Aún te huelo en la noche oscura
cuando las luces ofrecen reposo
de ti el aire me envía frescura
que se desliza de entre tu esposo.
Sólo verte con mis neuronas
se me funde y derrite la piel,
ese fuego que quema personas
rociados los cuerpos con tu dulce miel.
Mis manos sufren tu ausencia
deseando en ti navegar,
se sienten huérfanos y sin herencia
apartados de su miembro más familiar.
Mi boca sedienta de agua
no encuentra con quien conjugar,
su pareja de baile le aguarda
en el interior de su celda anular.
Te seguiré de noche soñando
alimentando mi cuerpo de ti
a través de las lunas rogando
que tu cuerpo se funda en mí.
Violant de Bru, 2003