Te fallé en lo más hondo
tu confianza fue herida
mi vida yace en el fondo
lejos de mi alma querida.
Tus sonrisas verán el hada,
tus rosas, tus mieles: tu luz.
Mi cara oscura verá la nada
sin flores, ni cielos: mi cruz.
Bastará una lágrima en el pozo
para ahondar aún más mi dolor,
tu lanza hechicera acertando con gozo
dónde antaño rebosaba repleto de amor.
Corazón que no late despierto
sólo en sueños recuerdo su son
aún cuando recuerdo tu rostro
aparece borroso, oscuro, sin ton.
Sólo deseo bajar la marea
pudiendo volver a emerger
de ese fondo de oscuridad que golpea
si echas tus anclas a mi merced.
De ti depende que logre mi empeño
liberando tu voz desde tu corazón
despertándome al fin de este mal sueño
con un simple, hermoso y anhelado perdón.
Que mi ego se pierda en el sino
sin retorno posible hacia mí
soy tu siervo y humilde peregrino
que sólo sabe andar junto a ti.
Violant de Bru, 2003