CAMERATA ROMEU

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Desde el Classical Pizzicato to Tropical Syncopation
por Luis Rumbaut
(Traducción: Joan Romeu)

En diciembre de 1999, la Camerata Romeu, el conjunto instrumental de cuerda formado exclusivamente por mujeres, actuó en el Gala Hispanic Theatre (Washington USA) como parte de su gira de 1998 que también realizó en Filadelfia, Miami, Nueva York y Boston. Este conjunto está dirigido por Zenaida Castro Romeu, artista nacida en el seno de una familia de músicos y compositores cubanos desde varias generaciones. Aprendió de su propia madre a tocar el piano y después estudió dirección de orquesta y coros, graduándose en las dos especialidades en 1983. A partir de aquí ha dirigido gran variedad de entidades musicales, incluyendo la Orquesta Sinfónica Nacional de Cuba, el Coro Nacional Cubano y coros en España, Nicaragua, Suecia y Alemania. Asimismo, imparte clases en el Instituto Cubano de Arte, organiza shows en la Televisión popular de La Habana y escribe bandas sonoras para películas y TV.

- Por favor, háblenos sobre la historia del grupo.

- Se creó hace 5 años. Cuando volvamos a La Habana este año, celebraremos el concierto del quinto aniversario. El grupo fue concebido hace 5 años con las mismas bases éticas y estéticas que usted ha visto. Quisimos crear un grupo consistente en una orquesta formada por mujeres, por mujeres jóvenes, para mostrar que en mi país se prepara bien a la juventud que cada año sale de las escuelas de arte. Eso era algo que no había encontrado antes. Por ejemplo, yo daba clases en España y comprendí que en otros lugares no había lo que sí existía en mi país y me dije: bien, es interesante constatar que todos los años, mujeres jóvenes con excelente formación salen de los conservatorios y entran en la sociedad, por lo que vamos a abrir una nueva oportunidad de trabajo, vamos a crear una Orquesta de Cámara. El sueño era crear una Orquesta Sinfónica, pero debido a los problemas económicos cubanos, incuestionables en aquel momento, decidí proseguir con el primer proyecto.

En esas condiciones empezamos con el apoyo de la Fundación Pablo Milanés. Ésta fue, de hecho, la primera orquesta fundada después de la Revolución sin el apoyo estatal. Pablo Milanés me ayudó, se enamoró de la idea y fue él quien empezó a financiar la orquesta que usted ahora ha conocido. La idea era ejecutar música cubana preferentemente, aunque en nuestros conciertos interpretamos Mozart, Britten, Elgar, tocamos Bach, piezas de Handel, interpretamos cualquier repertorio de música clásica y se nos pide a menudo ejecutar programas completos de música clásica, por lo cual nosotros realizamos dos programas: uno de música clásica y otro de música cubana y latinoamericana. Porque lo que siempre buscamos hacer en todos nuestros conciertos es promover lo latinoamericano y la música cubana es la música que se desconoce porque en la música clásica hay centenares de versiones interpretadas por grupos excelentes, y no sería tan novedoso como mostrar la música de nuestra propia gente, la cual está ausente de las salas de conciertos no sólo de Europa, sino incluso de nuestras tierras.

Así es como empezamos. El repertorio era pequeño pero, afortunadamente, los compositores se han ido adaptado a la idea de la Camerata y han empezado a producir para ella. De manera que somos ahora una sola orquesta, con un único repertorio, concebido y escrito para nosotros. Porque estamos promoviendo una parte de nuestra cultura que se promociona muy poco, porque sólo una parte de la cultura cubana se conoce bien, pero la música de baile no significa toda la cultura cubana. Es una parte innegable de ella, pero no es todo, nosotros no somos sólo eso, somos más que eso. Así que, en esa base -qué también tiene sus implicaciones éticas, porque tiene que ver con la mujer, la mujer cubana, y cómo se proyecta en la sociedad- queremos elevar una imagen negativa que hay a nuestro alrededor, como la única visión que se tiene de las mujeres cubanas. Quiero aclarar que, en el tiempo de mi madre, así como en el tiempo de mis abuelas, ha existido siempre una mujer educada, decente, altruista, con aspiraciones... pero por alguna razón, muchas personas que llegan a Cuba sólo ven una parte de la sociedad y no una imagen total de dicha sociedad.

