Las horas romanas no dejaron de utilizarse hasta que se extendió el uso de los relojes mecánicos.
Los relojes de sol son prácticos en Roma, pero muy poco en la mayor parte de Europa, donde es normal pasarse meses sin ver el sol. Por eso se puso de moda ponerlos en los campanarios de las iglesias.
Al igual que ocurre con las clepsidras o relojes de agua, para marcar las horas romanas, un reloj tiene que andar a diferente velocidad en cada del año para marcar bien. Por ejemplo, en Barcelona (latitud 41 grados 20 minutos norte) una hora temporal dura, el 21 de cada mes, este número de minutos:
| junio | 75 |
| mayo, julio | 72,5 |
| abril, agosto | 67 |
| marzo, septiembre | 60 |
| febrero, octubre | 53 |
| enero, noviembre | 47,5 |
| diciembre | 45 |
Para evitar complicaciones se decidió cortar por lo sano y hacer relojes que marcaran horas siempre igual de largas, las llamadas "horas iguales". En consecuencia, en la latitud de Barcelona, durante el día el reloj avanza quince horas y en invierno nueve.
La "hora igual" se define como la veinticuatroava parte de la duración total del día y la noche, es decir, el tiempo que tarda el sol en dar (aparentemente) 1/24 de vuelta alrededor de la tierra. De esta manera, en Marzo y en Septiembre las horas modernas iguales eran igual de larga que las antiguas desiguales. Ahora estamos acostumbrados a contar las horas de 0 a 23 a partir de la medianoche, pero esto es una moda que empezó en el siglo XIX. Cuando se hicieron los primeros relojes mecánicos, había tres maneras de contar las horas: empezando al mediodía, empezando a la salida del sol, o empezando a la puesta de sol.
A pesar de que los instrumentos usados para medir el tiempo cambiaron, la base de la medida del tiempo seguía siendo el sol. Los primeros relojes eran muy inexactos, y a lo mejor adelantaban una hora en un día que atrasaban media hora al siguiente. Por eso en todos los campanarios el campanero tenía un reloj de sol que utilizaba para poner en hora el reloj siempre que era posible (en esta web podéis ver una foto de uno de estos relojes). Desde luego no era posible saber la hora exacta por la radio, la televisión o el teléfono, así que lo relojes de sol no perdieron su importancia. El reloj mecánico sólo servía para substituir al reloj de sol de noche y cuando estaba nublado.
En los siguientes capítulos veremos cómo se gradúa un reloj de sol de horas iguales.