Recuerdos y sentimientos de una época felizmente vivida

Vista panorámica de Sidi Ifni.

Vista panorámica

SIDI IFNI con Siroco.

Sidi Ifni un día de siroco

"Sidi Ifni carta". Cuando empecé a escribir esto así constaba en el ordenador, ya que eran los mensajes "como si fueran cartas" que le escribía a mi hija M. Tere en el 94 cuando estaba en los EE.UU. En cada mensaje le contaba un trocito de mis recuerdos y como a ella le encantaba, yo me iba animando..

Ahora que aprendí a insertar fotos he preparado este relato, pero me tengo que dar prisa porque cada vez los recuerdos serán más confusos y deseo terminarlo para que coincida con los setenta años desde que llegamos al Territorio.

Muchas de las fotos que he incluido las he obtenido de "Ifni e-Listas", mi agradecimiento a todos los que han compartido sus recuerdos con los demás.

 

Nací en Agadir y a los dos meses me llevaron a Ifni, donde viví hasta los 35 años.

Roberto Gran Martínez, mi padre, tenía una empresa de autocares por todo el Protectorado español y francés; mis dos hermanas mayores, Paula y Conchi, nacieron en La Línea de la Concepción, y los demás nacimos entre Casablanca, Larache, Agadir e Ifni.

En 1934 un oficial del ejército le dijo a mi padre si quería ir a Sidi Ifni a montar algún negocio que le daría un permiso especial. Así que los primeros europeos que llegaron a Sidi Ifni en 1934 fueron; mi padre papá-Roberto, mi abuelo papá-Antonio, mi abuela mamá-Concha y mi hermana Paula con 17 años. Desde Tiznit a Ifni, como no había carretera, se vinieron en camello, cada una dentro de un serón, mi abuelo no quiso subir al camello y se vino andando; cuenta mi hermana Paula, que cuando llegaron a Ifni y se bajaron del camello, estuvieron un buen rato andando acuclilla. 

Consiguieron una casa casi al final de la calle 6 de abril. Cuando construyeron la carretera, mi padre hizo el primer viaje con el coche y llevó a mi hermana Fifi con seis o siete años que fue la primera niña que llegó al territorio. 

Mamá-María se quedó en Agadir porque estaba esperando a que yo naciera. La boda de mi hermana Conchi fue también la primera que se celebró en Ifni el 28 de junio de 1939.

Cuando desembarcó el Coronel Capaz, Fifi le entregó un clavel que trajeron de Agadir; mamá-Concha en ese momento gritó diciendo ¡viva mi General! Mi padre le dijo a mamá-María; ¡si lo llego a saber la amarro!

Papa-Antonio

Primeros habitantes europeos y primer Restaurante. Mi abuelo Papá-Antonio con sombrero, Maruchi y Angelina.

Mamá-María tuvo once hijos. Primero fueron diez niñas seguidas. Cuando yo nací me pusieron Roberta como mi padre, porque creían que ya no iban a tener más descendencia, pero el último fue un niño que nació en Ifni en 1935. Cuando llegamos al territorio éramos seis: mis padres, papá-Roberto y Mamá-María (abuelos), papá-Antonio y mamá-Concha, y seis hijas: Paula, Conchi, Angelina, Fifi, Maruchi y yo.

El Gobernador le dijo a mi padre que escogiera el terreno que quisiera y donde quisiera, para poner un negocio de restaurante; eligió el que está detrás del Hotel Suerte Loca y le pusieron de nombre "El Miramar" y más tarde "Suerte Loca".

Mientras se construía la casa y el restaurante, nos fuimos a vivir a una casa al final de la calle Seis de Abril.

Cerca de un barranco, mirando al mar, se construyó una nave larga dividida en habitaciones; en la esquina, el restaurante; en la otra punta, el aseo muy pequeño, sin taza ni lavabo.

Cuando estaban poniendo el tejado de uralita, se levantó un siroco tan fuerte que entró el viento por el hueco de las ventanas y se llevó el tejado volando hasta la playa como si fuera un papel de fumar. 

Paula Fifi Maruchi

Paula, Fifi y Maruchi 

En los días de lluvia, mientras dormíamos, empezaban a caer goteras del techo de uralita y nos teníamos que retirar hacia otro lado para no mojarnos y teníamos que poner un cacharro para que no se mojaran los colchones.

