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Técnica Avanzada de la Marcha
Técnica Avanzada de la Marcha



Adaptado de Alexander Shimko


TECNICA DEL RACEWALKING
Introducción Principios Cabeza Hombros Brazos Torso Pelvis Piernas Conclusión





Introducción

La Técnica de la Marcha será exacta, eficiente y hermosa sólo cuando el movimiento esté basado en el conocimiento de las leyes que lo rigen. Dichas leyes nos permitirán una minimización del esfuerzo junto a una maximización del efecto. Los movimientos serán tanto más eficientes cuanto más usemos en su ejecución las fuerzas reactivas y externas y menos el soporte muscular.

Todas las sucesivas mejoras en la técnica de la Marcha han sido descubiertas empíricamente por los propios Marchadores y a lo largo de los años han conducido a unos fundamentos teóricos que son los que en la actualidad utilizamos. La técnica de la Marcha se puede reducir a una expresión matemática mediante la cual el trabajo muscular se distribuye entre todas las partes del cuerpo de tal manera que cada músculo y articulación sufra una mínima carga.

Para dominar la técnica de la Marcha y hacerlo en el tiempo más corto, es necesario tener claros los conceptos de aparato de soporte y conducción, y conocer las peculiaridades de los diversos músculos y articulaciones que intervienen en el movimiento. Hay que tener en cuenta que una forma inadecuada de ejecución de la Marcha da lugar a un gasto innecesario de energía. Dicho de otra manera, la técnica debe basarse en la minimización del esfuerzo, y en la aplicación de las peculiaridades cinemáticas, dinámicas, coordinativas y balísticas de las estructuras en movimiento.

El Principio de Minimización se sustenta en la reducción al mínimo del número de grados de libertad del cuerpo necesarios para efectuar el movimiento. Hay que tener en cuenta además que el movimiento es en gran parte mental, y que la mente es también entrenable. Hay que lograr mediante el entreno todos los elementos del movimiento hasta tal punto que durante la competición no aparezcan problemas debidos a una imperfección técnica, y para que el cuerpo se mueva, el cerebro debe antes saber como hacerlo.

A partir de lo anterior, se deben conocer determinados fenómenos que tienen lugar durante la Marcha

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Principios

La Columna:  Implica el hecho de que los hombros, la pelvis, los muslos, las rodillas y los tobillos de deben encontrar en línea en el momento preciso de colocar el talón en el suelo. En ese instante la velocidad de movimiento entre estas estructuras será igual a cero, y la velocidad de aterrizaje del pié mínima. Sólo en esas condiciones la 'columna' podrá maximizar la velocidad horizontal, se recuperará más eficientemente la energía cinética por parte de la pelvis y se crearán condiciones favorables para un suave apoyo del pie.

El Péndulo: Una vez la 'Columna' toca el suelo, se convierte en un péndulo fijado a éste. Cuanto mayor sea la longitud de dicho péndulo invertido, mayor será su velocidad. El tiempo de péndulo se prolonga algo más que el tiempo de columna.

La Zona Muerta: Cuanto más adelantada esté la base de la 'columna', mayor será el recorrido del péndulo, lo que implicará pérdida de tiempo (en el ciclo de un paso) sobre todo en el momento que va desde que colocamos el pie, hasta que la 'columna' se coloca en vertical. A ese período le llamamos 'zona muerta'.

La Vertical: En el momento en que la 'columna' se coloca vertical todos los elementos de la misma deben estar asimismo en un plano vertical. En ese instante el antebrazo adelantado se encuentra horizontal y el atrasado tiene su máxima velocidad. No representa una ventaja doblar la rodilla pues crearía un estrés superfluo a los músculos del muslo y crearía un innecesario movimiento vertical que limitaría la velocidad horizontal.

El Estante: Si miramos a un Marchador que posea una técnica ideal, comprobaremos que las articulaciones de sus rodillas y hombros se mueven según planos paralelos. No existen desplazamientos laterales, ni se dobla el cuerpo, ni desciende la pelvis en el lado que avanza. El eje del cuerpo debe ser vertical y siempre perpendicular al eje de los hombros, y a la dirección del movimiento.

