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Es
cierto que duele dejar de beber Coca-Cola, y no ver más un BigMac en nuestra
hermosa macbandeja. Personalmente me duele más lo primero que lo segundo,
no te voy a engañar. ¿Qué más? Si fumara me fastidiaría
bastante no poder fumar Marlboro, con lo majo que parece el vaquerito del anuncio.
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¿Y
el coche? Desde luego no poder comprarme el último modelo de Mitsubishi, Chrysler,
Jeep, Mercedes, Opel... pues sí, me fastidiaría, aunque tampoco los
pueda pagar ahora. Pero aunque no tenga coche, ni moto, me molesta no poder hinchar
las ruedas de mi bicleta en gasolineras Exxon, Mobil, Esso o BP (y eso que es gratis!).
Personalmente, me jode mucho más no poder ni siquiera olvidar la Coca-Cola
con la más dulzona Pepsi-Cola. También me fastidia que mis principios
ya no me permitan tomar mis patatas Lays, o mis Ruffles, los Doritos... ¡ni
Matutano! Hay
bancos en los que ya no me pensaré abrir una cuenta: Banco Zaragozano, Caja
Madrid o La Caixa (hasta tendré que cerrar la que ya tengo). Y por triste
que sea, amigo, me olvido de ir al cine a ver un "made in Hollywood"; lo
siento por los que en su día esperaban encontrar un comentario mío
sobre una película americana.
Pero...
¿de qué estoy hablando? De nada más y nada menos que de ética: BOICOT.
Somos ciudadanos, y tenemos el poder. ¿El poder?, sí, el poder que
otros no nos recuerdan que tenemos: el poder de hundir en la miseria a quienes carecen
de humanidad. En eso consiste tener el poder sobre nuestras vidas y nuestros bolsillos.
Podemos
seguir saliendo cada día a las 22 horas a nuestros balcones a golpear cacerolas
(yo lo seguiré haciendo mientras me queden cacerolas); podemos seguir saliendo
a la calle a gritar pacíficamente (también lo seguiré haciendo
porque es necesario que nos oigan); podemos hacer encuestas y preguntarnos entre
nosotros lo que ya sabemos (¡que no queremos la guerra!); y sobre todo, podemos
empezar a hacer algo efectivo, podemos dejar de dar dinero a aquellas empresas que
subvencionan la guerra.
¿Sabes
qué? Que bien pensado, ya me importa bastante menos el no poder ir al Mc Donald's,
ni el no poder beber Coca-Cola... bien pensado lo prefiero a saber que mi dinero
abrirá la carne de otra persona. Claro que, como todo, es una opinión,
y allá cada uno con la suya.
Si
no crees en los boicots...
Si
crees que estás solo...
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