Una desconocida Conchi Paula Fifi Angelina

El "Grupo de Tiradores de Ifni nº1" no estaba construido. La 3ª es Conchi, 5ª Paula, Fifi y Angelina.

Angelina Robertita

Angelina y yo

PaulaCasi al final de la calle 6 de Abril, cerca de donde se construiría la panadería de Paniagua. Al fondo la carretera que va al Grupo de Tiradores y la fábrica de la luz el "Sahara". Se ve la esquina donde más tarde estaría el bar "Recreo" de Villodre.

Casi al final de la calle 6 de Abril, cerca de donde se construiría la panadería de Paniagua. Al fondo la carretera que va al Grupo de Tiradores y la fábrica de la luz el "Sahara". Se ve la esquina donde más tarde estaría el bar "Recreo" de Villodre.

Angelina

Angelina, antes de construir la Sección de Mar "El Barco"

 

Paula, Fifi, papá-Antonio y Angelina

       

Yo de "angelito" y en la procesión

Yo con boina Desfilando el Tte. Coronel Aranaz. La tribuna entre la casa del Tte. Coronel Fernández Aceituno y la iglesia. Más tarde vivió Mari Pili Domenech compañera de bachiller y muy amiga mía, sus hermanos Alberto y Gloria. 

En el año 1940 se empezó la construcción del Hotel Suerte Loca.

El nombre de "Suerte Loca" se le ocurrió a mi abuelo porque pensó que habíamos tenido una "suerte loca" por haber llegado a este territorio.

Antes de construir el hotel Suerte Loca, había un solar y cuando llovía era un gran charco de agua. Yo era chiquitita y entonces con un clavo y machacando con una piedra, le hacía un agujero a una lata, le pasaba una cuerda y subida en una silla, me asomaba a la ventana y cogía agua del charco, llenaba la lata y la volvía a tirar ¡qué divertido! Bueno en mi niñez lo sería cuando todavía me acuerdo.

En la charca del Grupo. Carmelita Torre, Maruchi, yo y Dolorita. 

Los fines de semana cuando le daban permiso a la tropa, bajaban del Grupo de Tiradores y todos pedían patatas fritas, tres o cuatro huevos fritos y dos chorizos. Mis hermanas nos contaban que no daban abasto; partían los huevos y los primeros cascarones caían dentro de la caja, pero los demás caían por todo el suelo de la cocina. Luego con la pala los echaba a un bidón. Los huevos los traían de la Zona en camellos. Recuerdo sentado a Mohatar en el patio con unas barbas blancas, contándolos de uno en uno, creo que de ahí aprendí a contar en árabe. Se consumían mil huevos a la semana; si sobraban, Papá Antonio se los vendía al hospital o al ejército.

No había tiempo de pensar. Paula y Conchi se acostaban a las 12 de la noche, colando café en una lata grande de las de manteca, porque por la mañana no daba tiempo para el desayuno.

Cuando salíamos de excursión, llevábamos a nuestro burro cargado de comida para pasar todo el día en el campo. Regresábamos al atardecer, me daba mucho miedo, porque al pasar por el valle, unas montañas enormes, se escuchaban a los chacales aullar y como iba anocheciendo, se veían los ojos brillar, yo pasaba un miedo que estaba deseando llegar a casa.

Papá-Roberto

En la escalera de Suerte Loca. Fifi, Conchi, su hija Dolorita, Angelina, Paula, yo y Maruchi

Cuando se iba a casar Paula, cuando llegó la peluquera se fue la luz. Esperando y esperando a que viniera la luz, pero la luz no venía porque se quemaron los motores. Después de la ceremonia, cuando llegaron a casa, con los focos del taxi de Luis Ramírez, brindaron y terminaron de celebrarla.

Ayad de Suerte Loca 

Ayad de Suerte Loca

Actualmente el propietario del Hotel Suerte Loca es Ayad, que estuvo con nosotros desde que era un niño. Mi abuelo nos contaba que Ayad un día estaba jugando en la calle con la pelota y se fue rodando hasta los pies de mi abuelo y al ir a cogerla, mi abuelo le preguntó si quería trabajar y así fue como empezó. Les estamos muy agradecidos por no haber cambiado el nombre del Hotel. Ayad seguía también casi las mismas costumbres que nosotros, por ejemplo, ponerle los Reyes a sus hijos y darles huevos pasados por agua en el desayuno.....