Los Triángulos: Se pueden imaginar dos triángulos. En uno de ellos los vértices son los hombros y la cadera que avanza, y en el otro los hombros y la cadera posterior. Ambos triángulos varían su ángulo mas agudo durante el movimiento. Teóricamente en la fase de doble soporte en el suelo, la base de ambos coincide.

La Guadaña: El movimiento de la cadera y de la pierna que avanza puede ser comparada al movimiento de una guadaña, excepto en su dirección. La guadaña gira alrededor del eje vertical mientras que en la marcha gira alrededor del eje formado por la línea que une la pierna que avanza con el hombro del mismo lado. Este giro queda facilitado por el movimiento de los brazos.

El Arco: Cuanto más avanza el punto de soporte y a resultas de la acción de frenado del pie colocado en el suelo, más se tensan el muslo y la cadera posterior. Esta tensión se acumula en forma de fuerza 'balística' al modo de un arco listo para disparar.

El Martillo: La acción de martillo consiste en doblar el pie hacia arriba al despegarse del suelo y mantenerlo así durante el transporte hacia delante y hasta su colocación en el suelo. De esta manera se asegura mejor la preservación de la energía balística. La misma acción de martillo se efectúa en el movimiento de los brazos.

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Posición de la Cabeza

La cabeza debe mantenerse en posición erguida para que los músculos del cuello estén con el tono adecuado y no tenga lugar una contractura muscular refleja de la cadena posterior, desde el cuello hasta el tendón de aquiles ('reflejo cuello-tendón de Aquiles).

Si se inclina la cabeza hacia delante, se altera la rigidez del sistema músculo-esquelético: descienden los hombros, varía la forma de la cavidad torácica, y se produce una desviación compensatoria del torso y de las rodillas, alterándose también con el tiempo el riego sanguíneo de todas estas partes. Con el tiempo la postura de hace crónica, y la mayor fuerza de la musculatura flexora (anterior) va curvando todavía más la columna.

Para corregir los posibles defectos se requiere: Reforzar la musculatura de hombros y cuello mediante ejercicios de pesas, y acostumbrarse a adoptar una postura erguida similar a la que se observa por ejemplo en le ballet (aplomb): La columna forma una barra rígida sobre la que descansan la cabeza, los brazos y el pecho. Los hombros se dirigen hacia atrás, las escápulas u omóplatos se acercan y descienden ligeramente. El pecho se eleva y el estómago se contrae, la cabeza se alza y el cuello se elonga, la mirada se fija a lo lejos, la pelvis se sitúa exactamente en la vertical de los hombros. Las piernas se extienden y los pies se abren ligeramente hacia el exterior.

Para aprender a marchar de manera eficaz necesitamos corregir cualquier mala postura, que nos puede llegar a impedir junto a otros factores como la obesidad, una mejora de nuestra técnica.

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Hombros

La cintura escapular tiene un grado de rigidez intermedio comparado con la inmovilidad del triángulo formado por el torso, y posee infinitos grados de libertad a través de las seis articulaciones de la cadena cinemática 'hombro-mano'. Figuradamente los hombros pueden actuar como un rompeolas, aislando al torso de los movimientos que proceden de los brazos, y como una rueda dentada transmitiendo dicha energía.

Relajar los hombros significa disminuir el coeficiente de eficiencia de la articulación del hombro como enlace transmisor de energía, y reducir el esfuerzo que viene de la acción de los brazos, añadiendo una carga a las piernas. Por el contrario si los hombros se contraen, se acelera la fatiga y se asimismo dificulta una adecuada perfusión sanguínea con sus correspondientes sustratos energéticos. Lo ideal sería encontrar un término medio entre ambos extremos.

Para una efectiva transmisión al torso de la energía que viene del movimiento de los brazos, se debe pensar en los siguientes factores:

- El eje frontal formado por la articulación del hombro y la pierna de soporte, deben constituir el 'punto de pivote' a partir del cual comienza el movimiento del marchador hacia delante.