Me siento afligida cuando, por ejemplo, voy al extranjero y oigo como la gente habla negativamente de las mujeres cubanas. Me hiere, porque yo soy una parte de ello, yo soy parte de la nación cubana, una nación en el sentido más amplio. Y eso también es el porqué del lenguaje subliminal, parte del mensaje subliminal que la orquesta quiere transmitir, que en Cuba ha existido siempre una música para escuchar, la música de cámara. Esta sala [una sala renovada en la Cuban Interests Section en DC, equivalente a una embajada], es el escenario apropiado para la música de cámara, para ser interpretada aquí, en un salón, en un espacio como este en el que nos encontramos hoy. Y esa es la idea: promover esa música, esa área de la cultura cubana que, lamentablemente, no se promociona demasiado pero que ha existido siempre.

- Una parte importante de la música que usted hace tiene notables elementos folclóricos. ¿Puede contarnos como ha llegado a unir folclore y música culta?

- Ha sido un proceso llevado a cabo por los propios compositores. Cada uno de ellos crea un paisaje cubano con su melodía. La oyen en la calle, la procesan, la protegen, la interiorizan, aprenden de ella, la asimilan, y luego le dan la vuelta y crean una música nueva. Un nuevo paisaje. Lo que Leo Brouwer hace es nuevo, no es exactamente lo que se oye en la calle, pero él lo compila -como con una de las cuatro piezas, del son "Almendra" por ejemplo- de alguna manera, remotamente, pero ése es el proceso interior de cada compositor, tal como los pintores que crean paisajes, que conciben nuevas cosas que puede que no existan o que, quizá existiendo, no plasman. Los compositores crean el paisaje del sonido de un pueblo, pero es un proceso interior de cada compositor. Hay algunos que se acercan al folclore, a otros les inspira más un sentido de nación y no de folclore, otros se acercan a lo que es español, lo que nos sale de español en todos nosotros. También tenemos compositores más cercanos a Europa, la herencia europea de la cultura cubana. Pero hay que tomarlo caso por caso, porque cada compositor tiene su lenguaje. Nuestro discurso, aunque usted pueda oírlo como muy cubano, es muy ecléctico, porque depende de la inspiración de cada compositor aunque, ciertamente, nutrido de raíces populares o folklóricas. Y lo que se oye, lo que se oye desde fuera, es un discurso completamente nacional, con sus distintas variantes. ¿Lo ve?

Es un discurso fundamental, porque ninguna persona creativa quiere ser como otra. Lecuona no quiere ser Strauss, Strauss no quiere ser Lizt. Pero hay una tierra común que origina un compromiso para con la nación, que emerge de una manera u otra y, aun cuando es diferente con cada compositor, al oír cierta música uno puede decir, esa es música alemana, por mucho que los compositores sean diferentes o bien, eso parece la banda sonora de una película americana, aunque haya muchos compositores. En todo caso, los compositores no pueden separarse -o muchos no pueden separarse- de sus raíces, sus orígenes...

- ¿Cuál es la situación actual de los músicos en Cuba, de los intérpretes clásicos?