Mezquita de Sidi Ifni 

En 1938 Conchi ejercía de maestra en la escuela que estaba en el Patronato. Se habilitó un altar donde se celebraba la misa. El Patronato estaba enfrente de Correos. Más tarde hicieron la iglesia en la Plaza de España.

Iglesia de Santa Cruz de Mar Pequeña 

A lo primero, el autocar paraba en la playa porque no había calles, todo estaba lleno de cactus chatos, tabaiba, chumberas y adelfa por el río cerca de "La Fuente de las Palmeras". Fui creciendo y siendo testigo de la transformación, por eso lo quiero tanto. 

De cactus, caminitos de chumberas y adelfas...

...a jardines cuidados, margaritas y D. Pedros.

 

De calles empedradas...

 

...a calles asfaltadas y con aceras.

De comprar agua de cántaros a tener agua del grifo. 

De comer de postre sólo melocotón en conserva o dulce de membrillo, a comer frutas frescas que traían de la Zona francesa los martes y viernes.

De no tener luz eléctrica, sólo petromax o quinqués de petróleo, a tener luz y hasta una emisora de radio, donde escuchábamos las canciones de Antonio Machín y los cuentos que yo os contaba cuando erais pequeños.

También se editaba el semanario AOE África Occidental Española.

En un cajón del armario guardaba todas mis cositas. Cada año lo arreglaba y tiraba algunas cosas que ya me parecían tonterías. Yo decía ¿y cómo guardo yo esto? Sin embargo ahora me gustaría tener todo lo que fui desechando a lo largo del tiempo y que ahora no tengo. Recuerdo que tenía unas figuritas de una pata con los patitos y Maruchi una gallina con los pollitos; no eran de plástico porque aún no existía. Un año los dejamos para el Belén de la Iglesia pero el Padre Santiago creyó que se lo habíamos regalado y se quedó con ellos, con lo que a mí me gustaban.

Con el primer reloj que me regalaron, un Roice, recuerdo que me subí a la azotea, me senté en el último escalón a contemplarlo fijamente observando como se movían las agujas del reloj.

Teníamos una cabra. Paula la ordeñaba y tomábamos la leche recién ordeñada. Cuando tenían chivitos nos gustaba tomar los calostros con azúcar. Estaba amarrada al lado del barranco, desde esa parte veíamos el Cine Capaz que quedaba debajo.

 

Cine Capaz

Desde el barranco se veían todas las huertas que quedaban por debajo del precipicio y el río seco que desemboca en el mar, donde justo está enterrado Sidi Aali Ifni en el morabo pintado de blanco. También se veía el "Grupo de tiradores de Ifni nº 1" donde trabajaba Papá.

 

Grupo de Tiradores de Ifni nº 1



Cuando llovía, el río se desbordaba inundando las huertas.

El agua no era potable y la que se podía beber la traían en burro con cuatro cántaros de la "Fuente de las Palmeras" que estaba al final de un valle, es por donde pasa el río.

     

Cuando pasábamos cerca del río por donde corría un poco de agua, me acuerdo de ver como lavaban las nativas la lana contra las piedras igual que se hace cuando se amasa dando contra el mármol, pues lo mismo hacían y luego la tendían encima de los arbustos. Se quedaba limpia y blanca. 

Los nativos también se lavaban la túnica que se ponían en la cabeza. Era una tira larga de tela blanca o azul marino, la ponían encima de una piedra muy grande y plana y con los pies empezaban a saltar encima de la tela como si estuvieran pisando uvas para el vino. Los jueves a las tres de la tarde, los sábados y los domingos después de misa, teníamos catecismo. 

Los sábados también había colegio. Dña. Bernarda fue mi primera maestra, que me enseñó a leer y a escribir. Recuerdo cuando estaba con D. Joaquín Bish todavía solteros, en el patio del recreo, tenía una hermana Dolores y el padre D. Juan que tenía una huerta y nos regalaba poleo que se criaba a la orilla del arroyo por donde regaba.

Para ir a la escuela, íbamos Maruchi y yo por un camino estrecho con hierbas en las orillas, uña de gato, muchas flores lilas y varitas de Virtud o varitas de S. José. Era como una montaña y abajo se veía la carretera.


Al fondo el "Sahara" la fábrica de la luz 

Cuando pasaron los años y ya iba al Patronato, ya no era el caminito: eran calles, hicieron casas y todo se iba transformando.