- Subir y bajar los hombros excesivamente es inadmisible desde el punto de vista técnico y contribuye a desperdiciar energía.

- Una ligera elevación del hombro tiene lugar cuando los brazos llegan en su movimiento a sus posiciones extremas delante y detrás. El ángulo de desplazamiento del hombro es directamente proporcional a la velocidad de desplazamiento, y su velocidad de elevación debe ser entendida como una aceleración.

- Una vez alcanzada la máxima elevación, el hombro queda inmóvil durante un instante (120.160 milisegundos), lo que constituye una de las condiciones para la recuperación de la energía. Corresponde al momento de doble soporte.

- El movimiento de descenso del hombro se inicia en el momento de la colocación del talón en el suelo y acaba en el momento en que la 'columna' se sitúa vertical. En ese instante en que los brazos vuelven de sus posiciones extremas a gran velocidad debemos conscientemente colocar y fijar el hombro homolateral al brazo que avanza, en posición extrema delantera.

Las extremidades superiores constituyen hasta el 12% de la masa corporal por lo que su movimiento debe ser tenido en cuenta.

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Brazos y Manos

Frecuentemente se lee en los manuales de técnica que los brazos dan su ritmo a las piernas, o que los brazos contribuyen a mantener el equilibrio. Sin embargo no se les suele dar toda la importancia que en realidad tienen.

Los brazos se deben mover en planos paralelos a la dirección del movimiento pues en caso contrario se produciría un giro de los ejes de hombros y caderas, que acortaría la longitud del paso e incrementaría el gasto de energía. En sus posiciones extremas los codos deben llegan a alcanzar unos ángulos ideales de 36º(delante)y 108º (detrás). Las manos deben seguir una trayectoria ideal en espiral que requiere entreno para ser perfeccionada.

El movimiento de los brazos debe minimizar las oscilaciones verticales y mantener la velocidad horizontal al máximo posible. El movimiento de la mano que avanza se efectúa contra la fuerza de gravedad. Hasta la vertical tiene mayor velocidad que la del codo, y después justo lo contrario. El movimiento de la mano que retrocede acaba después de llegar el antebrazo a la vertical, y es fácil de ejecutar. El movimiento del brazo adelantado sigue el principio del 'martillo'. En su posición posterior extrema queda momentáneamente fijado.

La acción de ambos brazos con su acción frenante en sus posiciones extremas y a intervalos, crea un impulso suplementario para el desplazamiento del cuerpo hacia delante. Este forma de mover los brazos da una sensación agradable de 'vuelo'. Las piernas se sienten descargadas y la pelvis posee mayor libertad de movimiento. Todo ello hace que el trabajo a hacer quede distribuido más eficazmente entre un mayor número de músculos. Según estudios realizados por diversos investigadores, la contribución porcentual de brazos y piernas para obtener un máximo resultado es del orden del 50%. Según estos mismos estudios, si la trayectoria de la mano representa un 100%, las trayectoria 'delante' representa un 38% y la 'detrás' un 62% en cuanto a contribución al movimiento. Asimismo cuanto menor es el uso de los brazos, menor es el rendimiento.

Trayectoria Óptima:Cuando se sigue esta trayectoria la marcha se hace ligera, suave, energéticamente lisa. La trayectoria óptima sigue el principio del péndulo y oscila entre una trayectoria máxima y una mínima.

Trayectoria Máxima:Es la más rápida. Se alcanzan los 108º entre el codo posterior y el hombro, y 36º entre el codo anterior y el hombro. Esta trayectoria requiere una musculatura potente y preparada. A causa de la ley de la gravedad el desplazamiento vertical es más dificultoso por lo que requiere mayor tiempo para ser entrenado. Se usa la máxima trayectoria cuando deseamos acelerar en una distancia larga, por ejemplo para alcanzar a un adversario. Con esta trayectoria la presión sobre el torso disminuye, la pelvis se encuentra más libre, y la longitud del paso aumenta aunque el ritmo decae hasta cierto punto.