- Déjeme decirle que había una crisis muy grande hace unos años en nuestras salas de concierto, porque se veía sólo personas mayores en los conciertos, las personas que habían sido educadas en esa tradición, y no asistía a ellos una sola persona joven. Se podía pensar, ¿qué pasará cuando esas personas mayores ya no puedan ir a las salas de concierto? ¿Quién irá? Estamos hablando de hace unos 10 o 15 años atrás, no hace mucho tiempo. Pero en los últimos años apareció este fenómeno cuando la crisis social ahondó en Cuba después de la caída del campo socialista. La juventud fue volviéndose hacia la espiritualidad, hacia los conciertos. Fue una cosa masiva. Personalmente, yo tomé parte en un concierto que hicimos hace casi dos años, exclusivamente de música de Bach. Hicimos un concierto con la Camerata y algunos músicos invitados para una actuación que incluía un concierto para un piano, para dos, para tres, y cuatro, en el Teatro Nacional. Nos veíamos obligados a hacer actuaciones extras porque la gente se apiñaba ante las puertas del Teatro Nacional para oír a Bach. No se trataba de escuchar a los Beatles, eso hubiera sido normal. ¡Era oír a Johann Sebastián Bach en el Teatro!

- ¿Se refiere a estudiantes universitarios?

- Se trataba de gente joven, personas de la calle, profesionales... Fue una necesidad que se levantó de súbito para consumir arte, para llenar un vacío, para enriquecer la vida espiritual del individuo, y todo el mundo se volvió hacia los conciertos. Se les podía ver en pantalón vaquero o cualquier prenda. Por ejemplo en la Basílica se puede ir por un peso cuando no hay ningún asiento libre, y se va a los vestíbulos laterales, y la gente va a escuchar aún cuando no puedan ver nada. Ése es el público real. Van a oír. No sólo a parecer. Se les ve sentarse en los vestíbulos laterales, de cualquier manera, para disfrutar del concierto. Eso es inaudito, es increíble, como si el pueblo necesitara de gente joven liberada, no de jóvenes a los que papá y mamá hayan llevado al liceo, o cuyo papá o mamá no les hayan enseñado nada. Ha sido una necesidad de las personas de dar un giro, de alimentarse en momentos problemáticos de sus vidas.

Permítame que le diga que algunas de las palabras más excitantes que me han dicho durante los momentos más críticos en mi país, han venido de personas que han ido al concierto y han dicho, me siento bien, me siento muy bien en el concierto, ahora puedo continuar. La gente va como quien acude a una fuente de agua fresca, ellos asisten a un concierto como una necesidad vital para enriquecer su espiritualidad. Estas palabras que me han dicho varias veces "me siento muy bien en el concierto", me complace más que una charla sobre musicología, sobre un sostenido, un cambio, un contraste, el matiz de tal parte o de otra... me complace más, porque me doy cuenta del motivo por el cual hacemos arte, para quien trabajamos, para nosotros y para la gente que te lo agradece de forma sencilla.

- Usted tiene un grupo joven. ¿Es usted consciente, por lo que se refiere a la creación de un movimiento colectivo, y a través de él, de lo que puedan hacer después sus miembros individuales?

- Bien, lo que ha pasado es que ellas han rodado mucho. La orquesta se ha vuelto una escuela. La orquesta viaja mucho por lo que a veces recibimos ofertas y las jóvenes a menudo se van. Por ejemplo, hay dos personas que viven ahora en Nueva York y que hasta enero estuvieron con el grupo. Una tiene una beca y la otra se casó con un músico norteamericano que toca con un quinteto que nos encontramos en Costa Rica. Lo mismo pasó con otra que se enamoró en Barcelona y está viviendo allí ahora. Hay dos viviendo en México, otras dos en Bolivia y que viven ahora en Venezuela. En otras palabras, la rotación es actualmente bastante alta, hasta que podamos encontrar una manera de garantizarles un retorno para que su trabajo sea algo más que un alimento espiritual. Siempre tenemos que volver a empezar cuando hay un nuevo miembro. Es duro para quien ha estado tiempo en el grupo, tener que empezar con un nuevo miembro, porque quizá estará sólo tres meses, hasta el próximo concierto, y la gente tiene referencias o expectativas del grupo, y yo no puedo parar y decir, pobre chica, ella sólo estará con nosotros durante 15 días. No, el compromiso es más fuerte.