Foto para el Ingreso de bachiller

Mama-Concha y Mamá-María

1951 Paula, Conchi, Angelina, Fifi, Maruchi y yo

Una vez al mes venía Martínez a hacernos fotos. La foto de arriba nos la hizo la Sra. Martínez en casa de Hamido y Gina, que vivían en el Paseo Marítimo.

Cuando inauguraron la fábrica de la luz que estaba al lado del río, se llamaba "El Sahara". Solo había luz por las noches. Teníamos una radio y se escuchaba Radio Andorra. "Aquí Radio Andorra emisora del Principado de Andorra" era la moda de los discos dedicados.

Un día llovió tanto que vino una riada tan grande que el río se desbordó, se inundó la fábrica de la luz, los motores se llenaron de barro y nos quedamos sin luz varios años, hasta que hicieron una fábrica nueva, casi enfrente del colegio de niñas.

Parte trasera del colegio de niñas

La noche que se inauguró la fábrica, subimos a la azotea Maruchi y yo, locas de contentas, y decíamos "¡parece una feria! ¡parece una feria!". Eran las luces de las farolas y unas cuantas bombillas pegadas en las esquinas de las calles. A nosotros nos parecía un mundo, acostumbradas a la oscuridad de la noche donde la única luz, era la luz de la luna.

Angelina y yo con gafas. Al fondo "El SAHARA"

Maruchi y yo salíamos a pasear por la acera en las noches oscuras. En las noches de luna, nos subíamos a la azotea y hasta se veía y escuchaba el murmullo del mar, como rompían las olas, y si la mar estaba buena se "escuchaba el silencio" y de vez en cuando el rumor de las olitas cuando rompían en la orilla.

langosta

Cuando hacía siroco, no se podía salir a la calle de calor y viento, la arena y tierra con el aire tan fuerte, se clavaban en las piernas como si fueran miles de alfilercitos y acto seguido la aparición de la plaga de langostas.

Luego venía la calma y se quedaba un ambiente inolvidable.

 

Hospital en los años 30 y posteriores.

Las puestas de sol eran famosas, venían de fuera para hacer fotografías. Las tengo grabadas en mi grabador particular y aunque las pase muchas veces, ni se desgastan ni se borran a pesar de los años. El sol escondido en el horizonte y alrededor de las nubes, un cordón dorado fileteando todo el contorno, con pinceladas de todos los colores.

 

Sidi Ifni

 

Cuando la mar estaba buena, salían a pescar con los carabos y luego venían a las puertas de las casas a vender los pescados. Cuando nos asomábamos al Paseo Marítimo y veíamos que echaban la red, estábamos al tanto para bajar a la playa y comprar las sardinas y boquerones que estaban vivitas y coleando, brillaban como la plata con la luz del sol. Toda la gente venía con platos para comprar sólo lo justo, porque no había neveras.

A veces me pongo a pensar y hay que ver lo que es la mente, como un libro o una caja, cuando quieres la abres y empiezan a salir recuerdos que a veces la tienes que dejar entreabierta, ya que se agolpan para salir y no te dan tiempo a escribir.

Teníamos un gramófono, discos de zarzuelas, discos de Conchita Piquer...

Cuando era la patrona de Infantería pasaba por las calles la Banda de música "Nuba de Tiradores":

 

Cuando la mar estaba mala no podían salir los carabos y el barco se comunicaba con tierra "hablando por banderas". 

 

Primero desde el barco hacían señales con un espejo para avisar que querían comunicarse con tierra. Un marinero se ponía en el borde donde construyeron "El Barco" junto a la escalinata que bajaba al mar, y este marinero con una banderita grande en el extremo de un palo y en cada mano hacía señales de Morse hacia el barco. Maruchi y yo íbamos a visitarlo, se llamaba Pareja y siempre vestido de marinero, era muy bajito y nos enseñaba el libro con todas las banderitas dibujadas en colores y el significado a qué correspondía cada postura con cada palabra.

Comprábamos una revista que venía de Buenos Aires, se llamaba "Para Ti" y otra parecida al Selecciones, me parece que se llamaba "Meridiano". En esta revista yo envié cómo se hacía una muñeca-lámpara con una botella, me gané un premio de 25 ptas y salió el dibujo en la revista.