Trayectoria Mínima:Es menos rápida pero al mismo tiempo menos cansada. La acción pélvica es más difícil. el eje vertical de rotación sobre la pierna de soporte es más cercano al eje del cuerpo, y la pelvis oscila alrededor de un eje sagital (la pelvis 'cuelga' o 'colapsa' sobre la pierna que avanza). Los movimientos de rotación aumentan y para mantener la velocidad nos vemos obligados a aumentar el ritmo.

Alternando entre ambos tipos de amplitud conseguimos reducir la fatiga, no tanto de los músculos propiamente dichos como de los centros neurológicos que los controlan.

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Torso

Un marchador debe tener un excelente desarrollo de la musculatura del torso y una gran movilidad de la columna vertebral. Ello es necesario para mantener una correcta postura del cuerpo durante el tiempo que dura la actividad deportiva. La postura debe ser erguida porque es la única en la que los diferentes músculos del tórax se encuentran en equilibrio y no se produce un gasto supérfluo de energía. La postura finalmente debe ser tal que las fuerzas verticales que actúan al marchar se encuentren a una distancia óptima de la columna. Debemos prestar atención sobre todo a evitar una lordosis (curvatura) excesiva en la columna lumbar.

La Respiración: La respiración debe ser libre, usando toda la musculatura necesaria, es decir los músculos intercostales, el diafragma y los abdominales. Inspirando y expirando por la nariz ya que de esta manera el aire se caliente y humedece mucho mejor que respirando a través de la boca. La mucosa nasal además filtra mejor las partículas y gases nocivos. Respirar por la nariz también mejora la actividad del sistema nervioso central, los reflejos cardíacos, y la actividad de los riñones, el aparato digestivo y otras sistemas corporales.

No importa lo dificil que sea la Marcha, siempre será necesario mantener la continuidad de la respiración sin estrés innecesario, sobre todo en cara, cuello y hombros.

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Pelvis

La rotación de la pelvis tiene lugar alrededor del el eje vertical que pasa entre la cadera y la pierna de soporte, y no simplemente el eje vertical de la pelvis. Tampoco se deben producir movimientos compensatorios de pelvis y hombros.

Si miramos de frente a un Marchador dotado de una técnica perfecta, en el momento de la posición vertical los hombros caderas y rodillas están situadas en planos paralelos. Lo mismo que después de pasar la vertical, gracias a un giro de cadera directo hacia delante. Entonces los hombros parecen suspendidos en el aire, y las piernas alternan entre una posición de doble soporte y otra. El giro de la cadera sigue prácticamente una línea horizontal

Los marchadores con excesiva curvatura lumbar se encuentran en situación complicada para ejecutar correctamente el movimiento y deben hacer un mayor uso de la musculatura del abdomen y glútea. En esos casos resultará de gran utilidad un reforzamiento muscular de la musculatura de la espalda mediante pesas.

Colocando la pelvis correctamente 'debajo de uno mismo' se descargan los músculos de la pelvis y de la espalda, y se transmite adecuadamente a las piernas la energía requerida para la marcha. Para sentir la suavidad en el desplazamiento es necesario asimismo imaginarse una rueda cuyo eje pasa a través del centro de gravedad del cuerpo y se desplaza hacia delante. Dicha rueda debe ser maciza y pesada, girar con suavidad, pero poderosamente.

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Piernas y Pies

Después de pasar la vertical y a medida que aumenta el 'paso atrás' se incrementa la rigidez de la musculatura ilíaca y lumbar, de los cuádriceps, de los gemelos y de los músculos abdominales. Todos estos músculos se distienden bajo condiciones dinámicas y aumentan por consiguiente su síntesis de ATP lo que aumenta la cantidad de energía disponible. Al mismo tiempo el estrés se incrementa en los músculos sinérgicos, lo que ayuda a mantener al torso en posición correcta. La colocación en el suelo del talón de la pierna que avanza es la señal para que el pie posterior despegue, por medio de un sistema de receptores localizados en la planta del pie.