Incluso más porque la orquesta toca de memoria, lo cual es parte de su imagen, ya que parte de la idea es también romper las barreras entre productor y consumidor, para permitir que las personas vean que nosotros nos divertimos y que lo que hacemos es algo vivo, mientras dejamos a la gente que se una con la comunicación que hay entre nosotras. La gente ve un concierto con faldas largas, vestidos negros, desde abajo a aquí, es demasiado distante, ¿no? Con el cambio de imagen las personas se sienten más íntimamente ligadas al evento artístico, se identifican culturalmente sin barreras.

Pienso que ésa también puede ser la razón por la que la orquesta ha podido llegar a todos los niveles. Yo he estado caminando calle abajo en algunos de los barrios más toscos de La Habana, digamos, Buena Vista, y una mujer de color, una persona simple, dice de repente gracias por su trabajo, me siento muy orgullosa de usted. Y me lo dice como pudiera decirlo un niño, un doctor o un adolescente. Constantemente recibo de mi país felicitaciones por mi trabajo. "Felicitaciones por su trabajo. Me siento orgulloso por lo que usted está trabajando". Lo oigo en todas partes. Realmente significa un gran compromiso, porque la gente lo aplaude, agradecen nuestro trabajo. Yo no recibo dinero por mi trabajo, recibo el reconocimiento.

- ¿Qué acogida ha tenido usted en otros países?

- Yo diría que, en cualquier sitio en el que hemos actuado, encuentro una muy buena acogida. En Suecia, por ejemplo, fuimos a una fiesta organizada por el administrador de la Casa Real, una fiesta donde había celebridades de los medios de comunicación y la política. La fiesta tuvo lugar después de una exhibición de ocho ceniceros diseñados por los diseñadores más importantes del mundo, pero eran simplemente ocho ceniceros. Alrededor de ellos se organizó la fiesta de un millonario, bajo un pabellón que los suecos instalaron temporalmente y cuando la fiesta acabó, dos horas después, ya no quedó nada allí, usted sabe cuan organizados y puntuales son...

En la fiesta no había ninguna coca cola: había champaña, caviar, paté, fresas... como en las películas, para los millonarios y la alta sociedad, una fiesta para el mundo de las celebridades, los medios de comunicación y la política. La fiesta empezó con un concierto de la Camerata. El público empezó reaccionando tímidamente - se consideran tímidos a sí mismos - pero acabaron aplaudiendo como si se encontraran en un estadio de fútbol. Después de nosotros actuó Dionne Warwick y las celebridades presentes dieron una muy buena acogida a la música cubana, tanto que el propio embajador me dijo: usted ha hecho más por Cuba hoy, que yo mismo en años de diplomacia. Lo mismo pasó en Canadá. Tocamos para el Presidente del Gobierno y en todas partes el trabajo de la Camerata fue bien recibido. Hemos estado tres veces en Suecia, aproximadamente cuatro veces en España, tres en México, ésta es nuestra segunda estancia en USA este año; hemos estado dos veces en Bolivia, dos en Venezuela, una en Ecuador, una en Costa Rica, y poco a poco nos convertimos como embajadores de la cultura cubana, porque lo que yo defiendo son los valores de mi país, los valores imperecederos, los que no mueren, los valores culturales de mi nación.

Yo digo a la gente: nadie sabe quién era el Emperador de Austria cuando Mozart escribió la sinfonía 38ª. ¡Nadie lo sabe! ¿Quién puede saberlo? ¿Qué musicólogo, qué músico, podría decirme qué importa eso? ¿Quién puede decirme quién gobernaba cuándo Beethoven escribió la 9ª sinfonía? ¿Quién puede decírmelo? Así que yo defiendo los valores de mi nación. Esos que son para siempre, los valores culturales permanentes. Esos que son realmente los que importan.

