observatorio. En este caso, es más práctico y cómodo usar la hora del reloj de tiempo medio del observatorio, sin preocuparse de si el reloj de sol marcará unos minutos más o menos.
El cambio del sistema antiguo al nuevo ocurrió durante el siglo XIX, cuando se empezaron a construir líneas de ferrocarril y fue necesario que los relojes de todas las estaciones marcasen la misma hora.