Te fuiste en la plenitud de tus rosas
cuando tu aroma llenaba mi espacio
adornando mi vida el color de tus ropas
rogando que el tiempo pasase despacio.
Cortaste mis anclas,
navegué sin tu rumbo
hacia un amplio vacío,
pues mi todo era tuyo.
Corazón sin latido
de mi huye la mente,
ya nada tiene sentido
sin tu aire presente.
Tu imagen impresa en retina
permanecerá intacta en mi mente
aunque el tiempo la borre con su tinta
seguirá viva y radiante
en ese lugar lejos de la vida
dónde estaremos juntos para siempre.
Violant de Bru, 2003