En cierto modo mi familia viene de una tradición musical. Todo lo que yo he hecho ha sido continuarla. Mi tío abuelo creó la orquesta de Antonio María Romeu. Se dice que la gente besaba sus manos, porque él fue el primero que introdujo improvisaciones de piano en la música popular. Antes de él, los grupos musicales tocaban con clarinetes, provenientes de bandas históricas, con tradiciones que procedían de España, y las improvisaciones se hacían con instrumentos de viento y madera y en cambio él, repentinamente, en una charanga le puso un violín y un piano. Fue el primero en introducirlo en la música de Cuba, por eso se le conoce como el Mago de las teclas. La gente habla sobre Pavarotti, de tal y cual cosa, y tiene detractores porque ha llevado la música de ópera a los campos del fútbol. Bien, Antonio María Romeu escribió danzones con temas de óperas de Mozart, y tenía un danzón llamado La Flauta Mágica. Así que yo no puedo criticar a Pavarotti, porque mi tío abuelo hizo eso en La Habana. O como Barry White, que lo hizo con la 5ª de Beethoven, hace 15 o 20 años. Mi tío abuelo lo hizo antes, a principios de siglo.

 

Mi abuelo era director de la banda de la Armada en Cuba. Justo en la ciudad dónde yo estuve ayer, Filadelfia, durante la Feria Internacional de 1938 y 1939, la banda de la Armada de Cuba, en una competición mundial, ganó sucesivamente los dos primeros premios. Fue mi abuelo con la banda de la Armada cubana. Ésa es ahora una parte de la historia de la música cubana, es un logro de un cubano en el campo de la música. Allí mismo recibió una beca del embajador americano de la época, se la otorgó porque él era un genio de música cubana.

El primer músico para la RCA Víctor -uno de los primeros- fue un cubano, Antonio María Romeu. De mi abuelo descienden también grandes artistas como mi tío Armando, un pionero de jazz en Cuba. Y él ahora, con sus 88 años, sigue todavía fiel al jazz de toda su vida (1). Es su lenguaje. Siempre dirigió la orquesta Tropicana. Nat King Cole grabó un long play en español con la orquesta de mi tío Armando en La Habana. Mi tío hizo los arreglos para él. Ese disco con la canción "Quizás, Quizás," mundialmente conocida, se grabó en La Habana con la orquesta de mi tío Armando. Como ve, hemos estado implicados en el jazz, música de banda, música bailable, música de concierto, o educativa, con mi madre, en música para la televisión, con mi tío Mario... también en el jazz, mi hermano Armandito Siqueira... Bien, vamos a ser ya cuatro generaciones, contando a mi sobrina que vive en Miami, relacionadas con la música de una manera u otra. Y pienso que son piezas valiosas de nuestra historia cultural. Cada una de ellas manifestando de manera diferente, los hallazgos de su propia expresión.

- Teniendo en cuenta ese importante trabajo en defensa de lo nacional, ¿cuales son sus planes a partir de ahora?

- A corto plazo, los planes son muy concretos. Como he dicho, cuando regresemos a La Habana queremos hacer un gran concierto para el 5º aniversario. Queremos hacer un concierto retrospectivo, música de danzón, y he llamado a 10 compositores de música clásica. Les pedí danzones y todos respondieron. Vamos a tener una buena selección de danzones compuestos por los mejores músicos del país para el 5º aniversario. Después de eso, ya veremos. Siempre estamos buscando compositores para que escriban para nosotros. De momento tenemos este compromiso con todos esos músicos para hacer un programa totalmente nuevo de cara al 5º aniversario. No tocaremos nada que hayamos tocado antes, será totalmente nuevo, e incluiremos esos danzones en el repertorio de la Camerata.

En cualquier caso, seguiremos con la idea de conectarnos a los proyectos más grandes, para seguir creciendo. Hace poco, durante el 450 aniversario de Cervantes, hicimos un concierto fabuloso, con 3 piezas orquestales que realmente tuvieron una muy buena acogida. Queremos continuar así, mostrando a los jóvenes, los compositores más sobresalientes de la historia musical cubana, de la literatura musical de Cuba.

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(1) Armando Romeu falleció dos años después, el 12 de marzo de 2002, a los 90 años (n.d.t.)

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Romeu Magazine