En el momento en que la tensión muscular es la óptima, la pierna trasera se despega usando el dedo gordo del pie como último impulso balístico en la dirección del movimiento. El pie entonces vuela hacia delante hacia un nuevo aterrizaje que debe ser efectuado de tal manera que para un espectador colocado detrás no sea visible la planta del pie. Para evitar este problema no se debe alzar excesivamente la rodilla.

Una vez levantado el pie, los dedos deben apuntar hacia arriba (principio del martillo). Todas las fuerzas potenciales se localizan entonces en la articulación del tobillo y al colocar el pie en el suelo y como resultado de la fuerza de frenado, se recupera la energía dirigiéndola hacia la cadera. Ello conlleva un impulso adicional hacia delante.

No tiene sentido empujar hacia atrás con el pie, pues la alta frecuencia de paso hace imposible tomar conciencia de ello. De hecho hacerlo conscientemente al caminar o correr impide la lógica del movimiento natural y aumenta la fatiga, aparte de tener un efecto opuesto al deseado al producirse una dispersión en el espacio de las fuerzas balísticas y cinéticas. El pie en definitiva no toma parte en el despegue sino que actúa más bien como un amortiguador del choque contra el suelo.

Así el pie después de haber seguido la trayectoria más corta posible y paralelo al suelo, aterriza de nuevo sobre el talón y permanece en el suelo el mayor tiempo posible, al menos hasta el momento de la vertical, momento que representa el punto muerto del movimiento y el instante en que la velocidad es menor.

Para permanecer sobre el talón se necesita una musculatura lo suficientemente potente por parte de los gemelos. El pie desciende después siguiendo su arco interno y en dirección hacia delante. También es posible otra posición aun más estable girando los dedos 60º hacia fuera y así diminuyendo los grados de libertad de las articulaciones de tobillo y rodilla, consiguiendo una mayor rigidez de la columna y una mayor rotación de la pelvis, con lo que se acumula mayor cantidad de energía balística y un incremento de la amplitud del paso. Por el contrario, colocar los pies dirigidos hacia dentro como propugnan algunos expertos bloquea la libertad de la pelvis y acorta la longitud del paso, aparte de sobrecargar las articulaciones de rodillas y tobillos. Las aseveraciones hechas por muchos investigadores sobre que el pie es quien dirige la marcha, solo son ciertas en marcha a escasa velocidad.

Por consiguiente, ¿Cuál es el elemento fundamental en el mecanismo llamado 'despegue'?. Después de todo la pierna que avanza no puede por ella misma mover al marchador. Se necesita sin lugar a dudas del movimiento compensatorio de la pierna de apoyo en dirección contraria. Por lo tanto el mecanismo de locomoción en la Marcha se sitúa en las caderas, y sobre ellas debemos prestar atención en nuestro entreno, junto a los músculos que las rodean (pélvicos, lumbares e isquiotibiales).

Los cuádriceps actúan como una goma elástica que se contrae después de ser estirada. Este efecto balístico actúa sólo cuando no existe inclinación hacia delante y la musculatura lumbar es fuerte y resistente.

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Conclusión

¿Cómo debe ser la Técnica de la Marcha?. A esa pregunta podríamos responder diciendo que debe ser:

-Sin Faltas: Para los jueces.
-Eficiente: Para los marchadores.
-Hermosa: Para los espectadores.

Estas tres condiciones son mutuamente dependientes.

El Marchar sin faltas significa marchar dentro de las reglas de la competición, es decir extendiendo la pierna de soporte y evitando la fase de vuelo. Estas reglas se crearon tanto para salvaguardar al propio marchador de la posibilidad de lesión, como para evitar la posibilidad de usar elementos prohibidos que permitan a un competidor obtener ventaja sobre los otros. La eficiencia de la técnica depende entre otras cosas de la postura, de la coordinación, del grado de desarrollo de los movimientos plásticos, y del método de entrenamiento.

La belleza de la Marcha es inseparable de su eficiencia técnica. La forma de los movimientos será hermosa si sus trayectorias siguen una dirección correcta según las reglas de la biomecánica, de la física, de la anatomía e incluso de las matemáticas.

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