Todas las semanas venía Bernal, un autocar que hacía el trayecto Tetuán-Ifni. El viaje duraba unas 32 horas con sus noches sin descansar, sólo para estirar las piernas, pasaba por toda la Zona francesa y había que parar por la aduana. Era el único medio que había por tierra para salir del Territorio, luego de Tetuán a Ceuta en otro coche y de Ceuta a Algeciras en el trasbordador.

También se podía salir por barco, siempre que el mar estuviera bueno. Los pasajeros se subían encima de los del Baharía a burriqué hasta el carabo para no mojarse.

Berenguer

Luego cuando llegaba el carabo al barco se subía con una escalera de madera y cuerda dando bandazos, yo hice ese viaje con mamá Concha hasta Canarias para ver a Paula. Los dos únicos barcos que venían de Las Palmas con mercancías y viajeros se llamaban "El Consuelo" y "El Carmiña" unas 36 horas de navegación, a veces se tenían que volver a Canarias porque el mar no se ponía bueno. "El Cazón" solo era de mercancías.

AG

Agustina en el año 1940

Con los anfibios aunque el mar estuviera un poco revuelto sí que podían salir. Los bidones de gasolina los tiraban al agua y el mar los echaba a la orilla.

Bidon Guillermo Barranco

 

Cuando la marea bajaba, iban a pescar los lenguados, pinchando en la arena.

  Robertita

1946 Carmen amiga, Maruchi y yo. Al fondo en lo alto se ve la iglesia

1935 Mamá Concha la 2ª izquierda y mis hermanas Maruchi, Paula, Fifi y Angelina.

Más adelante hicieron el aeropuerto:

1950

1960

 La feria era el 6 de Abril, luego la cambiaron al 18 de Julio.

"La corrida de la pólvora" olor a pinchito

...y todos bailando vestidos de blanco:

Plaza de España, a la izquierda la "Casa de la radio" donde nació Dolorita en 1940

 

Papá en el espigón del Grupo de Tiradores nº 1 de Ifni

 

En la montaña, el Grupo de Tiradores de Ifni nº 1 y abajo el espigón de la foto de papá

Papá Camello H

Papá en el destacamento de Tagragra Ifni 1947-48

 

Azotea de la casa en Fernández de Lugo

 

Enredadera de calabacitas verde y amarillas en el patio de la casa

1963 Jesusito y M. Tere. En la esquina la casa de Manuel Calderín y Carmita

Cuando vivíamos en Fernández de Lugo, papá bajaba por esta escalinata para pescar, a veces se llenaba el cubo de quisquillas, que yo les daba a todas las vecinas. Cogí tanta práctica que las pelaba en un momento después de cocidas, para hacerlas en tortilla o para la ensaladilla rusa.

Robertita, M. Tere y Jesusito

 

Papá y M. Tere en un concurso de pesca

Jesusito, papá y M. Tere.Pesquero Miss-Agadir encallado en la playa del "Balneario"

Ginesito, Jesusito y M. Tere. Mi sobrino Ginesito con un quisquillero de saco para las quisquillas 

Papá, Robertita, Mari Tere y Jesusito en la playa del Balneario

 

Jesusito y papá con un "cazón" en la azotea de la calle José Antonio nº 16. Al lado vivía San José y San Segundo, enfrente Gómez y Aceña. Es la calle de la farmacia militar.

Papá, Robertita, Jesusito, M. Tere y Angel

Angel

La charca del Balneario con la marea vacía

Acabo esta narración con el recuerdo del siroco, que cuando se calmaba, subía a la azotea y todo se veía distinto, barrido, inolvidable.

Una frase muy bonita de "La Medina" la hago mía:

"Sidi Ifni aquel territorio que nos marcó, del que nunca saldremos, aunque nunca volvamos a él" porque en tan pocas palabras refleja el sentimiento que llevamos dentro, para toda la vida.

El día 30 de Junio de 1969 a las 12 h 55 m. fue arriada la bandera española en el Ayuntamiento en un acto protocolario. Ese mismo día, sobre las 14 horas, la bandera española seguía ondeando en el grupo de Tiradores de Ifni Nº 1 y justo cuando el avión que trasportaba al Gobernador General Vega Rodríguez  sobrevolaba esas instalaciones, el Capitán Rivero y el suboficial Carmona procedían a bajar la bandera española. Un pelotón de las F.A.R. al mando de un Oficial marroquí rendían honores a la misma.

D. Joaquín Bish alcalde de Ifni (a la derecha)

 

Ya en Barcelona, papá y mamá (en el 94, cuando empecé este relato).


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